martes, 5 de mayo de 2026

"Amarga Navidad" y "Calle Málaga"

Entre las últimas películas que he ido a ver al cine con mi mujer, “Amarga Navidad”, de Almodóvar, nos ha defraudado por completo. No sé si la historia es poco interesante, poco creíble o, quizá, esté mal contada y no demasiado bien interpretada (no me convence Bárbara Lennie). Lo cierto es que coincidimos con la dura crítica de Boyero a la película.

En el otro extremo está “Calle Málaga”, que nos ha encantado. Una historia magníficamente contada y primorosamente interpretada por Carmen Maura, grandísima actriz. Borda su personaje, una octogenaria que vive feliz y tranquila en su barrio de Tánger hasta que su hija viene de Madrid y le genera un problema de forma totalmente injusta. El conflicto intergeneracional y la decisión de vivir hasta el último día con ilusión y ejerciendo la libertad es el mensaje sobre el que esta película invita a reflexionar. Totalmente recomendable.

lunes, 4 de mayo de 2026

"Reconciliación", de Juan Carlos I

Hace unas semanas leí el libro del rey Juan Carlos I, “Reconciliación”. Está escrito con frase corta, concisa y clara, lo que permite una lectura ágil y amena. Me ha gustado mucho desde esta perspectiva formal, y no me sorprende que haya sido premiado en Francia. En cuanto a su contenido, no revela demasiados datos sobre acontecimientos históricos relevantes que hasta ahora no se conocieran. Explica con cierto detenimiento su actuación durante el golpe de Estado del 23-F, y no duda en calificar de “traidor” a Alfonso Armada cuando Adolfo Suárez, desconocedor del verdadero papel que Armada había jugado -pensó que había evitado que Tejero siguiera adelante con el golpe-, lo alabó ante el rey, quien tuvo que sacar a Suárez de su error.

El rey dedica el libro a contar su vida y a justificarse y alabar su trayectoria personal. Como era de esperar, destaca lo beneficiosa que es la monarquía para España citando ejemplos de actuaciones suyas que ayudaron a resolver crisis diplomáticas. No reconoce grandes errores y pasa de puntillas o guarda silencio sobre sus escándalos de faldas pagados con dinero público. Con la frase “no soy un santo” pretende dejar zanjado el asunto. Lo sabemos, Majestad, lo sabemos. 

Cabe señalar el profundo malestar o incluso rencor que se percibe hacia su hijo, el rey Felipe VI, claramente expresado en varios pasajes. Pese a reconocer su capacidad y alabar su actuación al frente de sus responsabilidades como jefe del Estado, le reprocha que haya reducido la familia real a él, la reina y sus hijas. Y, por supuesto, el trato que le está dispensando, su distanciamiento y frialdad. Quizá el título del libro, "Reconciliación", no sólo pretenda aludir a la Transición... Especialmente duro se muestra con Felipe cuando narra la forma en la que el rey privó a su hermana, la infanta Cristina, del título de duquesa de Palma. Por supuesto, muestra su malestar por no poder regresar a su casa en la Zarzuela y reiteradamente alaba a la reina Sofía, que el lector puede colegir que no le dirige la palabra, y con la que se siente en deuda. Esperaba leer que se casó por razones de Estado y que nunca había estado enamorado de ella. Pero no es así. En ningún momento da a entender que fue un matrimonio sin amor. Curiosamente, sobre la elección de los maridos de sus hijas y de la reina Letizia no dice prácticamente nada. No hay ninguna referencia a lo sucedido, por ejemplo, con Eva Sanum, que estuvo a punto de convertirse en la futura reina de España.

Mención especial merece el trato que le dispensa a la figura de Franco. Conocía el profundo respeto que tenía hacia él antes de leer el libro. Sin duda, ese respeto no sólo se ha mantenido incólume, sino que queda reflejada una profunda e indisimulada admiración hacia su sabiduría política. Ha pretendido conciliar dicho respeto con la lealtad a su padre, de quien escribe con profundísima admiración y enorme cariño. 

Aunque es consciente de su responsabilidad, la abdicación le ha dado cierto margen para expresar con claridad lo que para él constituye el gran peligro para España, los nacionalismos, especialmente el catalán, que siempre destaca que era el que más le preocupaba. No hay ninguna palabra de alabanza hacia Jordi Pujol. Da la impresión de que Juan Carlos tiene muy presente que Franco sólo le pidió antes de morir que mantuviera la unidad de España, y yo diría que lamenta no haber sido capaz de frenar la deriva independentista, si bien su margen de actuación era muy pequeño. Tampoco se esconde a la hora de dejar patente su opinión negativa sobre los políticos actuales, que le generan una honda preocupación.

En definitiva, aconsejo la lectura del libro. Si alguien esperaba encontrar más detalles, conviene no olvidar que tan importante es lo que una persona cuenta como lo que ha decidido no contar. El rey Juan Carlos I desempeñó un papel crucial en la historia de España y sólo por todas las personas y vivencias que jalonan su biografía merece la pena embarcarse en esta amenísima lectura.

viernes, 17 de abril de 2026

El "antitrumpismo" de Sánchez no es patriotismo

Cualquier persona sensata está en contra de la tiranía iraní que se cobra la vida de inocentes y discrimina a las mujeres. Igualmente, podemos estar de acuerdo en que la condena de este régimen no debe traducirse en un ataque militar que suponga comenzar una guerra despreciando el Derecho internacional, por muy criticable que sea su articulación institucional. Posicionarse en contra de la guerra de Irán y no plegarse a las exigencias de alguien como Trump, cuyas declaraciones y comportamientos hacen dudar incluso de su salud mental, es totalmente lógico. Y así lo ha hecho el Papa, demostrando un valor digno de encomio, pero también líderes europeos como Starmer, Macron o la propia Meloni, quien no ha dudado en marcar distancias con el presidente de Estados Unidos, pese a que pasaba por ser una fiel aliada. También lo ha hecho Sánchez, pero su sobreactuación, lejos de servir para elogiar su postura, refleja falta de patriotismo.

A Sánchez no le ha bastado con criticar a Trump y desmarcarse de sus políticas. Pretende significarse como un destacado representante del “antitrumpismo”, lo cual no beneficia a España, sino a él, porque cualquier aspiración electoral que tenga pasa por polarizar políticamente al país para identificar al PP y a Vox con las políticas de la derecha reaccionaria, sobre todo si Vox no se desmarca claramente de Trump. Desde el punto de vista de los riesgos para la seguridad de España, el apoyo de Estados Unidos a Marruecos es preocupante. Y adquirir el estatus de “enemigo” de los Estados Unidos no creo que nos beneficie económicamente -pese al paraguas de la UE-, puesto que la balanza comercial con aquel país es claramente deficitaria, sobre todo debido a las importaciones de petróleo (consúltenlo y verán). De seguir tensando las relaciones con los Estados Unidos muchos otros productos pueden verse afectados. No hay que llevar la oposición a las decisiones de Trump a un punto que nos haga perder la posibilidad de restaurar la alianza con este país, porque Trump dejará de ser presidente más pronto que tarde.

La alianza con China incide en esta sobreactuación sumamente arriesgada. Está muy bien mantener buenas relaciones con China, sobre todo desde el punto de vista económico, pero de ahí a afirmar esa estupidez de “estar en el lado bueno de la Historia”, presentándose como un aliado estratégico del gigante asiático, hay mucho trecho. No creo que políticamente China sea un país digno de alabanza. Sánchez se siente cómodo con un Estado que invadió el Tíbet generando desde entonces una auténtica limpieza étnica. Nadie habla de esta realidad terrible y tremenda, porque los tibetanos son un pueblo pacífico que no busca su libertad con violencia y terrorismo. Incluso el Dalai Lama se ha mostrado interesado en lograr la autonomía para su patria dentro de China. ¿Qué dice Sánchez de todo esto? Le da igual, porque a Sánchez sólo le importa él, y eso no es ser patriota, más bien todo lo contrario.

jueves, 16 de abril de 2026

¿Por qué no regresa José Tomás?

Algunas de las imágenes de la faena de Morante de la Puebla en su regreso a los ruedos en Sevilla, ante la presencia de Juan Carlos I, son impresionantes. Destaco ese momento en que toreando con el capote el toro no embiste y el torero se queda completamente quieto durante unos segundos, esperando con paciencia y valor que el toro retome su embestida, cosa que hizo. No he visto cosa igual, aunque debo confesar que no soy ningún experto en toros. 

Pocos días antes de su reaparición, decía Morante que, pese a que estaba mal que fuera él quien lo dijera, regresaba porque hacía falta. Por supuesto, cualquier gran artista enriquece ofreciendo su arte, por lo que no pude evitar acordarme de José Tomás. ¿Cómo es posible que no le tiente volver a torear y competir por el trono que actualmente ocupa Morante en solitario como única gran figura? Se dice que Morante es el mejor torero de la historia. No soy quien para juzgar, pero creo que se agradecería muchísimo el regreso a los ruedos de José Tomás. No sé nada de su vida, por lo que quizá esté pidiendo un imposible.

viernes, 27 de marzo de 2026

La erosión del nosotros

Este es el título del libro que acabo de publicar junto a otros compañeros. En él escribo sobre la recuperación de la concordia en España. Si les interesa, pueden descargarlo aquí: https://atelieropenaccess.com/products/la-erosion-del-nosotros-estudios-sobre-el-deterioro-de-la-vida-colectiva-en-la-espana-contemporanea

jueves, 26 de marzo de 2026

Ya empezamos a ver las consecuencias de legalizar la eutanasia

En 2020 mostré en el blog mi preocupación ante la despenalización de la eutanasia que se preparaba y que finalmente se aprobó. Esta misma tarde se va a aplicar la eutanasia a una chica de 25 años que, al parecer, lleva una vida marcada por un intenso sufrimiento. Debido a ello, intentó suicidarse, pero fracasó en el intento y quedó paralítica, lo cual también le provoca fuertes dolores. Además, parece que abusaron de ella sexualmente. Todo ello sin duda le ha dejado secuelas psicológicas, aunque sería muy arriesgado, dada su edad, decir que son irreversibles.

No dudo del sufrimiento de esta chica y de su sincero deseo de morir, pero la cuestión que debemos plantearnos es si la compasión que se pueda sentir por ella debe traducirse en ayudarle a satisfacer su deseo de morir. Una sociedad puede ayudar a una persona que sufre de muy diversas formas. Quitar la vida es una acción extrema que sólo debería reservarse para situaciones absolutamente irreversibles en procesos terminales, que es lo que sucede con los cuidados paliativos. Fuera de esas situaciones, acabar con la vida de una chica de 25 años me parece una temeridad que, además, puede provocar que muchos jóvenes que no le ven sentido a la vida lo encuentren en la lucha por lograr la propia muerte.

Con la autorización de esta eutanasia se va a abrir la puerta a la “pendiente resbaladiza”. Ya verán como empezamos a conocer más casos de gente que quiere morir, porque la vida es dura y, en algunos casos, durísima. Pero el sufrimiento hace que el ser humano pueda dar lo mejor de sí mismo si le mira a los ojos  y comprende su sentido, como enseñó Víctor Frankl.

lunes, 16 de marzo de 2026

La energía que fluye del pasado

En sus comienzos, la fotografía retrataba personas o situaciones de una forma bastante aséptica, incluso a veces sorprenden esos rostros severos de nuestros antepasados captados por la cámara. Conforme fue evolucionando la tecnología y se pudieron comprar cámaras fotográficas, se ampliaron los momentos y situaciones que se fotografiaban: celebraciones, fiestas, excursiones campestres, etc. La llegada de los smartphones ha supuesto una auténtica revolución: se puede fotografiar y grabar en video todo prácticamente sin ningún límite. Pero, salvo excepciones, lo habitual es que inmortalicemos situaciones agradables, y cuando repasamos fotografías podemos llegar a pensar que el recuerdo amargo que guardamos en la memoria de aquella situación o de aquellos años bien podría ser una exageración a la vista de los rostros sonrientes que allí contemplamos. Pero lo verdaderamente interesante es darnos cuenta de que si podemos reinterpretar el pasado es porque este sigue operando en el presente y, por tanto, también en el futuro.

Evidentemente, los hechos pasados, en lo que respecta a su acontecer fáctico, son inamovibles. Lo importante desde el punto de vista de la vida humana es el significado que atribuimos a las acciones pasadas, porque toda acción requiere una explicación, en el caso de que haya sido realizada por un tercero, o una justificación, si somos nosotros los autores. Centrémonos en nosotros. ¿Qué razón nos condujo a actuar de una determinada manera? La vida nos exige actuar y solo posteriormente nos damos cuenta de todas las posibilidades de actuación que se nos abrían y que en aquel momento fuimos incapaces de ver. Lo descubrimos tal vez muchos años más tarde, como consecuencia de lo que nos enseña la experiencia de la vida, o quizá como resultado de una conversación con alguien que nos lo muestra.

Si podemos reinterpretar el pasado es porque sigue vivo, opera, es decir, tiene la energía que le otorga la acción. Ya me he referido en el blog a cómo los budistas destacan el poder -la energía- del “karma” presente en toda acción completa (esta requiere intención, ejecución, resultado y valoración del resultado), pero también lo vemos en el cristianismo cuando nos arrepentimos de nuestras acciones. Ese arrepentimiento tiene el poder de transformar la vida. Por ello, es certerísima la frase con la que se ampliaba la última petición del Padrenuestro “y líbranos del mal” en la liturgia romana. Como recuerda Benedicto XVI en su libro Jesús de Nazaret (p. 204), la fórmula dice así: “Líbranos, Señor, de todos los males, pasados, presentes y futuros. Por la intercesión … de todos los santos danos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación”. Obsérvese que se pide que se nos libre no sólo de los males presentes y futuros, sino también de los pasados. Esto sólo se explica porque el pasado es fuerza viva, energía que fluye debido al inagotable sentido que podemos captar conforme avanza nuestro conocimiento de cualquier realidad pretérita. Y cuando esa realidad se manifiesta en un texto, que es signo de una manifestación del espíritu humano, la hermenéutica ha sabido ver que todo texto -si refleja la vida humana- encierra toda una fuente de significado que se va desvelando con el paso del tiempo, puesto que la reinterpretación es consustancial al aumento de nuestra comprensión.

Esto es lo que tiene ponerse a pensar. Comienzas dándote cuenta de las trampas de las fotografías y terminas viendo cuánta razón tiene la hermenéutica…

viernes, 6 de marzo de 2026

Sobre el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán

Opinar en cuestiones de política exterior es muy arriesgado, porque para los ciudadanos es muy difícil conocer todos los datos necesarios para hacerse una idea precisa de qué está sucediendo. Ante esta dificultad, conviene tener claros algunos principios esenciales que pueden ayudar a analizar la situación. El primero de ellos es que sólo razones muy poderosas pueden justificar el ataque a un Estado soberano, que puede suponer el inicio de una guerra. Estas razones pueden ser, por ejemplo, actuar para evitar que los dirigentes de ese Estado sigan cometiendo atrocidades contra su población; o que fomenten y financien la actuación de grupos terroristas; o, singularmente, que tengan un plan para obtener armas de destrucción masiva (nucleares) con la indudable intención de utilizarlas.

Según las fuentes más fiables, Irán ha masacrado a su población y es sabido que financia a grupos terroristas. También se dice que busca hacerse con armas nucleares. Por tanto, podría parecer que el ataque de Israel y Estados Unidos está justificado. Ahora bien, antes de actuar así es necesario agotar todas las medidas diplomáticas, siendo conscientes de las limitaciones de la ONU, puesto que ni Rusia ni China autorizarían nunca un ataque a su aliado Irán. La diplomacia no se agota en la ONU y es evidente que Trump y Netanyahu no han considerado necesario convencer ni recabar apoyos internacionales previos a su ataque.

Junto a los esfuerzos diplomáticos, la prudencia exige imaginar cuáles podrían ser las consecuencias de un ataque a Irán. Si este país estuviera a punto de lograr armas atómicas que pusieran en riesgo la propia existencia de Israel, no cabe duda de que el ataque estaría justificado, aunque habría que limitarlo a evitar ese escenario. Si no es el caso, habría que valorar qué consecuencias puede traer descabezar al régimen iraní. En este punto se debe centrar la investigación para valorar lo que está sucediendo. Por lo que leo, Irán es un país con diferentes minorías que pueden enfrentarse ante un vacío de poder. Terribles son las matanzas del régimen y la opresión de la mujer que allí se vive, pero desencadenar una guerra civil podría ser incluso peor. Por otra parte, la financiación y el apoyo a los grupos terroristas que realiza Irán es muy grave, y ya viene siendo denunciado desde hace años. De hecho, casi le cuesta la vida a Alejo Vidal Cuadras. No cabe duda de que hay que actuar contra Irán, pero un ataque masivo no estoy seguro de que sea la medida más adecuada. Finalmente, entre las consecuencias, hay que incluir el impacto en los países del entorno y en la propia economía mundial.

En definitiva, a la vista de todo lo anterior, la única justificación clara que encuentro para un ataque a Irán como el que han emprendido Israel y Estados Unidos es evitar la amenaza de una agresión nuclear de Irán. Ni Trump ni Netanyahu parecen tener especial interés en convencer de que su actuación responde a ese fin. Por tanto, ante los gravísimos riesgos que presenta una actuación como la que han emprendido, considero que no hay justificación suficiente.

Dicho esto, ¿cómo debería actuar España ante esta crisis? Desde luego, lo último que se debe hacer es emplearla con fines partidistas como ha hecho Sánchez. Obviando las graves consecuencias que puede tener para sectores económicos españoles, se ha presentado como el “antiTrump” con el fin de movilizar a su electorado. No estoy diciendo que se avale la actuación de Estados Unidos e Israel, pero tampoco podemos olvidar que Irán es un Estado terrorista que masacra a su población. Además, si el ataque puede parecer injustificado, la reacción de Irán atacando a otros países y queriendo extender la guerra no hace más que dar argumentos a Estados Unidos e Israel. Por tanto, la posición pública de Sánchez responde claramente a un interés egoísta, totalmente coherente con su trayectoria. Espero que no le funcione, pero después de las últimas elecciones generales uno ya no sabe qué se puede esperar de una ciudadanía incapaz de haber mandado a su casa a semejante embustero. Por otra parte, ahí están PP y Vox a la greña, incapaces de darle un gobierno a Extremadura, pero esto bien merece otra entrada.

viernes, 13 de febrero de 2026

¿Se puede ser más ruin que Óscar López?

A la política española están llegando los peores, lo cual tendrá consecuencias. Más bien, ya las está teniendo y algunas las estamos viendo. De no ser por la gravedad del asunto, sería incluso divertido realizar una semblanza de todos estos personajes que porfían por seguir con sueldo público sin saber hacer la “o” con un canuto. A veces, sin embargo, no tiene ninguna gracia y hasta da asco, como sucede con Óscar López, que ayer demostró una ruindad incalificable al responsabilizar a Lambán del fracaso estrepitoso del PSOE en las elecciones celebradas en Aragón. Aparte de que no tiene la más mínima justificación, decir eso de alguien que acaba de fallecer y no puede defenderse demuestra su catadura moral. Pestilente.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Felipe González: "España no funciona"

Felipe González participó ayer en un foro en el que Esther Palomera, periodista de El Diario, le preguntó por varias cuestiones, algunas relacionadas con el auge de Vox. González no se anduvo por las ramas y dejó claro que él ve más grave pactar con Bildu que con Vox, o que, si el candidato del PSOE es Sánchez, votará en blanco. Por la noche tuve oportunidad de ver parte de su intervención, que me pareció bastante sensata, y dijo algo mucho más sustancial y radical: España no funciona. Ahí está el titular. El país se nos cae de las manos, y lo ve cualquiera que viva en España. Ayer leía que el colapso sanitario se ha extendido a la sanidad privada. La gente no puede permitirse las esperas eternas de la Seguridad Social y contrata seguros privados de bajo coste. Las compañías reciben encantadas a los nuevos clientes y el sistema se satura. De los trenes y de la justicia ya he apuntado en anteriores entradas cómo están las cosas. ¿La educación? ¡Qué quieren que les diga! Todo lo que he venido diciendo en el blog sigue igual o peor. Silentes lectores, no, España no va nada bien, y lo más preocupante es que va a ir a peor.

De buena mañana reflexionaba sobre todo esto que les escribo y me vino una idea optimista, fíjense lo que son las cosas. Por una parte, hablar de “peor” o “mejor” siempre es problemático. Aunque España no funcione, no hay que dramatizar, porque hay sitios donde las cosas están infinitamente peor, así que constatemos serenamente la situación. Por otra parte, cuando las cosas van mal estas se hacen presentes en forma de problema a resolver. Si no es así, a veces ni reparamos en ellas. El problema se manifiesta en alguien o algo que nos afecta, lo que exige darnos cuenta de la profunda interdependencia de todo cuando hay. Entonces surge el deseo de liberarse de las ataduras, de las dependencias, porque se piensa que así se acabará el “problema”. Pero al final te das de bruces con la realidad: dependemos los unos de los otros, lo colectivo no nos puede ser indiferente. Es cierto que hay formas de vivir que minimizan el riesgo. Hay que saberlo y, por tanto, “simplificar la vida” todo lo posible, pero no se puede acabar como Diógenes.

Mi consejo: No dramaticemos, porque podríamos estar peor. Seamos conscientes de la interdependencia y simplifiquemos nuestra vida todo lo posible sin convertirnos en unos pordioseros. Seamos responsables e impliquémonos en la mejora de lo común y de lo público sin volvernos locos, en la justa medida que lo permitan el resto de circunstancias de nuestra vida. Y lo más importante, aprendamos a aceptar la realidad tal y como es. A poco que salgan por la puerta y se topen con el país se darán cuenta de que esta es la tarea a realizar. Si lo consiguen, tendrán recompensa: felicidad. ¡A por ello!

martes, 10 de febrero de 2026

El gran reemplazo ya empieza a preocupar

He leído que en Francia se enviarán cartas a los jóvenes de 29 años advirtiéndoles de que, a partir de esa edad, la tasa de fertilidad disminuye. Con ello se pretende contribuir a lo que se denomina “rearme demográfico”, el gran reto al que nos enfrentamos y que algunos países, como Francia, comienzan a afrontar. Esto no es como construir una carretera. Hemos tardado décadas en destruir lo más importante y revertirlo no es nada sencillo, sobre todo cuando ni siquiera se pone sobre la mesa, como se observa en la terrorífica frase de Pedro Sánchez que ya comenté en el blog. Y la tasa de natalidad de Francia es bastante mejor que la nuestra.

Se habla del gran reemplazo que alientan partidos como Podemos: su intención es que los inmigrantes sustituyan a todos los españoles que no están dispuestos a votar a estas fanáticas, lo que desde su perspectiva los convierte en “fachas”. Es puro delirio, porque estaría por ver que esos nuevos españoles les apoyaran. Pero el problema de fondo es evidente: la gente ya percibe que vivimos rodeados de extranjeros y les preocupa, porque el “reemplazo” va a velocidad de vértigo.

Las cifras son una abstracción y no siempre sirve para que la gente se dé cuenta del movimiento que reflejan. Recuerdo que cuando enterré a mi padre, su nicho era el primero de un barracón completamente vacío en una nueva zona del cementerio. No pude evitar pensar que los muertos que iban a llenarlo en ese momento estaban vivos. Imaginé que cuando regresara todos esos huecos estarían ocupados, y así fue cuando acudí al cementerio pocos meses después. Lo mismo sucede -y puede verse, no es una cifra- en tantos cementerios de España que se llenan de españoles mientras llegan más y más extranjeros. ¿Y todavía se preguntan algunos por qué sube Vox? Por supuesto que este partido no puede solucionarlo, pero muchos le votan para expresar su malestar con la situación actual, con la cultura de la muerte que nos conduce al abismo.

lunes, 9 de febrero de 2026

Hundimiento del PSOE y de la izquierda en Aragón

Me sorprende que no se esté analizando correctamente el resultado de las elecciones autonómicas de Aragón. Se dice que el PSOE ha igualado su peor resultado, los 18 diputados que obtuvo Lambán en 2015. Parece que con ello se da a entender que Pilar Alegría ha salvado los muebles. Se omite que en dichas elecciones también hubo otro partido que, al igual que ahora, obtuvo 14 escaños. Ese partido fue Podemos. Completemos el cuadro: el PP obtuvo 21, el PAR, 6, Ciudadanos, 5, Chunta, 2, e Izquierda Unida, 1. Es decir, el PSOE, Podemos, IU y la Chunta sumaban 35 escaños. Hoy suman 25. El hundimiento de la izquierda es brutal. No es lo mismo que el PSOE ayer obtuviera 18 cuando los 14 son de Vox y no de Podemos. Les pongo el cuadro para que vean la magnitud de la catástrofe y obtengan sus propias conclusiones:

2015

PP 21

PSOE 18

Podemos 14

PAR (Partido Aragonés Regionalista) 6

Ciudadanos 5

Chunta 2

Izquierda Unida 1

 

2026

PP 26

PSOE 18

Vox 14

Chunta 6

Existe 2

Sumar 1

A partir de ese análisis, lo segundo es claro y nada sorprendente. El votante de derechas vota a Vox porque no confía en que el PP ponga en marcha determinadas políticas que para ellos son imprescindibles. Ninguna sorpresa. El PP generó una expectativa demasiado optimista -una vez más, se fió de las encuestas- y, pese a haber sido el partido más votado, el resultado les parece frustrante. PP y Vox deberán entenderse. El PP tendrá que poner en marcha políticas de Vox, porque para eso se le vota a este partido.

viernes, 6 de febrero de 2026

"El último samurái", otra buena película de Tom Cruise

Me engancha esta historia del capitán yanqui que, tras participar con George A. Custer en la batalla de Little Big Horn contra los sioux, viaja a Japón para enfrentarse a los samuráis. Al igual que le sucede a John Dunbar en “Bailando con lobos”, el capitán Nathan Algren (interpretado por Cruise) termina cautivado por el modo de vida de los samuráis, se enamora de la hermana de su líder, y se convierte en uno de ellos. Hay que destacar la actuación estelar –como siempre- del gran Tom Cruise, la banda sonora de Hans Zimmer, muy inspirada en “Gladiator”, aunque a mí me gusta más la de "El último samurái", la ambientación, la fotografía y las escenas de acción. No fue premiada en los Oscar de 2004 porque competía con películas de enorme talla como “El Retorno del Rey”, “Master and Commander”, “Lost in Traslation”, “Cold Mountain” o “Mistic River”.

El modo de vida de los samuráis, tal como se presenta en la película, cautiva sobre todo por su vinculación con el budismo zen. Cultivan la atención, el cuidado a los rituales de la vida diaria, y tienen una visión de la vida trascendente, es decir, abierta al misterio. Cuando está rodeado y a punto de morir, Algren acaba con el samurái que iba a darle muerte. El líder de los samuráis, Katsumoto, impide que maten a Algren y lo lleva prisionero a la aldea dejándolo al cuidado de su hermana, Taka, que es la mujer del samurái al que Algren mató. ¿Cómo es posible semejante comportamiento? Los samuráis interpretan que fue un combate lícito que se saldó con la muerte de uno de ellos, y no hay nada que reprochar a Algren. Es más, Katsumoto está convencido de que debe de haber una razón que escapa a su entendimiento para que Algren venciera y lo apresaran. Así lo vio mientras meditaba. El curso de los acontecimientos conduce a que Algren termine enamorándose de la mujer del hombre a quien dio muerte, lleve su armadura y sea adorado por los hijos de su víctima. Sencillamente, maravilloso.  

lunes, 26 de enero de 2026

¡Óscar Puente, dimisión!

El ministro Puente ha mentido. La vía no era nueva ni había sido renovada de forma integral. Increíble que siga al frente después de evidenciarse esta mentira. Tampoco las pruebas de ultrasonidos se produjeron cuando dijo. Cada vez queda más claro que el mantenimiento de la alta velocidad no fue el adecuado. Es un escándalo monumental.

viernes, 23 de enero de 2026

Los testimonios de los trabajadores de Renfe no dejan lugar a dudas

Los testimonios de trabajadores de Renfe, en los que narran las vibraciones de los trenes desde después de la pandemia, o el de los familiares del trabajador de la cafetería del Alvia fallecido en el accidente, que cuentan que este hombre tenía miedo de ir a trabajar, son inequívocos. En el programa “Horizonte” emitido ayer se podía ver el interior de un tren japonés de alta velocidad que iba “como la seda”. Al parecer -porque yo no soy usuario habitual- eso sucedía antes en España y ha cambiado. Curiosamente, el deterioro coincide con la llegada de Ábalos al Ministerio de Fomento. Insisto, no se trata sólo del accidente, los problemas con los trenes hace tiempo que se conocen. ¿Se asumirán responsabilidades? Veremos.

jueves, 22 de enero de 2026

Lo público se derrumba

Esto no funciona y se ve a la legua, ¿verdad? Hace tiempo que la carretera de la historia se ha empinado, pero los que mandan no se atreven a decir la verdad: hay que pedalear, todos debemos hacerlo, sin excepción, porque así lo demanda la justicia. Llevamos toda la legislatura sin presupuestos, es decir, sin tener una previsión actualizada de los ingresos y comprometidos los gastos del Estado, algo verdaderamente inconcebible. Las administraciones públicas no funcionan bien. Es sabido que para acceder a algunos servicios muchos ciudadanos sufren de lo lindo para conseguir las preciadas “citas previas”. Las listas de espera en la sanidad cuestan vidas o, si alguno se lo puede permitir, dinero. De la administración de justicia mejor no hablamos, ¿o sí? Una ley cuyo fin es mejorar la “eficiencia” tiene colapsados los juzgados. Sencillamente impresionante. Bolaños, te has lucido, ¡campeón! La educación hace años que se nos fue por el sumidero y el informe PISA nos recuerda que viajamos en el furgón de cola. ¿Seguimos? No hace falta. El Estado, lo público, no funciona, amenaza derrumbe, y arrastra a lo privado, que lo está padeciendo.

Sabíamos que esto era así, pero la tragedia del accidente ferroviario de Córdoba, seguida de la de Gerona, puede ser la gota que colme el vaso de la indignación. Todos íbamos en esos trenes. Ya ni siquiera vamos a poder subirnos a un tren con la tranquilidad de viajar cómodamente mientras desarrollamos alguna actividad o sencillamente contemplamos el paisaje. Los accidentes son inevitables, pero es patente que no se está manteniendo bien la infraestructura ferroviaria -antes del accidente los retrasos y problemas eran recurrentes- y este gobierno lleva ya más de siete años en el poder. No cuela echarle la culpa al PP también de esto. El dinero que se necesita para mantener el correcto funcionamiento de los servicios públicos se está despilfarrando comprando el voto de muchísima gente que vive subvencionada, o lo roban los corruptos. Así no vamos a ningún sitio. Todo el mundo lo sabe, así que hay que mostrar el hartazgo y la indignación, porque callar en estas condiciones implica dimitir de nuestra condición de ciudadanos.

domingo, 4 de enero de 2026

La "pax americana" y la siesta hispánica

Intervenir militarmente en un Estado para derrocar a un tirano puede estar justificado en casos muy excepcionales. Previamente, hay que adoptar todos los esfuerzos diplomáticos para deponerlo por otras vías y, si ello no es posible, lograr que cualquier actuación cuente con el aval de las Naciones Unidas. Por tanto, la alegría de ver que un dictador como Maduro es detenido con un mínimo derramamiento de sangre no nos debe impedir ver que la actuación de Trump es una pésima noticia, puesto que abre la puerta a la utilización discrecional de la fuerza en las relaciones internacionales, es decir, la ley de la selva. Además, en su rueda de prensa no disimuló que su principal objetivo es controlar las reservas petrolíferas de Venezuela. Por este camino en cualquier momento se le ocurrirá ocupar militarmente Groenlandia o cualquier otro lugar que considere de interés estratégico para los Estados Unidos.

Supongo que era mucho pedir que el PP condenara la actuación estadounidense. La “realpolitik” por lo visto lo impide. Además, antes de que Feijóo hubiera podido pronunciarse en ese sentido o en otro ya se habría encontrado a Ayuso celebrando la actuación yanqui en las calles de Madrid. Sin embargo, es una buena ocasión para marcar diferencias con Vox y, de paso, para mostrar que el PP tiene un proyecto para España, cosa que no es verdad.

La demostración del imperialismo yanqui en Venezuela hace que se vea con absoluta nitidez que España está sesteando. Todos estos países hermanos de Hispanoamérica, en lugar de exigir que España pida perdón por la conquista deberían empezar a darse cuenta de dónde está la auténtica amenaza imperialista. En un mundo donde los grandes actores son Estados Unidos, China y Rusia, la Unión Europea no va a desempeñar ningún papel, porque no tiene la capacidad de hablar con una sola voz. En el momento en que Francia sea gobernada por un partido populista de derechas, se acabó. Y será pronto. Esto no significa que debamos desentendernos de la Unión Europea, pero sí ser muy conscientes de que nuestro gran objetivo debe ser Hispanoamérica. Deberíamos volcar todas nuestras energías en liderar intelectualmente la comunidad hispana, en tratar de cooperar económica y militarmente para lograr que la hispanidad fuera un actor cada vez más importante en el mundo. Ello exigiría un cambio radical que ahora mismo es impensable. Estados Unidos considera que Venezuela forma parte de su zona de interés. ¿España no tiene nada que decir? Pues parece que no.

viernes, 2 de enero de 2026

Abascal está acertando

La estrategia de Vox diseñada por Abascal es una jugada maestra que puede llevarle a un resultado extraordinario. Su apuesta es clara: son oposición al bipartidismo, al propio régimen del 78, aunque siendo plenamente leales a los procedimientos en él previstos. Todos aquellos que compartan ideas conservadoras y estén descontentos con el sistema constitucional pueden querer votar a Vox. El precio a pagar por este partido pasa por no entrar en ningún gobierno y así tener las manos libres para hacer oposición al PSOE y al PP. Sumar y Podemos se convirtieron en la “casta” que tanto criticaban. Abascal, en cambio, se dio cuenta de que entrar en los gobiernos autonómicos con el PP era cavar su tumba y buscó un pretexto para rectificar ese error. La impugnación del régimen del 78 les está llevando a desmarcarse del Rey. Aquí yerran, porque el Rey encarna la legitimidad dinástica y es la cabeza de la nación por encima de la propia Constitución. Quizá por ello simplemente se limitan a no comentar sus discursos, a guardar un “respetuoso” silencio.

La estrategia de Vox puede ser peligrosa para las expectativas de Feijóo, sí, pero en la medida en que pueden captar votos de descontentos de la izquierda con el propio sistema también es posible que facilite un resultado extraordinario para la suma de PP y Vox, aunque ello no se traduzca en un gobierno de coalición. Por otra parte, en la medida en que no pacta con el PP desactiva el argumento de Sánchez sobre que votar al PP implica que gobierne Vox. Vamos a ver a qué distancia logra situarse del PSOE, porque, tras los aciertos de su líder, este partido está lanzado.