viernes, 27 de marzo de 2026
La erosión del nosotros
jueves, 26 de marzo de 2026
Ya empezamos a ver las consecuencias de legalizar la eutanasia
En 2020 mostré en el blog mi preocupación ante la despenalización de la eutanasia que se preparaba y que finalmente se aprobó. Esta misma tarde se va a aplicar la eutanasia a una chica de 25 años que, al parecer, lleva una vida marcada por un intenso sufrimiento. Debido a ello, intentó suicidarse, pero fracasó en el intento y quedó paralítica, lo cual también le provoca fuertes dolores. Además, parece que abusaron de ella sexualmente. Todo ello sin duda le ha dejado secuelas psicológicas, aunque sería muy arriesgado, dada su edad, decir que son irreversibles.
No dudo del sufrimiento de esta chica y de
su sincero deseo de morir, pero la cuestión que debemos plantearnos es si la
compasión que se pueda sentir por ella debe traducirse en ayudarle a satisfacer su deseo
de morir. Una sociedad puede ayudar a una persona que sufre de muy diversas
formas. Quitar la vida es una acción extrema que sólo debería reservarse para
situaciones absolutamente irreversibles en procesos terminales, que es lo que sucede
con los cuidados paliativos. Fuera de esas situaciones, acabar con la vida de
una chica de 25 años me parece una temeridad que, además, puede provocar que muchos jóvenes que no le ven sentido a la
vida lo encuentren en la lucha por lograr la propia muerte.
Con la autorización de esta eutanasia se va a abrir la
puerta a la “pendiente resbaladiza”. Ya verán como empezamos a conocer más casos de gente que quiere morir, porque la vida es dura y, en algunos
casos, durísima. Pero el sufrimiento hace que el ser humano pueda dar lo mejor de sí mismo si le mira a los ojos y comprende su sentido, como enseñó Víctor Frankl.
lunes, 16 de marzo de 2026
La energía que fluye del pasado
En sus comienzos, la fotografía retrataba personas o situaciones de una forma bastante aséptica, incluso a veces sorprenden esos rostros severos de nuestros antepasados captados por la cámara. Conforme fue evolucionando la tecnología y se pudieron comprar cámaras fotográficas, se ampliaron los momentos y situaciones que se fotografiaban: celebraciones, fiestas, excursiones campestres, etc. La llegada de los smartphones ha supuesto una auténtica revolución: se puede fotografiar y grabar en video todo prácticamente sin ningún límite. Pero, salvo excepciones, lo habitual es que inmortalicemos situaciones agradables, y cuando repasamos fotografías podemos llegar a pensar que el recuerdo amargo que guardamos en la memoria de aquella situación o de aquellos años bien podría ser una exageración a la vista de los rostros sonrientes que allí contemplamos. Pero lo verdaderamente interesante es darnos cuenta de que si podemos reinterpretar el pasado es porque este sigue operando en el presente y, por tanto, también en el futuro.
Evidentemente, los hechos pasados, en lo que respecta a su
acontecer fáctico, son inamovibles. Lo importante desde el punto de vista de la
vida humana es el significado que atribuimos a las acciones pasadas, porque
toda acción requiere una explicación, en el caso de que haya sido realizada por
un tercero, o una justificación, si somos nosotros los autores. Centrémonos en
nosotros. ¿Qué razón nos condujo a actuar de una determinada manera? La vida
nos exige actuar y solo posteriormente nos damos cuenta de todas las
posibilidades de actuación que se nos abrían y que en aquel momento fuimos
incapaces de ver. Lo descubrimos tal vez muchos años más tarde, como consecuencia de lo
que nos enseña la experiencia de la vida, o quizá como resultado de una conversación
con alguien que nos lo muestra.
Si podemos reinterpretar el pasado es porque sigue vivo, opera,
es decir, tiene la energía que le otorga la acción. Ya me he referido en el
blog a cómo los budistas destacan el poder -la energía- del “karma” presente en
toda acción completa (esta requiere intención, ejecución, resultado y valoración del resultado),
pero también lo vemos en el cristianismo cuando nos arrepentimos de nuestras
acciones. Ese arrepentimiento tiene el poder de transformar la vida. Por ello, es
certerísima la frase con la que se ampliaba la última petición del Padrenuestro
“y líbranos del mal” en la liturgia romana. Como recuerda Benedicto XVI en su
libro Jesús de Nazaret (p. 204), la fórmula dice así: “Líbranos, Señor,
de todos los males, pasados, presentes y futuros. Por la intercesión … de todos
los santos danos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu
misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda
perturbación”. Obsérvese que se pide que se nos libre no sólo de los males
presentes y futuros, sino también de los pasados. Esto sólo se explica
porque el pasado es fuerza viva, energía que fluye debido al inagotable sentido
que podemos captar conforme avanza nuestro conocimiento de cualquier realidad
pretérita. Y cuando esa realidad se manifiesta en un texto, que es signo de una
manifestación del espíritu humano, la hermenéutica ha sabido ver que todo texto
-si refleja la vida humana- encierra toda una fuente de significado que se va
desvelando con el paso del tiempo, puesto que la reinterpretación es
consustancial al aumento de nuestra comprensión.
Esto es lo que tiene ponerse a pensar. Comienzas dándote
cuenta de las trampas de las fotografías y terminas viendo cuánta razón tiene
la hermenéutica…
viernes, 6 de marzo de 2026
Sobre el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán
Opinar en cuestiones de política exterior es muy arriesgado, porque para los ciudadanos es muy difícil conocer todos los datos necesarios para hacerse una idea precisa de qué está sucediendo. Ante esta dificultad, conviene tener claros algunos principios esenciales que pueden ayudar a analizar la situación. El primero de ellos es que sólo razones muy poderosas pueden justificar el ataque a un Estado soberano, que puede suponer el inicio de una guerra. Estas razones pueden ser, por ejemplo, actuar para evitar que los dirigentes de ese Estado sigan cometiendo atrocidades contra su población; o que fomenten y financien la actuación de grupos terroristas; o, singularmente, que tengan un plan para obtener armas de destrucción masiva (nucleares) con la indudable intención de utilizarlas.
Según las fuentes más fiables, Irán ha masacrado a su
población y es sabido que financia a grupos terroristas. También se dice que
busca hacerse con armas nucleares. Por tanto, podría parecer que el ataque de
Israel y Estados Unidos está justificado. Ahora bien, antes de actuar así es
necesario agotar todas las medidas diplomáticas, siendo conscientes de las
limitaciones de la ONU, puesto que ni Rusia ni China autorizarían nunca un
ataque a su aliado Irán. La diplomacia no se agota en la ONU y es evidente que Trump
y Netanyahu no han considerado necesario convencer ni recabar apoyos
internacionales previos a su ataque.
Junto a los esfuerzos diplomáticos, la prudencia exige
imaginar cuáles podrían ser las consecuencias de un ataque a Irán. Si este país
estuviera a punto de lograr armas atómicas que pusieran en riesgo la propia
existencia de Israel, no cabe duda de que el ataque estaría justificado, aunque
habría que limitarlo a evitar ese escenario. Si no es el caso, habría que valorar
qué consecuencias puede traer descabezar al régimen iraní. En este punto se
debe centrar la investigación para valorar lo que está sucediendo. Por lo que
leo, Irán es un país con diferentes minorías que pueden enfrentarse ante un
vacío de poder. Terribles son las matanzas del régimen y la opresión de la
mujer que allí se vive, pero desencadenar una guerra civil podría ser incluso
peor. Por otra parte, la financiación y el apoyo a los grupos terroristas que
realiza Irán es muy grave, y ya viene siendo denunciado desde hace años. De
hecho, casi le cuesta la vida a Alejo Vidal Cuadras. No cabe duda de que hay
que actuar contra Irán, pero un ataque masivo no estoy seguro de que sea la
medida más adecuada. Finalmente, entre las consecuencias, hay que incluir el
impacto en los países del entorno y en la propia economía mundial.
En definitiva, a la vista de todo lo anterior, la única
justificación clara que encuentro para un ataque a Irán como el que han emprendido
Israel y Estados Unidos es evitar la amenaza de una agresión nuclear de Irán. Ni
Trump ni Netanyahu parecen tener especial interés en convencer de que su actuación
responde a ese fin. Por tanto, ante los gravísimos riesgos que presenta una
actuación como la que han emprendido, considero que no hay justificación
suficiente.
Dicho esto, ¿cómo debería actuar España ante esta crisis?
Desde luego, lo último que se debe hacer es emplearla con fines partidistas
como ha hecho Sánchez. Obviando las graves consecuencias que puede tener para
sectores económicos españoles, se ha presentado como el “antiTrump” con el fin
de movilizar a su electorado. No estoy diciendo que se avale la actuación de
Estados Unidos e Israel, pero tampoco podemos olvidar que Irán es un Estado
terrorista que masacra a su población. Además, si el ataque puede parecer
injustificado, la reacción de Irán atacando a otros países y queriendo extender
la guerra no hace más que dar argumentos a Estados Unidos e Israel. Por tanto,
la posición pública de Sánchez responde claramente a un interés egoísta, totalmente
coherente con su trayectoria. Espero que no le funcione, pero después de las
últimas elecciones generales uno ya no sabe qué se puede esperar de una
ciudadanía incapaz de haber mandado a su casa a semejante embustero. Por otra
parte, ahí están PP y Vox a la greña, incapaces de darle un gobierno a
Extremadura, pero esto bien merece otra entrada.