Escribe Álvaro Nieto en The Objective que “nos gobierna una mafia” con el apoyo de 179 diputados y unas terminales mediáticas de propaganda que se esfuerzan por trasladar el mensaje de que “hay una conspiración de la extrema derecha para tumbar a un gobierno legítimo”. Su conclusión, sin embargo, es optimista, porque afirma que “a pesar de todo el destrozo que lleva haciendo [Sánchez] durante ocho años, la realidad es que la democracia está funcionando. Los malos están acorralados y la mafia va camino de ser desarticulada”. Al leer esto he sentido la necesidad de hacer una precisión: no, la democracia no está funcionando en absoluto, puesto que el pueblo español está siendo amordazado por unos políticos sin vergüenza ni principios que no están dispuestos a permitir que pueda haber elecciones cuando la excepcionalidad de la situación lo demanda. Lo que está funcionando es el Estado de Derecho, pero conviene advertir que su funcionamiento se basa en el coraje de algunos funcionarios que, pese a las presiones, están cumpliendo con su deber. Se trata de unos hombres y mujeres de honor que merecen un monumento por su comportamiento ejemplar. Sin estos jueces, policías y guardias civiles que están cumpliendo rectamente con su obligación, Sánchez y el PSOE cómplice habrían acabado con el Estado de Derecho. Y ello me lleva a formular una pregunta para la cual tengo clara la respuesta: ¿cuál es la base del Estado de Derecho, las leyes o los jueces? Sin ninguna duda los jueces son los verdaderos señores del Derecho, la garantía frente a la arbitrariedad que, desgraciadamente, muchas veces viene del poder legislativo, como estamos viendo. Pensemos en ello, porque es fundamental garantizar la independencia del poder judicial y algo más: revalorizar la importancia del honor, de la integridad, como fundamento para el buen funcionamiento de las instituciones. Llevamos demasiado tiempo burlándonos del honor, tolerando espectáculos televisivos repugnantes en los que gentuza vende su intimidad por dinero. Nuestros jóvenes deben ver en estos guardias civiles abnegados un modelo a seguir, y no aspirar a superar un casting putrefacto para entrar en “La isla de las tentaciones” o en cualquiera de esas basuras televisivas.
jueves, 28 de mayo de 2026
jueves, 16 de abril de 2026
¿Por qué no regresa José Tomás?
Algunas de las imágenes de la faena de Morante de la Puebla en su regreso a los ruedos en Sevilla, ante la presencia de Juan Carlos I, son impresionantes. Destaco ese momento en que toreando con el capote el toro no embiste y el torero se queda completamente quieto durante unos segundos, esperando con paciencia y valor que el toro retome su embestida, cosa que hizo. No he visto cosa igual, aunque debo confesar que no soy ningún experto en toros.
Pocos días antes de su reaparición, decía Morante que, pese a que estaba mal que fuera él quien lo dijera, regresaba porque hacía falta. Por supuesto, cualquier gran artista enriquece ofreciendo su arte, por lo que no pude evitar acordarme de José Tomás. ¿Cómo es posible que no le tiente volver a torear y competir por el trono que actualmente ocupa Morante en solitario como única gran figura? Se dice que Morante es el mejor torero de la historia. No soy quien para juzgar, pero creo que se agradecería muchísimo el regreso a los ruedos de José Tomás. No sé nada de su vida, por lo que quizá esté pidiendo un imposible.
jueves, 26 de marzo de 2026
Ya empezamos a ver las consecuencias de legalizar la eutanasia
En 2020 mostré en el blog mi preocupación ante la despenalización de la eutanasia que se preparaba y que finalmente se aprobó. Esta misma tarde se va a aplicar la eutanasia a una chica de 25 años que, al parecer, lleva una vida marcada por un intenso sufrimiento. Debido a ello, intentó suicidarse, pero fracasó en el intento y quedó paralítica, lo cual también le provoca fuertes dolores. Además, parece que abusaron de ella sexualmente. Todo ello sin duda le ha dejado secuelas psicológicas, aunque sería muy arriesgado, dada su edad, decir que son irreversibles.
No dudo del sufrimiento de esta chica y de
su sincero deseo de morir, pero la cuestión que debemos plantearnos es si la
compasión que se pueda sentir por ella debe traducirse en ayudarle a satisfacer su deseo
de morir. Una sociedad puede ayudar a una persona que sufre de muy diversas
formas. Quitar la vida es una acción extrema que sólo debería reservarse para
situaciones absolutamente irreversibles en procesos terminales, que es lo que sucede
con los cuidados paliativos. Fuera de esas situaciones, acabar con la vida de
una chica de 25 años me parece una temeridad que, además, puede provocar que muchos jóvenes que no le ven sentido a la
vida lo encuentren en la lucha por lograr la propia muerte.
Con la autorización de esta eutanasia se va a abrir la
puerta a la “pendiente resbaladiza”. Ya verán como empezamos a conocer más casos de gente que quiere morir, porque la vida es dura y, en algunos
casos, durísima. Pero el sufrimiento hace que el ser humano pueda dar lo mejor de sí mismo si le mira a los ojos y comprende su sentido, como enseñó Víctor Frankl.
miércoles, 11 de febrero de 2026
Felipe González: "España no funciona"
Felipe González participó ayer en un foro en el que Esther Palomera, periodista de El Diario, le preguntó por varias cuestiones, algunas relacionadas con el auge de Vox. González no se anduvo por las ramas y dejó claro que él ve más grave pactar con Bildu que con Vox, o que, si el candidato del PSOE es Sánchez, votará en blanco. Por la noche tuve oportunidad de ver parte de su intervención, que me pareció bastante sensata, y dijo algo mucho más sustancial y radical: España no funciona. Ahí está el titular. El país se nos cae de las manos, y lo ve cualquiera que viva en España. Ayer leía que el colapso sanitario se ha extendido a la sanidad privada. La gente no puede permitirse las esperas eternas de la Seguridad Social y contrata seguros privados de bajo coste. Las compañías reciben encantadas a los nuevos clientes y el sistema se satura. De los trenes y de la justicia ya he apuntado en anteriores entradas cómo están las cosas. ¿La educación? ¡Qué quieren que les diga! Todo lo que he venido diciendo en el blog sigue igual o peor. Silentes lectores, no, España no va nada bien, y lo más preocupante es que va a ir a peor.
De buena mañana reflexionaba sobre todo esto que les escribo
y me vino una idea optimista, fíjense lo que son las cosas. Por una parte,
hablar de “peor” o “mejor” siempre es problemático. Aunque España no funcione,
no hay que dramatizar, porque hay sitios donde las cosas están infinitamente peor,
así que constatemos serenamente la situación. Por otra parte, cuando las cosas
van mal estas se hacen presentes en forma de problema a resolver. Si no es así,
a veces ni reparamos en ellas. El problema se manifiesta en alguien o algo que
nos afecta, lo que exige darnos cuenta de la profunda interdependencia de todo
cuando hay. Entonces surge el deseo de liberarse de las ataduras, de las
dependencias, porque se piensa que así se acabará el “problema”. Pero al final
te das de bruces con la realidad: dependemos los unos de los otros, lo colectivo
no nos puede ser indiferente. Es cierto que hay formas de vivir que minimizan
el riesgo. Hay que saberlo y, por tanto, “simplificar la vida” todo lo posible,
pero no se puede acabar como Diógenes.
Mi consejo: No dramaticemos, porque podríamos estar peor. Seamos
conscientes de la interdependencia y simplifiquemos nuestra vida todo lo
posible sin convertirnos en unos pordioseros. Seamos responsables e
impliquémonos en la mejora de lo común y de lo público sin volvernos locos, en
la justa medida que lo permitan el resto de circunstancias de nuestra vida. Y lo
más importante, aprendamos a aceptar la realidad tal y como es. A poco que
salgan por la puerta y se topen con el país se darán cuenta de que esta es la
tarea a realizar. Si lo consiguen, tendrán recompensa: felicidad. ¡A por ello!
martes, 10 de febrero de 2026
El gran reemplazo ya empieza a preocupar
He leído que en Francia se enviarán cartas a los jóvenes de
29 años advirtiéndoles de que, a partir de esa edad, la tasa de fertilidad
disminuye. Con ello se pretende contribuir a lo que se denomina “rearme
demográfico”, el gran reto al que nos enfrentamos y que algunos países, como Francia, comienzan a afrontar. Esto no es como construir una carretera. Hemos tardado décadas
en destruir lo más importante y revertirlo no es nada sencillo, sobre todo
cuando ni siquiera se pone sobre la mesa, como se observa en la terrorífica
frase de Pedro Sánchez que ya comenté en el blog. Y la tasa de natalidad de
Francia es bastante mejor que la nuestra.
Se habla del gran reemplazo que alientan partidos como
Podemos: su intención es que los inmigrantes sustituyan a todos los españoles que
no están dispuestos a votar a estas fanáticas, lo que desde su perspectiva los
convierte en “fachas”. Es puro delirio, porque estaría por ver que esos nuevos
españoles les apoyaran. Pero el problema de fondo es evidente: la gente ya
percibe que vivimos rodeados de extranjeros y les preocupa, porque el “reemplazo”
va a velocidad de vértigo.
Las cifras son una abstracción y no siempre sirve para que la gente se dé cuenta del movimiento que reflejan. Recuerdo que cuando enterré a mi padre, su nicho era el primero de un barracón completamente vacío en una nueva zona del cementerio. No pude evitar pensar que los muertos que iban a llenarlo en ese momento estaban vivos. Imaginé que cuando regresara todos esos huecos estarían ocupados, y así fue cuando acudí al cementerio pocos meses después. Lo mismo sucede -y puede verse, no es una cifra- en tantos cementerios de España que se llenan de españoles mientras llegan más y más extranjeros. ¿Y todavía se preguntan algunos por qué sube Vox? Por supuesto que este partido no puede solucionarlo, pero muchos le votan para expresar su malestar con la situación actual, con la cultura de la muerte que nos conduce al abismo.
lunes, 6 de octubre de 2025
Una frase de Sánchez
Hace algunos meses, Sánchez pronunció esta frase en el Congreso de los Diputados: "Muchas familias no tienen tantos hijos como antes, entre otras cosas, porque no quieren. Y esa es una decisión que les guste o no a algunos todos debemos aprender a respetar”. Algunos objetarán que no es verdad que no quieran, sino que no pueden, pero no: si tener hijos fuera para una persona lo más importante, se tendrían, no tengo ninguna duda de ello. Sánchez esta vez ha dicho la verdad, aunque parezca increíble
La decisión de renunciar a tener hijos tiene gravísimas consecuencias. No hay más que prestar atención a las noticias que, cada vez con más frecuencia, alertan del declive demográfico de algunas provincias españolas. El problema es tan serio que resulta inaudito que se afronte con la asepsia que denotan las palabras de Sánchez. Ese “les guste o no a algunos” deja entrever una inadmisible indiferencia.
La decisión de no tener hijos nos enfrenta a la gran pregunta que debe responder la filosofía política contemporánea: ¿cómo actuar ante manifestaciones de la autonomía de la voluntad que afectan negativamente al bien común? Quizá esta pregunta sorprenda, puesto que las últimas generaciones han crecido pensando que el respeto a la autonomía de la voluntad constituye el núcleo del bien común. Esto no es así. Las contradicciones de la izquierda son reveladoras. Para ellos la autonomía sólo es digna de respeto cuando se ejerce en el sentido que les parece valioso. Por eso no admiten que una mujer que desea prostituirse o prestar su cuerpo para gestar una vida humana esté actuando autónomamente.
La autonomía de la voluntad ni es ni puede ser el núcleo del bien común, ya que cuando se asume con rigor conduce a consecuencias inaceptables. Hay que embarcarse en la complicada, pero ineludible tarea de identificar el bien común recordando las palabras de Antonio Machado: "¿Tú verdad? No, la verdad; y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela". Por tanto, ¿es moralmente aceptable y políticamente irrelevante el rechazo a tener hijos? Sánchez habla de que la decisión "guste". Atención al término. A mí me puede "gustar" que mis vecinos no tengan hijos que armen escándalo en el jardín, pero el sustrato humano de una nación no puede ser una cuestión de "gustos". Aunque incurriera en errores y excesos, Rousseau tenía razón cuando entendía que la libertad política no consiste en seguir las preferencias particulares, sino en actuar movido por la búsqueda de la voluntad general.
Hay quienes no ven un problema en que una sociedad decida extinguirse siguiendo el modelo japonés: sobra gente en el mundo, así que hay que asumir que podemos ser engullidos o que, en el mejor de los casos, se producirá un mestizaje o injertos debido a la llegada de gentes de otras tierras. La historia muestra cómo las sociedades han surgido y desaparecido, por diversas razones, a lo largo de la historia. Eso es indiscutible y seguirá sucediendo. Pero es moral y políticamente inaceptable que un responsable político no vea en ello un problema que debe tratar de resolver. Es un archiproblema, como diría Ortega. Un biempensante podría decir que las palabras de Sánchez no son tan graves, porque si los españoles no quieren tener hijos, vendrán "nuevos españoles". Y aquí está el tema. No todos los inmigrantes están dispuestos a trabajar por la continuidad histórica de España. Hablar de esto ya chirría a las izquierdas y a los nacionalistas, porque suena a la idea de unidad de destino en lo universal joseantoniana. Pero aquí tienen razón el PP y Vox: no es igual la inmigración de países hispanoamericanos que la de países musulmanes. Afirmar esto hoy puede ser interpretado como delito de odio, pero a estas alturas nadie puede llamarse a engaño: no puede haber España sin españoles, así que o los engendramos o les recordamos a los que viven en hispanoamérica que España es su nexo de unión y puede ser su casa. Nada de esto le importa a Sánchez. Solo así se puede pronunciar esa frase, quizá una de las más graves que le he escuchado, y que desgraciadamente suscribirían todos los partidos de izquierda.
viernes, 19 de septiembre de 2025
La sombra
Las noticias que nos llegan a través de los diferentes medios de comunicación reflejan un ambiente muy enrarecido. Dejando al margen la guerra de Ucrania y el conflicto palestino-israelí, la tensión entre la ideología woke y el neoconservadurismo está generando una creciente polarización, principalmente en los Estados Unidos. El brutal asesinato de Kirk es la más reciente manifestación de una situación que se está extendiendo a otros lugares, entre ellos España. Creo que muchos ciudadanos perciben que esta tensión no deja de aumentar. A ella contribuyen políticos sin escrúpulos que creen que les beneficia para seguir en el poder y tratan de aprovecharla, pero da la impresión de que estos individuos no son más que los instrumentos de los que se sirve el espíritu hegeliano que protagoniza la historia universal para conducirnos a una nueva situación. Es como vernos embarcados en una corriente que nos lleva inexorablemente a un punto. ¿Es posible frenarla o la única alternativa es saltar del barco o del vagón y guarecerse de la sombra que nos amenaza? Curioso. Apenas he terminado de escribir esta frase me he acordado de la “sombra” del mal que se percibe en “El señor de los anillos” por los habitantes de la tierra media. Algo así estamos viviendo, o a mí me lo parece. La impresión de que la situación no está bajo nuestro control es cierta y conviene reflexionar para entender por qué esto es así.
Los budistas destacan que la realidad que habitamos es el
resultado de las acciones pasadas. Puede pensarse que esto es una obviedad, si
bien los budistas lo explican conceptualmente mediante la noción de “karma”. Según la ley
del karma, que lejos de ser un concepto misterioso responde a la lógica del sentido común, toda acción voluntaria tiene consecuencias. El mundo que habitamos
es el resultado de una tupida red de acciones que se han puesto en marcha en el
pasado y que han generado un movimiento, una energía kármica cuyo devenir no está
en nuestra mano frenar. Tenemos libertad para purificar nuestro karma, es
decir, las acciones que hemos puesto nosotros en marcha, y para impulsar nuevo
karma, nueva energía a través de buenas acciones cuyos resultados
inexorablemente llegarán para nosotros y para otras personas -por la interdependencia-
en el futuro. Nuestro mundo presente, para bien y para mal, es el resultado de
las acciones pasadas. Quizá cuando se ejecutaron no se era plenamente consciente de las consecuencias -sobre todo indirectas- que tendrían (aunque sí eran acciones voluntarias y, por tanto, dirigidas a un determinado objetivo) y es ahora cuando nos damos
perfecta cuenta de su impacto. Esto es lo que explica la sensación de “sombra”
que genera malestar y preocupación. Es una sensación plenamente real. Es
energía y en ese sentido a muchos le puede parecer "magia", porque no la percibimos a través de los sentidos, pero está ahí, como las ondas
electromagnéticas que emiten nuestros móviles.
¿Carecemos, pues, de libertad para frenar la corriente de la
historia que nos arrastra? El movimiento se ha desencadenado, está ahí y es bueno ser consciente de la
orientación y de la intensidad que tiene. Podemos intentar frenarlo, es
posible, pero debemos saber que exigirá esfuerzo y que muy probablemente las
consecuencias de dicho esfuerzo serán visibles en el futuro. Además de la
oración, acción voluntaria que genera energía positiva y que sin duda ayuda a
combatir el mal, todas las acciones buenas que se puedan poner en marcha serán
claves para frenar la discordia. Esta es una idea que, aunque válida, es excesivamente abstracta. Hay que utilizar la inteligencia para identificar proyectos concretos que
sean útiles en el marco de cada sociedad con el fin de recuperar la concordia. Esto
es urgente. De hecho, en España ya llegamos tarde, porque el impulso benéfico que
pusieron en marcha las generaciones pasadas y que nos ha proporcionado
bienestar material está agotándose y empezamos a pagar las consecuencias de
habernos negado de forma arrogante a cumplir nuestro modesto papel de ser un sólido
eslabón de la tradición. Es como ir en bicicleta: si no se pedalea, al final la
bicicleta se para. Algunas generaciones tuvieron que pedalear cuesta arriba, a
otras les tocó el descenso, pero tarde o temprano hay que volver a dar pedales.
Déjenme qué les diga adónde creo que nos encaminamos si no se actúa. Comenzaba escribiendo sobre ideología woke y neoconservadurismo. Ambas me parecen ideologías extremas. En el caso de España, el poder político ha impulsado la primera sin ningún género de dudas. Una exaltación de la libertad entendida como autonomía de la voluntad que llega al extremo de determinar el “género” por encima de la biología. Esa exaltación de la autonomía conduce al individuo a una falsa sensación de libertad que, en última instancia, le aboca a la soledad y con ello a ser dominado por el poder debido a la pérdida de vínculos familiares y sociales. En el caso de los más jóvenes, son víctimas de una pésima educación. No se les ha exigido el debido esfuerzo que se necesita para aprender. Esta falsa libertad, lejos de proporcionarles felicidad, está dando lugar a personas tristes, incapaces de afrontar situaciones de dolor y sufrimiento. La epidemia de enfermedades mentales y el elevado índice de suicidio confirman el diagnóstico. Al final, el individuo buscará desesperadamente recuperar la seguridad del vínculo social y ello me recuerda a la sociedad Amish. El individuo que desee vivir en esas comunidades deberá aceptar las exigencias comunitarias o se expondrá a la expulsión. Todo exceso exige ser equilibrado. Por ello, si dichas comunidades constriñen excesivamente la libertad humana, habrá escisiones y así se seguirá hasta encontrar un punto de equilibrio. Asistimos a un momento histórico muy interesante. Comparto la opinión de Pérez Reverte: nuestras sociedades occidentales están en decadencia, han sembrado vientos de discordia y se exponen a ser engullidas por la vida joven que viene de África. Igual ni siquiera tenemos la oportunidad de poner en marcha formas de vida comunitarias en pequeñas aldeas rurales. Quizá seamos invadidos e islamizados. Lo estamos viendo y viviendo. Contemplemos el espectáculo y no dejemos de pensar.
martes, 26 de agosto de 2025
Las nuevas expresiones que nos quieren colocar: "matrimonio igualitario" y "mujeres prostituidas"
Todos los proyectos totalitarios o, quedándonos en algo más
cercano, las personas manipuladoras utilizan el lenguaje a su servicio. Las ideas más perversas o las acciones más viles son
primorosamente camufladas con palabras que nos sugieren algo alejado de aquello
que no se quiere que veamos. En la novela “1984”, Orwell narra el ambiente de
una sociedad totalitaria en la que una herramienta esencial del poder para
controlar a los ciudadanos es la “nueva lengua”, una poda concienzuda del
lenguaje que conduce a los individuos a simplificar la realidad y a carecer de
capacidad de crítica frente a la constante manipulación de la que son objeto.
Presto mucha atención a la “nueva lengua” que introducen los
políticos en España. Ahí se ve su maldad, su deseo indisimulado de manipular a
los ciudadanos para alcanzar sus objetivos completamente desligados del bien
común. Por desgracia, este fenómeno es bastante común en nuestro país por la
influencia del terrorismo etarra. Durante décadas hemos escuchado su lenguaje
tramposo que algunos perezosos incluso llegaban a adoptar: “impuesto
revolucionario” para camuflar el chantaje, la extorsión; “lucha armada” para no
hablar de terrorismo; o “alternativa
democrática” para referirse a la ruptura de España sin contar con los
españoles. Son sólo unos ejemplos, como les digo. Escuchar las declaraciones de
los etarras exigía un traductor simultáneo que filtrara las trampas de su lenguaje torticero. De ahí se han nutrido muchos de nuestros peores políticos que
disfrutan no sólo manipulando términos, algo habitual entre los podemitas que tanto se parecen a los bildutarras, sino
recurriendo a juegos de palabras o a metáforas tan del agrado de personajillos
como Rufián, quien parece sentirse como pez en el agua con sus gracietas.
En los últimos meses, coincidiendo con la fiesta de la “soberbia” gay -yo también me voy a tomar alguna licencia en el uso del lenguaje, porque veo más soberbia que orgullo-, la expresión “matrimonio homosexual” ha sido sustituida inopinadamente por “matrimonio igualitario”. ¿Por qué les molesta la primera expresión? Realmente no termino de entenderlo, salvo que ahora, además de permitirse que las parejas homosexuales puedan denominar matrimonio a su unión, pretendan que incluso tiene una calidad superior, lo cual es incomprensible, porque todos los ciudadanos contraen matrimonio con iguales derechos. Pues bien, si prestan atención, verán que la expresión se está generalizando. Otro tanto sucede con las prostitutas. Ya no se les llama así, sino que se utiliza la expresión “mujeres prostituidas”, con lo que se quiere poner de manifiesto que son víctimas, cosa que en muchos casos así es, pero no en todos. Hay mujeres que reivindican el libre ejercicio de la prostitución. No entraré en este debate, pero, si se entra, no hay que hacerlo con las cartas marcadas por un lenguaje que deforma la realidad. En definitiva, nos intentan manipular como si fuéramos borregos, así que hay que vivir con los ojos bien abiertos evitando que nos lleven a su terreno. Un cuidado parecido al que hay que tener cuando estamos en el mar y, casi sin darnos cuenta, la corriente nos desvía de la toalla que nos sirve de referencia en la orilla.
martes, 24 de junio de 2025
Sobre la crítica del gobierno a la falta de "neutralidad" de la Conferencia Episcopal
Hace unos días, el portavoz de la Conferencia Episcopal Española, ante el informe de la UCO que revela la gravísima corrupción de personas que han ocupado puestos de gran responsabilidad en el PSOE, sostuvo que convendría convocar elecciones generales para dar la palabra al pueblo. Como era de esperar, en lugar de respetar esta opinión, el Gobierno criticó duramente la posición de la Conferencia Episcopal por entender que este organismo debería mantener una posición neutral en cuestiones políticas. No se dan cuenta de que la neutralidad se pierde cuando se opina sin libertad, es decir, cuando se adopta una posición no en función de lo que se “ve” tras examinar un determinado asunto, sino en función de lo que uno de antemano está decidido a defender -por sectarismo u otras razones espurias- al margen de cualquier otra consideración. Por consiguiente, si la Conferencia Episcopal considera que sería bueno para España que se celebraran elecciones me parece muy bien que expresen su opinión y la argumenten. Se trata de un problema que afecta al bien común y, por tanto, no le resulta ajeno a la Iglesia.
La confusión sobre este tema es tan grave que está distorsionando por completo muchos debates televisivos. Hay programas en los que para evitar críticas por falta de neutralidad se busca deliberadamente a personas que se sabe de antemano que van a defender posiciones contrapuestas. Si dichas posiciones fueran el resultado de una reflexión libre sobre el asunto no habría nada que objetar. Pero lo habitual es que no suceda así. Hay opinadores que se sabe con certeza que siempre, en cualquier circunstancia, van a defender una determinada posición. Por eso se cuenta con ellos para lograr una aritmética que permita al programa dar una engañosa impresión de neutralidad cuando lo que se debería hacer es invitar a personas capaces de ser fieles a su punto de vista. El problema radica en que, como no se puede tener certeza de que alguien opine con libertad interna, se renuncia a buscar a este tipo de personajes que quizá cabría calificar como “heterodoxos” y se opta por dar la apariencia de neutralidad contratando a quienes se tiene la seguridad de que van a defender puntos de vista contrapuestos. Esto no sólo es muy pernicioso para lograr una opinión pública libre, puesto que adquieren visibilidad pública personas que actúan como lacayos de determinados intereses, sino que con ello se exaltan indebidamente posiciones minoritarias utilizando la neutralidad como pretexto.
La neutralidad entendida como independencia de criterio es
el resultado de ejercer la libertad. Cuando se opina libremente se enriquece la
democracia y hay que aplaudir a quienes tienen el coraje cívico de asumir este
compromiso con la libertad, bien sean personas o instituciones. Sólo en
ocasiones muy excepcionales puede estar justificado que alguien se abstenga de
dar a conocer su opinión por prudencia ante el riesgo de que dicha opinión sea
utilizada para generar discordia. Estoy pensando en el Rey. En coherencia con
lo que he expuesto, el Rey no perdería su neutralidad en sentido estricto si
dijera lo que pensara, pero sus funciones constitucionales como Jefe del Estado
requieren de él un prudente -nunca mejor dicho- silencio. No obstante, ante
situaciones que evidencian una crisis de Estado, debe hallar la forma de dar a conocer su opinión, sopesando detenidamente si el mensaje debe ser transmitido con sutileza o con extrema claridad. No debe de ser tarea fácil reinar, de ahí que debamos felicitarnos por tener un rey
honrado y prudente.
martes, 29 de abril de 2025
Saltaron los plomos
Es de suponer que pronto sepamos con certeza las causas del apagón de ayer. Desde hace unos años, en asuntos relacionados con la energía suelo prestar atención a las opiniones de Carlos Gagigal, un experto en esta materia. Antonio García Ferreras le entrevistó en directo en su programa de televisión y dijo que muy probablemente España no había padecido ningún ciberataque y que, como se venía advirtiendo, lo más lógico era que el apagón fuera causado por un exceso de oferta de energía, debido a la alta producción de las renovables. La desproporción entre la oferta y la demanda causó unos desajustes en los nudos que transmiten la energía que hizo “saltar los plomos”, como puede suceder en cualquiera de nuestras casas. Como todavía no estamos en disposición de almacenar toda la electricidad que generamos, es posible -seguía diciendo Cagigal- que lo de ayer no sea un incidente aislado y pueda volver a suceder.
Espero que pronto sepamos si esta teoría es acertada, pero da
la impresión de que ha habido una mala o nula planificación para evitar este
desajuste que ha causado pérdidas millonarias y graves problemas a muchas
personas. Habrá que depurar responsabilidades, pero tiendo a pensar que nos
puede haber venido muy bien este apagón no sólo para buscar soluciones técnicas
para garantizar el suministro eléctrico, sino sobre todo para mostrarnos que
nuestra “instalación” en esta sociedad técnica no es tan segura. Somos frágiles,
dependientes los unos de los otros, barro en definitiva, como suele decirse.
Queremos dominar el entorno y un sopapo en forma de apagón nos viene de
maravilla para ponernos en nuestro sitio.
martes, 18 de febrero de 2025
Cuidado con la compasión
Es natural sentir compasión por el sufrimiento ajeno. Esa tendencia natural se ve reforzada por una educación que nos enseña a apiadarnos y a ayudar a los más débiles en la medida de lo posible. Está muy bien sentir compasión y desear mitigar el sufrimiento ajeno, pero la compasión encierra un peligro nada desdeñable: puede ser utilizada para manipularnos. Es más, muchas veces no será necesario que alguien trace un plan maquiavélico: nosotros mismos nos causaremos daño para evitar el sentimiento de culpa que suele invadir a quien no actúa como se supone que debería hacerlo una persona compasiva. Por eso hay que tener mucho cuidado.
Es curioso comprobar el cambio que se ha producido con
relación a la compasión. La sociedad española de hace algunas décadas era mucho
más compasiva que la actual, pese a que hoy encontremos numerosas asociaciones
de voluntarios que realizan una encomiable labor social. El individualismo ha
propiciado la quiebra de vínculos familiares y sociales generando marginación y
situaciones de gran necesidad que quienes ponen en marcha estas asociaciones
tratan de combatir. Antes, la compasión y la solidaridad que la acompaña tenía mucha
más vigencia social. Por ejemplo, era habitual que las familias acogieran en la
propia casa a los padres o a los suegros mientras que hoy en día es habitual
desentenderse de ellos, sobre todo cuando carecen de ingresos, y escuchamos
casos en los que se les deja abandonados en algún hospital. Y podríamos seguir
citando situaciones parecidas.
La menor vigencia social de la compasión ha sido
sustituida por una acusada tendencia a utilizarla como instrumento de
propaganda o de manipulación que quizá tenga su origen en las políticas
orientadas a proteger a colectivos vulnerables. No cabe duda de que una
sociedad sana debe ayudar a aquellos que más lo necesitan, porque la
solidaridad –que puede incluso superar las fronteras de un país cuando está
basada en la caridad o en la filantropía- es una exigencia constitutiva del
modo de vida político. Es justo luchar contra toda discriminación carente de
justificación, y se deben adoptar las medidas necesarias para paliar, cuando
sea posible, las dificultades que padecen los enfermos, discapacitados, pobres,
ancianos, etc. . Muchas veces eso se traducirá en reconocerles “derechos” y no está
mal que sea así. Como casi siempre, el problema surge cuando se pierde el
equilibrio y, en lugar de comprender los perfiles del derecho atribuido, se
pretende abusar de él utilizando para ello la compasión.
Contaré un caso en el que se observa esta idea. En
las últimas décadas hemos mejorado muchísimo la accesibilidad a los edificios.
Los edificios nuevos deben cumplir con la exigente normativa en esta materia.
Por lo que respecta a edificaciones antiguas, se han aprobado normas que
obligan a que las Comunidades de Propietarios acometan obras que mejoren la
accesibilidad cuando algunos propietarios o inquilinos en situación de
necesidad así lo exijan. Tienen derecho a ello, pero es posible abusar de ese
derecho. Es lo que aconteció en la urbanización en la que vivo. Dispone de rampas
de acceso que permiten acceder a cualquier persona en silla de ruedas. A pesar
de ello, un vecino ha exigido la instalación de barandillas que bordeen toda la
rampa alegando que lo necesita por razón de una determinada enfermedad. En mi
opinión, la exigencia carecía de sentido porque alguien aquejado de dicha
enfermedad no puede ir caminando solo y, en cualquier caso, un sencillo andador
podía solventar perfectamente el problema. No obstante, quizá esté equivocado.
Se puede explicar por qué la instalación es necesaria y con sumo gusto
cambiaría de parecer. El problema es que no hubo siquiera posibilidad de
examinar el asunto. La apelación a la compasión o, mejor dicho, a la falta de
compasión de aquellos que cuestionaban la necesidad de la obra supuso un
salvoconducto para, de inmediato, acceder a la petición, pese a que la obra
tenía un coste de muchos miles de euros. No importaban las razones. Si uno osa
cuestionar la petición de un enfermo se le tilda de mala persona, de dureza de
corazón, con el fin de hacerle sentir culpable.
La compasión distorsiona la realidad en numerosas
ocasiones, nos impide ver con claridad la situación y nos hace juzgar equivocadamente
a las personas. Los enfermos pueden ser dignos de compasión, pero eso no los
convierte en buenas personas. En cierta ocasión tuve una conversación con una
psicóloga que me dijo abiertamente que las personas enfermas suelen ser muy
egoístas. Me sorprendió no tanto el contenido de la afirmación, sino el valor
de decir algo así, que sin embargo era fruto de su experiencia personal. No
siempre es así, naturalmente, pero una situación difícil no siempre hace que
aflore lo mejor de una persona, por lo que hay que tener cuidado.
Personalmente, me he encontrado con personas enfermas egoístas y manipuladoras,
pero también con enfermos que nunca han pretendido sacar provecho de su
enfermedad.
Los ejemplos en los que la compasión distorsiona son
innumerables. Se pueden imaginar las situaciones que puede vivir un profesor con
estudiantes que refieren todo tipo de circunstancias personales para pedir un
trato especial. Buscan el sentimiento de compasión del profesor para lograr su
objetivo. No les importa en absoluto que el profesor pueda sentirse mal porque
desearía hacer el favor al estudiante, pero se da cuenta de que lo que se le
pide va más allá de la flexibilidad y es manifiestamente ilegal, además de
injusto frente al resto de estudiantes.
Una buena persona (y también una sociedad justa) debe ayudar a aquellos que más lo
necesitan, pero no olviden este
consejo: ¡cuidado con la compasión!
jueves, 13 de febrero de 2025
Hay que prestar atención a lo importante
Hace dos días, el informativo televisivo de Antena 3 que se emite a las 15:00 horas abrió con estas dos noticias: el juicio de Rubiales y, pásmense (o quizá no), el tocamiento sexual de Mapi León (futbolista) a una futbolista rival en un lance del juego. Impresionante. Este criterio periodístico de considerar que estas son noticias de gran trascendencia pública dan la imagen de que la sociedad española es puritana e inquisitorial. Sin embargo, no es verdad. La gente está harta de todo esto. No es de recibo la trascendencia que se le está dando a la estupidez cometida por Rubiales y convendría dejar estas noticias en un segundo plano.
viernes, 29 de noviembre de 2024
El preocupante desinterés de los estudiantes universitarios hacia la política
En los últimos años de la vida de Franco la Universidad representó un foco de resistencia contra la dictadura. Los estudiantes estaban interesados en la política y motivados para movilizarse contra el régimen, como así hicieron muchos de ellos. Más de cuatro décadas después resulta desolador comprobar el desinterés de la mayoría de los estudiantes universitarios por la política, precisamente en un momento de máxima gravedad, puesto que hoy gobierna España alguien que cada día demuestra que no tiene escrúpulo alguno en aferrarse al poder, pese a todos los escándalos de corrupción que le señalan.
Les podrá parecer increíble, pero hay estudiantes que no
saben quién es Víctor de Aldama o Juan Lobato. No leen los periódicos, pese a
tener acceso a medios en la palma de la mano a través de su móvil. Ese
alejamiento de la política podría ser comprensible por el asco que da ver que
en nuestro país mandan demasiadas personas inmorales e incapaces. Sin embargo, esa
reacción debería ser posterior a conocer lo que está pasando. No tienen ni idea, ni les preocupa, porque, entre otras cosas, nadie les ha dicho que ser ciudadano entraña una responsabilidad
moral de la que ellos han dimitido.
domingo, 10 de noviembre de 2024
¿Qué hizo el Ayuntamiento de Paiporta tras el aviso de la Generalitat de las 12:20?
La ira y la pereza hacen que muchos exaltados busquen rápidamente un culpable -a ser posible un único culpable- de la catástrofe. La izquierda se ha lanzado a por Mazón, como era de esperar, y este se lo ha puesto fácil con su incapacidad para cancelar su agenda y centrarse en seguir la evolución de la emergencia. Hay que tratar de no dejarse arrastrar por bulos y campañas de descrédito y buscar datos significativos. A día de hoy sigo perplejo con el aviso dado por la Generalitat a las 12:20 del martes 29. Se trataba de una “Alerta hidrológica en rambla del poyo” destinada, pues, a los municipios ribereños, entre ellos Paiporta, con alcaldesa socialista. Si leen el aviso, insisto, no se habla en absoluto de lluvias, lógico, pues el aviso tenía su origen en información proporcionada por la Confederación Hidrográfica del Júcar, no por la AEMET, y se habla de "caudal".
Estoy intentando enterarme de qué medidas adoptó el Ayuntamiento de Paiporta para proteger a sus vecinos, ya que se pedía a los municipios ribereños que adoptaran medidas preventivas. De momento, he visto que pocos minutos más tarde el Ayuntamiento de Paiporta publicó un tuit en X a las 12:47 en el que se decía lo siguiente: “Aviso importante: riesgo de lluvia extrema! Debido a las intensas lluvias pronosticadas y para garantizar la seguridad, parques, polideportivo y cementerios permanecerán cerrados”. No salgo de mi asombro. El aviso de Emergencias era por riesgo de riada, al margen de por fuertes lluvias, del que ya venía advirtiendo la AEMET. Las medidas preventivas que adoptaron fueron cerrar parques, polideportivo, ¡y el cementerio! Este último es de traca: el lugar más concurrido del pueblo. Increíble. ¡No cerraron tiendas, no cerraron las calles adyacentes a la rambla, no dijeron que no cogieran el coche y se quedaran en sus casas! Me aventuro a pensar que quizá en el Ayuntamiento interpretaron que una "alerta hidrológica" es una alerta por lluvias y no por riesgo de desbordamientos. Y, claro, como no llovía...
A falta de mayor información, de momento, veo que la alcaldesa de Paiporta, que pasa por ser víctima de falta de información, no adoptó las medidas contundentes que podía y debía adoptar para proteger a sus vecinos. Pero, claro, es más fácil echarle la culpa a Mazón.
viernes, 8 de noviembre de 2024
Indagando en las responsabilidades de la catástrofe sin olvidar lo importante
Sigo leyendo y escuchando las versiones de los políticos que tratan desesperadamente de evitar que el marrón de la responsabilidad les alcance. Es evidente que Mazón no valoró bien la gravedad de la situación, porque debería haber estado presente físicamente y al frente del operativo de emergencias para pedir toda la ayuda necesaria. Ello no exonera al gobierno de la nación, ya que disponía de información proporcionada por un organismo que depende del Ministerio de Transición Ecológica, la Confederación Hidrográfica del Júcar, que para mí sigue siendo quien debe proporcionar la información decisiva para poner en marcha las alertas.
Se observa que los responsables políticos de la Generalitat,
Consellera de Interior y Presidente, carecieron de la iniciativa y los reflejos
necesarios que la situación requería, pero, aún así, he observado que la
Generalitat trasladó con toda claridad una información que debía haber servido
para que se adoptaran medidas en los municipios afectados por la gran riada de
la rambla del poyo. En concreto, he leído una alerta emitida el martes a las
12:20 que, como se puede ver en esta noticia -que incorpora la alerta- (https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2024/11/08/catorce-horas-anatomia-crisis-111482700.html), respondía a una información proporcionada por la Confederación
Hidrográfica del Júcar.
Esta alerta no llegó directamente a los móviles de los
ciudadanos, pero era visible para todo aquel que quisiera enterarse. Los alcaldes
de los municipios afectados la conocían: se les estaba advirtiendo de que ese
barranco era un peligro. Luego se puede ver que la Confederación fue informando
del descenso del caudal y señalando que el verdadero peligro estaba en el
embalse de Forata, pero la alerta en la rambla del poyo seguía activa.
Emergencias reaccionó tarde a la información de la Confederación emitida a las
18:43, pero los alcaldes por donde pasa la rambla del poyo no deberían haber
esperado a ver llegar la riada, porque en la propia alerta se les pide a las
12:20 “adoptar las medidas preventivas
pertinentes para evitar el acceso a las riberas de las personas”. Quizá
esté equivocado, pero yo vi a personas que iban en coche por las calles cuando
llegaba el agua. ¿Acaso la policía local del municipio no tuvo seis horas para
evitar esa situación? Me parece que no falló sólo la Generalitat como pretende
hacerse creer a los ciudadanos. Todos, también los ciudadanos, debemos asumir
nuestra responsabilidad cuando estamos en alerta y mantener una conducta
activa, informarnos, y actuar en consecuencia.
Ahora nos encontramos con que la izquierda -como siempre- se ha lanzado a ganar la batalla por el relato y la derecha intentará defenderse. Unos y otros se echarán la mierda encima. Es verdad que uno puede indagar en quién tiene razón, como yo mismo estoy intentando hacer, pero incluso si todos hubieran actuado con la máxima diligencia no hubiera sido posible evitar la catástrofe. Difícilmente no habría habido muertos y cuantiosos daños materiales. Ante tanto dolor y sufrimiento no debemos alegrarnos, porque ello denotaría una indecente falta de sensibilidad, pero estas catástrofes ayudan a ver perspectivas de la realidad que permanecen ocultas y a ejercitar virtudes imprescindibles para el crecimiento personal. Se dice que los jóvenes se están volcando en las tareas de ayuda y voluntariado. Es estupendo que muchos de ellos salgan del bucle de las redes sociales y la vida virtual en el que se hallan instalados y tomen contacto directo con la realidad para comprobar que la vida que conocían puede cambiar en cuestión de segundos. Por otra parte, todos los que no hemos sido directamente afectados nos equivocaríamos pensando que esto no va con nosotros. Esto le podría haber pasado a cualquiera y es una obligación moral ayudar en la medida de las posibilidades de cada cual.
martes, 5 de noviembre de 2024
¿Cuál es la responsabilidad de la Confederación Hidrográfica del Júcar?
En declaraciones emitidas ayer en una entrevista con Carlos Herrera, Carlos Mazón recordó que no hay que confundir la alerta por fuertes lluvias que pronosticaba la AEMET, y la alerta ante las consecuencias de esas lluvias, riadas, de las que debe avisar la Confederación Hidrográfica del Júcar en este caso, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica. Sobre esta última alerta, Mazón explicó que la Generalitat Valenciana estaba siendo informada de la situación en la cuenca mediante unos correos electrónicos que han sido publicados. En esos correos, en efecto, se comprueba que los datos que ofreció la Confederación sobre el caudal de la rambla del poyo eran incluso optimistas hasta que a las 18:43 se envía un correo (¡no fueron capaces de llamar urgentemente por teléfono!) advirtiendo de la crecida. Recibido ese aviso, la Generalitat, imagino que Protección Civil, decidió mandar una mensaje urgente por móvil a la población una hora y veinte minutos más tarde, demasiado tiempo tratándose de una emergencia de tal calibre.
Si se leen las funciones que le corresponden a la
Confederación Hidrográfica del Júcar (https://www.chj.es/es-es/Organismo/Funciones/Paginas/Funciones.aspx)
podrán comprobar que a este organismo le corresponde informar sobre crecidas de
agua que se produzcan en la cuenca. Por tanto, la Generalitat Valencia dependía
funcionalmente de la información de la Confederación, que a su vez debía tener
en cuenta el pronóstico de la AEMET sobre las lluvias. Todos sabíamos que había
una DANA, pero las consecuencias concretas eran impredecibles, porque dependían
del lugar exacto en el que se produjera la tormenta. Dicho de otra forma, la
Generalitat no sabía por dónde podía venir exactamente el peligro y de ahí que
se advirtiera genéricamente a la población a la espera de mayor concreción, que
vino en un correo electrónico enviado a las 18:43 por lo que respecta a los
pueblos afectados por la rambla del poyo. Me parece fuera de duda que a Carlos
Mazón le están endosando un marrón del que no es el mayor responsable. Pero
todavía digo más, es la propia Confederación la que debería saber perfectamente
cuáles son las zonas de peligro en caso de fuertes lluvias e informar diciendo
algo más que el volumen de agua que pasa en cada momento por un punto.
El precedente de la última gran riada de 1982 nos puede servir para analizar este caso. Sabemos que se juzgó al ingeniero de la presa de Tous que se rompió y, al desbordarse, causó las graves inundaciones. El proceso y la determinación de responsabilidades se centró en personas que trabajaban en la Confederación Hidrográfica del Júcar porque se trató también de una riada, sólo que en aquella ocasión debida a la rotura de un embalse. Entre otros, se trató de determinar la responsabilidad del comisario de aguas del Júcar por no haber avisado a los responsables de la presa de Tous del aviso de fuertes lluvias. A partir del momento en que se produjo el desastre el ejército fue enviado de inmediato para ayudar a los damnificados y paliar las consecuencias.
El gobierno de la nación pretende descargar toda la responsabilidad en Mazón, pero me parece que no tienen razón y que están actuando injustamente. Seguiré indagando.
domingo, 16 de junio de 2024
¡Ha vuelto el fútbol!
Hace más de una década yo era un gran aficionado al fútbol. El juego de toque implantado por Luis Aragonés y consolidado por Del Bosque me gustó porque tenía profundidad. Luego, degeneró. Me resultaban insufribles esos pases insustanciales y arriesgados. La calidad técnica de los futbolístas había aumentado y podían pasarse la pelota con precisión durante largísimos minutos. Un aburrimiento insoportable que no me interesaba. Totalmente desconectado de este nuevo fútbol tan “perfecto”, ayer, por curiosidad, vi un poco del España-Croacia de la Eurocopa y me sorprendió gratamente. España jugaba rápido y vertical, algo inaudito. En fin, parece que el fútbol ha vuelto. Igual merece la pena echarle un vistazo.
lunes, 29 de abril de 2024
Ya lo ven, Sánchez está dispuesto a todo
El tirano no dimite, como era de prever a la vista de la catadura del personaje. Ha recurrido irresponsablemente a las emociones para galvanizar a su partido y polarizar la sociedad señalando enemigos fantasmagóricos como paso previo antes de profundizar en la ruptura. La izquierda pretende apropiarse de la democracia atribuyéndose la condición de los “buenos”, y no tolera ni la crítica ni la investigación de posibles conductas corruptas. Ayer decía Errejón que hay que democratizar a los jueces. ¿Qué propone? Supongo que que los elijan a dedo para que cumplan la voluntad del Gobierno. Todos los movimientos de los líderes izquierdistas apelan a la democracia, pero carecen del respaldo popular. Por eso necesitan colonizar los medios de comunicación, las redes, y lanzarse a la demonización del adversario sin importarles las consecuencias para la convivencia.
Sólo hay una forma de hacer frente al tirano y a sus huestes:
cumpliendo cada cual con su responsabilidad sin dejarse quebrar y diciendo alto
y claro lo que se piensa. Criticar con argumentos, comportarse con el mayor
civismo defendiendo la verdad, venga de quien venga, y ejerciendo el derecho al
voto. El problema es que cada vez hay menos ciudadanos capaces de transitar
este camino. Vivimos en una sociedad en la que apelar a las emociones es la
mejor garantía para conseguir los objetivos que uno se propone. Una sociedad
blanda, propia de menores de edad que sucumben a la lágrima fácil. ¿No lo ven
en esos programas de televisión con cantantes amateurs en los que unos y otros
no paran de llorar y de darse abrazos? Sí, carecemos del principal valor para
hacer frente a la tiranía: una ciudadanía educada en el compromiso adulto y
firme con la democracia. La educación es la fuerza de una nación y
desgraciadamente España es hoy una nación débil.
viernes, 26 de abril de 2024
¿Se lanzarán las izquierdas y los independentistas a la ruptura total?
Vivimos en una sociedad en la que poco importa mirar de frente a la realidad. No se trata sólo de los políticos, simplemente observen como la gente se proyecta en su pantalla del móvil, la tercera mano. El aislamiento en compañía hace que se pierda la capacidad de comunicarse, porque no se escucha, sólo se desea hablar y tener la sensación de que somos comprendidos con buenas, pero insinceras palabras. Si no llegan los aplausitos o el “me gusta” la gente se siente mal y tiende a victimizarse y a aislarse escuchando solo a los palmeros.
En política esto se ve reflejado en la lucha por el “relato”.
Los líderes lo diseñan y los militantes y simpatizantes lo interiorizan hasta convertirlo
en una verdad incontestable. Sánchez comenzó la legislatura levantando un muro
y no ha hecho más que reforzarlo. Toda la izquierda ha asumido como real ese discurso
falaz y está convencida de que las derechas han colonizado los medios de
comunicación y la judicatura. Están dispuestas a la acción directa tras la
victimización de Sánchez que ahonda en esa estrategia. Me temo lo peor: las
izquierdas, con el apoyo de los independentistas, pueden lanzarse a la ruptura
total.
miércoles, 17 de enero de 2024
Relativismo y salud mental
La salud mental ha cobrado mucho protagonismo en los medios de comunicación debido a los estragos que causó la pandemia. Si esta atención obedeciera a una sincera preocupación por el bienestar del prójimo deberíamos alegrarnos, pero me parece que algunos políticos han encontrado en ello un filón para criticar la política sanitaria. No dudo de que puedan existir razones fundadas para esas criticas, porque probablemente falte sensibilización y buenos profesionales y medios para cuidar de la salud mental de la población. Sin embargo, en cuestiones de salud más vale prevenir que curar. Lo verdaderamente preocupante es que nuestra sociedad propicia las enfermedades mentales. Esa es la clave del asunto en la que se debe indagar para proteger la salud mental. Por ejemplo, estamos destrozando a niños y jóvenes al haberlos desprotegido frente al peligro de las nuevas tecnologías. Luego, cuando la adicción y la falta de sueño se convierten en patologías, se demandan profesionales de la salud mental para solucionar el problema. Pero, repito, lo importante es eliminar aquello que provoca la enfermedad siempre que sea posible.
Para abordar con radicalidad este problema el relativismo representa una dificultad muy seria. Un relativismo que, por contradictorio que parezca y sea, se presenta como una verdad incuestionable. Hoy se extiende sin límite en nuestra sociedad y puede generar un problema importante a los profesionales de la psicología y de la psiquiatría, ya que en su profesión deben tener presente qué es lo “normal” y qué se aleja de la normalidad hasta un punto que se convierte en “patológico”. El relativismo puede llegar a impedir -ya lo está haciendo- que se hable de "normalidad". Por eso me parece que cada vez será más habitual que estos profesionales renuncien a realizar un diagnóstico o, cuando menos, a comunicárselo abiertamente al paciente. En el caso de enfermedades psiquiátricas como la esquizofrenia puede que sea más sencillo distinguir lo normal de lo patológico, pero pensemos en todos estos niños y niñas que creen estar en el cuerpo equivocado. Para un psicólogo afirmar que esa creencia es patológica es una heroicidad, porque pueden ser acusados de tener fobia a los transexuales, por poner un ejemplo.