viernes, 6 de febrero de 2026

"El último samurái", otra buena película de Tom Cruise

Me engancha esta historia del capitán yanqui que, tras participar con George A. Custer en la batalla de Little Big Horn contra los sioux, viaja a Japón para enfrentarse a los samuráis. Al igual que le sucede a John Dunbar en “Bailando con lobos”, el capitán Nathan Algren (interpretado por Cruise) termina cautivado por el modo de vida de los samuráis, se enamora de la hermana de su líder, y se convierte en uno de ellos. Hay que destacar la actuación estelar –como siempre- del gran Tom Cruise, la banda sonora de Hans Zimmer, muy inspirada en “Gladiator”, aunque a mí me gusta más la de "El último samurái", la ambientación, la fotografía y las escenas de acción. No fue premiada en los Oscar de 2004 porque competía con películas de enorme talla como “El Retorno del Rey”, “Master and Commander”, “Lost in Traslation”, “Cold Mountain” o “Mistic River”.

El modo de vida de los samuráis, tal como se presenta en la película, cautiva sobre todo por su vinculación con el budismo zen. Cultivan la atención, el cuidado a los rituales de la vida diaria, y tienen una visión de la vida trascendente, es decir, abierta al misterio. Cuando está rodeado y a punto de morir, Algren acaba con el samurái que iba a darle muerte. El líder de los samuráis, Katsumoto, impide que maten a Algren y lo lleva prisionero a la aldea dejándolo al cuidado de su hermana, Taka, que es la mujer del samurái al que Algren mató. ¿Cómo es posible semejante comportamiento? Los samuráis interpretan que fue un combate lícito que se saldó con la muerte de uno de ellos, y no hay nada que reprochar a Algren. Es más, Katsumoto está convencido de que debe de haber una razón que escapa a su entendimiento para que Algren venciera y lo apresaran. Así lo vio mientras meditaba. El curso de los acontecimientos conduce a que Algren termine enamorándose de la mujer del hombre a quien dio muerte, lleve su armadura y sea adorado por los hijos de su víctima. Sencillamente, maravilloso.