martes, 5 de mayo de 2026

"Amarga Navidad" y "Calle Málaga"

Entre las últimas películas que he ido a ver al cine con mi mujer, “Amarga Navidad”, de Almodóvar, nos ha defraudado por completo. No sé si la historia es poco interesante, poco creíble o, quizá, esté mal contada y no demasiado bien interpretada (no me convence Bárbara Lennie). Lo cierto es que coincidimos con la dura crítica de Boyero a la película.

En el otro extremo está “Calle Málaga”, que nos ha encantado. Una historia magníficamente contada y primorosamente interpretada por Carmen Maura, grandísima actriz. Borda su personaje, una octogenaria que vive feliz y tranquila en su barrio de Tánger hasta que su hija viene de Madrid y le genera un problema de forma totalmente injusta. El conflicto intergeneracional y la decisión de vivir hasta el último día con ilusión y ejerciendo la libertad es el mensaje sobre el que esta película invita a reflexionar. Totalmente recomendable.

lunes, 4 de mayo de 2026

"Reconciliación", de Juan Carlos I

Hace unas semanas leí el libro del rey Juan Carlos I, “Reconciliación”. Está escrito con frase corta, concisa y clara, lo que permite una lectura ágil y amena. Me ha gustado mucho desde esta perspectiva formal, y no me sorprende que haya sido premiado en Francia. En cuanto a su contenido, no revela demasiados datos sobre acontecimientos históricos relevantes que hasta ahora no se conocieran. Explica con cierto detenimiento su actuación durante el golpe de Estado del 23-F, y no duda en calificar de “traidor” a Alfonso Armada cuando Adolfo Suárez, desconocedor del verdadero papel que Armada había jugado -pensó que había evitado que Tejero siguiera adelante con el golpe-, lo alabó ante el rey, quien tuvo que sacar a Suárez de su error.

El rey dedica el libro a contar su vida y a justificarse y alabar su trayectoria personal. Como era de esperar, destaca lo beneficiosa que es la monarquía para España citando ejemplos de actuaciones suyas que ayudaron a resolver crisis diplomáticas. No reconoce grandes errores y pasa de puntillas o guarda silencio sobre sus escándalos de faldas pagados con dinero público. Con la frase “no soy un santo” pretende dejar zanjado el asunto. Lo sabemos, Majestad, lo sabemos. 

Cabe señalar el profundo malestar o incluso rencor que se percibe hacia su hijo, el rey Felipe VI, claramente expresado en varios pasajes. Pese a reconocer su capacidad y alabar su actuación al frente de sus responsabilidades como jefe del Estado, le reprocha que haya reducido la familia real a él, la reina y sus hijas. Y, por supuesto, el trato que le está dispensando, su distanciamiento y frialdad. Quizá el título del libro, "Reconciliación", no sólo pretenda aludir a la Transición... Especialmente duro se muestra con Felipe cuando narra la forma en la que el rey privó a su hermana, la infanta Cristina, del título de duquesa de Palma. Por supuesto, muestra su malestar por no poder regresar a su casa en la Zarzuela y reiteradamente alaba a la reina Sofía, que el lector puede colegir que no le dirige la palabra, y con la que se siente en deuda. Esperaba leer que se casó por razones de Estado y que nunca había estado enamorado de ella. Pero no es así. En ningún momento da a entender que fue un matrimonio sin amor. Curiosamente, sobre la elección de los maridos de sus hijas y de la reina Letizia no dice prácticamente nada. No hay ninguna referencia a lo sucedido, por ejemplo, con Eva Sanum, que estuvo a punto de convertirse en la futura reina de España.

Mención especial merece el trato que le dispensa a la figura de Franco. Conocía el profundo respeto que tenía hacia él antes de leer el libro. Sin duda, ese respeto no sólo se ha mantenido incólume, sino que queda reflejada una profunda e indisimulada admiración hacia su sabiduría política. Ha pretendido conciliar dicho respeto con la lealtad a su padre, de quien escribe con profundísima admiración y enorme cariño. 

Aunque es consciente de su responsabilidad, la abdicación le ha dado cierto margen para expresar con claridad lo que para él constituye el gran peligro para España, los nacionalismos, especialmente el catalán, que siempre destaca que era el que más le preocupaba. No hay ninguna palabra de alabanza hacia Jordi Pujol. Da la impresión de que Juan Carlos tiene muy presente que Franco sólo le pidió antes de morir que mantuviera la unidad de España, y yo diría que lamenta no haber sido capaz de frenar la deriva independentista, si bien su margen de actuación era muy pequeño. Tampoco se esconde a la hora de dejar patente su opinión negativa sobre los políticos actuales, que le generan una honda preocupación.

En definitiva, aconsejo la lectura del libro. Si alguien esperaba encontrar más detalles, conviene no olvidar que tan importante es lo que una persona cuenta como lo que ha decidido no contar. El rey Juan Carlos I desempeñó un papel crucial en la historia de España y sólo por todas las personas y vivencias que jalonan su biografía merece la pena embarcarse en esta amenísima lectura.

viernes, 17 de abril de 2026

El "antitrumpismo" de Sánchez no es patriotismo

Cualquier persona sensata está en contra de la tiranía iraní que se cobra la vida de inocentes y discrimina a las mujeres. Igualmente, podemos estar de acuerdo en que la condena de este régimen no debe traducirse en un ataque militar que suponga comenzar una guerra despreciando el Derecho internacional, por muy criticable que sea su articulación institucional. Posicionarse en contra de la guerra de Irán y no plegarse a las exigencias de alguien como Trump, cuyas declaraciones y comportamientos hacen dudar incluso de su salud mental, es totalmente lógico. Y así lo ha hecho el Papa, demostrando un valor digno de encomio, pero también líderes europeos como Starmer, Macron o la propia Meloni, quien no ha dudado en marcar distancias con el presidente de Estados Unidos, pese a que pasaba por ser una fiel aliada. También lo ha hecho Sánchez, pero su sobreactuación, lejos de servir para elogiar su postura, refleja falta de patriotismo.

A Sánchez no le ha bastado con criticar a Trump y desmarcarse de sus políticas. Pretende significarse como un destacado representante del “antitrumpismo”, lo cual no beneficia a España, sino a él, porque cualquier aspiración electoral que tenga pasa por polarizar políticamente al país para identificar al PP y a Vox con las políticas de la derecha reaccionaria, sobre todo si Vox no se desmarca claramente de Trump. Desde el punto de vista de los riesgos para la seguridad de España, el apoyo de Estados Unidos a Marruecos es preocupante. Y adquirir el estatus de “enemigo” de los Estados Unidos no creo que nos beneficie económicamente -pese al paraguas de la UE-, puesto que la balanza comercial con aquel país es claramente deficitaria, sobre todo debido a las importaciones de petróleo (consúltenlo y verán). De seguir tensando las relaciones con los Estados Unidos muchos otros productos pueden verse afectados. No hay que llevar la oposición a las decisiones de Trump a un punto que nos haga perder la posibilidad de restaurar la alianza con este país, porque Trump dejará de ser presidente más pronto que tarde.

La alianza con China incide en esta sobreactuación sumamente arriesgada. Está muy bien mantener buenas relaciones con China, sobre todo desde el punto de vista económico, pero de ahí a afirmar esa estupidez de “estar en el lado bueno de la Historia”, presentándose como un aliado estratégico del gigante asiático, hay mucho trecho. No creo que políticamente China sea un país digno de alabanza. Sánchez se siente cómodo con un Estado que invadió el Tíbet generando desde entonces una auténtica limpieza étnica. Nadie habla de esta realidad terrible y tremenda, porque los tibetanos son un pueblo pacífico que no busca su libertad con violencia y terrorismo. Incluso el Dalai Lama se ha mostrado interesado en lograr la autonomía para su patria dentro de China. ¿Qué dice Sánchez de todo esto? Le da igual, porque a Sánchez sólo le importa él, y eso no es ser patriota, más bien todo lo contrario.

jueves, 16 de abril de 2026

¿Por qué no regresa José Tomás?

Algunas de las imágenes de la faena de Morante de la Puebla en su regreso a los ruedos en Sevilla, ante la presencia de Juan Carlos I, son impresionantes. Destaco ese momento en que toreando con el capote el toro no embiste y el torero se queda completamente quieto durante unos segundos, esperando con paciencia y valor que el toro retome su embestida, cosa que hizo. No he visto cosa igual, aunque debo confesar que no soy ningún experto en toros. 

Pocos días antes de su reaparición, decía Morante que, pese a que estaba mal que fuera él quien lo dijera, regresaba porque hacía falta. Por supuesto, cualquier gran artista enriquece ofreciendo su arte, por lo que no pude evitar acordarme de José Tomás. ¿Cómo es posible que no le tiente volver a torear y competir por el trono que actualmente ocupa Morante en solitario como única gran figura? Se dice que Morante es el mejor torero de la historia. No soy quien para juzgar, pero creo que se agradecería muchísimo el regreso a los ruedos de José Tomás. No sé nada de su vida, por lo que quizá esté pidiendo un imposible.

viernes, 27 de marzo de 2026

La erosión del nosotros

Este es el título del libro que acabo de publicar junto a otros compañeros. En él escribo sobre la recuperación de la concordia en España. Si les interesa, pueden descargarlo aquí: https://atelieropenaccess.com/products/la-erosion-del-nosotros-estudios-sobre-el-deterioro-de-la-vida-colectiva-en-la-espana-contemporanea

jueves, 26 de marzo de 2026

Ya empezamos a ver las consecuencias de legalizar la eutanasia

En 2020 mostré en el blog mi preocupación ante la despenalización de la eutanasia que se preparaba y que finalmente se aprobó. Esta misma tarde se va a aplicar la eutanasia a una chica de 25 años que, al parecer, lleva una vida marcada por un intenso sufrimiento. Debido a ello, intentó suicidarse, pero fracasó en el intento y quedó paralítica, lo cual también le provoca fuertes dolores. Además, parece que abusaron de ella sexualmente. Todo ello sin duda le ha dejado secuelas psicológicas, aunque sería muy arriesgado, dada su edad, decir que son irreversibles.

No dudo del sufrimiento de esta chica y de su sincero deseo de morir, pero la cuestión que debemos plantearnos es si la compasión que se pueda sentir por ella debe traducirse en ayudarle a satisfacer su deseo de morir. Una sociedad puede ayudar a una persona que sufre de muy diversas formas. Quitar la vida es una acción extrema que sólo debería reservarse para situaciones absolutamente irreversibles en procesos terminales, que es lo que sucede con los cuidados paliativos. Fuera de esas situaciones, acabar con la vida de una chica de 25 años me parece una temeridad que, además, puede provocar que muchos jóvenes que no le ven sentido a la vida lo encuentren en la lucha por lograr la propia muerte.

Con la autorización de esta eutanasia se va a abrir la puerta a la “pendiente resbaladiza”. Ya verán como empezamos a conocer más casos de gente que quiere morir, porque la vida es dura y, en algunos casos, durísima. Pero el sufrimiento hace que el ser humano pueda dar lo mejor de sí mismo si le mira a los ojos  y comprende su sentido, como enseñó Víctor Frankl.

lunes, 16 de marzo de 2026

La energía que fluye del pasado

En sus comienzos, la fotografía retrataba personas o situaciones de una forma bastante aséptica, incluso a veces sorprenden esos rostros severos de nuestros antepasados captados por la cámara. Conforme fue evolucionando la tecnología y se pudieron comprar cámaras fotográficas, se ampliaron los momentos y situaciones que se fotografiaban: celebraciones, fiestas, excursiones campestres, etc. La llegada de los smartphones ha supuesto una auténtica revolución: se puede fotografiar y grabar en video todo prácticamente sin ningún límite. Pero, salvo excepciones, lo habitual es que inmortalicemos situaciones agradables, y cuando repasamos fotografías podemos llegar a pensar que el recuerdo amargo que guardamos en la memoria de aquella situación o de aquellos años bien podría ser una exageración a la vista de los rostros sonrientes que allí contemplamos. Pero lo verdaderamente interesante es darnos cuenta de que si podemos reinterpretar el pasado es porque este sigue operando en el presente y, por tanto, también en el futuro.

Evidentemente, los hechos pasados, en lo que respecta a su acontecer fáctico, son inamovibles. Lo importante desde el punto de vista de la vida humana es el significado que atribuimos a las acciones pasadas, porque toda acción requiere una explicación, en el caso de que haya sido realizada por un tercero, o una justificación, si somos nosotros los autores. Centrémonos en nosotros. ¿Qué razón nos condujo a actuar de una determinada manera? La vida nos exige actuar y solo posteriormente nos damos cuenta de todas las posibilidades de actuación que se nos abrían y que en aquel momento fuimos incapaces de ver. Lo descubrimos tal vez muchos años más tarde, como consecuencia de lo que nos enseña la experiencia de la vida, o quizá como resultado de una conversación con alguien que nos lo muestra.

Si podemos reinterpretar el pasado es porque sigue vivo, opera, es decir, tiene la energía que le otorga la acción. Ya me he referido en el blog a cómo los budistas destacan el poder -la energía- del “karma” presente en toda acción completa (esta requiere intención, ejecución, resultado y valoración del resultado), pero también lo vemos en el cristianismo cuando nos arrepentimos de nuestras acciones. Ese arrepentimiento tiene el poder de transformar la vida. Por ello, es certerísima la frase con la que se ampliaba la última petición del Padrenuestro “y líbranos del mal” en la liturgia romana. Como recuerda Benedicto XVI en su libro Jesús de Nazaret (p. 204), la fórmula dice así: “Líbranos, Señor, de todos los males, pasados, presentes y futuros. Por la intercesión … de todos los santos danos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación”. Obsérvese que se pide que se nos libre no sólo de los males presentes y futuros, sino también de los pasados. Esto sólo se explica porque el pasado es fuerza viva, energía que fluye debido al inagotable sentido que podemos captar conforme avanza nuestro conocimiento de cualquier realidad pretérita. Y cuando esa realidad se manifiesta en un texto, que es signo de una manifestación del espíritu humano, la hermenéutica ha sabido ver que todo texto -si refleja la vida humana- encierra toda una fuente de significado que se va desvelando con el paso del tiempo, puesto que la reinterpretación es consustancial al aumento de nuestra comprensión.

Esto es lo que tiene ponerse a pensar. Comienzas dándote cuenta de las trampas de las fotografías y terminas viendo cuánta razón tiene la hermenéutica…