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martes, 27 de octubre de 2026

El gravísimo intento de pucherazo de Sánchez con la "ley de nietos"

Pedro Sánchez está intentado alterar el resultado electoral con la que se conoce como "ley de nietos", que no es otra que la ley 20/2022, de 19 de octubre, de memoria democrática (para conocer en detalle la cuestión, aconsejo leer este excelente artículo). Esta norma establece en la Disposición Adicional 8ª.1 que pueden adquirir la nacionalidad española quienes cumplan los siguientes requisitos:  

“1. Los nacidos fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela, que originariamente hubieran sido españoles, y que, como consecuencia de haber sufrido exilio por razones políticas, ideológicas o de creencia o de orientación e identidad sexual, hubieran perdido o renunciado a la nacionalidad española, podrán optar a la nacionalidad española, a los efectos del artículo 20 del Código Civil. Igualmente, podrán adquirir la nacionalidad española las personas que se encuentren en los siguientes supuestos:

a) Los hijos e hijas nacidos en el exterior de mujeres españolas que perdieron su nacionalidad por casarse con extranjeros antes de la entrada en vigor de la Constitución de 1978.

b) Los hijos e hijas mayores de edad de aquellos españoles a quienes les fue reconocida su nacionalidad de origen en virtud del derecho de opción de acuerdo a lo dispuesto en la presente ley o en la disposición adicional séptima de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre.

2. En todos los supuestos, esta declaración deberá formalizarse en el plazo de dos años desde la entrada en vigor de la presente ley. Al terminar este plazo, el Consejo de Ministros podrá acordar su prórroga por un año.

Sofía Puente, hermana de Óscar Puente, que en 2022 estaba al frente de la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública (DGSJFP), es la responsable de la Instrucción de 25 de octubre de 2022, de la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública, sobre el derecho de opción a la nacionalidad española establecido en la disposición adicional octava de la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática. Esta Instrucción concreta quién y cómo puede optar a la nacionalidad española eliminando el requisito de ser hijo de exiliado, lo cual contraviene claramente la ley 20/2022 y, por tanto, dado su rango infralegal, debería ser considerada nula. La Instrucción, en primer lugar, aprovecha un defecto de redacción de la ley 52/2007, de 26 de diciembre, conocida popularmente como la “ley de memoria histórica” (esta la impulsó Zapatero). La Disposición Adicional 7ª de esta ley reza así:

“Disposición adicional séptima. Adquisición de la nacionalidad española.

1. Las personas cuyo padre o madre hubiese sido originariamente español podrán optar a la nacionalidad española de origen si formalizan su declaración en el plazo de dos años desde la entrada en vigor de la presente Disposición adicional. Dicho plazo podrá ser prorrogado por acuerdo de Consejo de Ministros hasta el límite de un año.

2. Este derecho también se reconocerá a los nietos de quienes perdieron o tuvieron que renunciar a la nacionalidad española como consecuencia del exilio”.

Como se observa, el punto primero de esta disposición se limita a decir que los hijos de padre o madre originariamente españoles podrán optar a la nacionalidad española sin mencionar que ello se debiera al exilio, quizá porque se considera evidente, máxime cuando sí se hace referencia a esta circunstancia en el caso de los nietos. En cualquier caso, la ley 20/2022 ya ha dejado meridianamente claro para todo el mundo, salvo para Sofía Puente (es decir, para Pedro Sánchez), que sólo tienen derecho a la nacionalidad española los hijos y nietos de exiliados por razones políticas, etc. Puesto que no se trata de derechos adquiridos, hay que entender que, en el caso de que se admitiera la interpretación absurda de que la ley 52/2007 otorgaba la nacionalidad a cualquier hijo de un español/a de origen, dicha posibilidad ha sido eliminada por la ley 20/2022. Sin embargo, en lugar de respetar la ley, la Instrucción de Sofía Puente establece lo siguiente:

“Pese a que este párrafo [está aludiendo a la ley 20/2022] parece dirigirse únicamente a los hijos, hijas, nietos y nietas de exiliados que nacieron después de que sus padres/madres y/o abuelos/abuelas perdieran la nacionalidad española, es posible encontrar una interpretación más acorde con la verdadera voluntad del legislador y el espíritu de la ley, interpretación a la que puede llegarse mediante el análisis conjunto e integrador de la anterior Ley 52/2007 y de la presente.

Así, la disposición adicional séptima de la Ley 52/2007 de 26 de diciembre establecía dos distintos supuestos de opción, y decía:

«1. Las personas cuyo padre o madre hubiese sido originariamente español podrán optar a la nacionalidad española de origen.

2. Este derecho también se reconocerá a los nietos de quienes perdieron o tuvieron que renunciar a la nacionalidad española como consecuencia del exilio.»

Si la presente ley en su disposición adicional 8.ª tenía por objeto ampliar los supuestos de opción frente a los que se contemplaban en la Ley 52/2007 (recoge ahora la posibilidad de opción de los hijos mayores de edad y de los hijos de mujeres que perdieron la nacionalidad por razón de matrimonio, supuestos no contemplados en la anterior ley), parece lógico entender que el legislador no ha querido excluir del ámbito de aplicación de esta ley a los que se encontraban en la situación descrita en el punto primero de la disposición adicional séptima de la Ley 52/2007, sino que ha refundido en un solo párrafo los dos supuestos de la anterior disposición adicional 7.ª de la Ley 52/2007.

Así, este primer párrafo, recogería dos supuestos distintos de opción, el de:

«Los nacidos fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela, que originariamente hubieran sido españoles.»

y, además, («y que») el de:

«Los nacidos fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela, que originariamente hubieran sido españoles, y que, como consecuencia de haber sufrido exilio por razones políticas, ideológicas o de creencia o de orientación e identidad sexual, hubieran perdido o renunciado a la nacionalidad española.»

De modo que, tanto los nacidos fuera de España de padres o abuelos originariamente españoles, como los nacidos fuera de España de padres o abuelos que por el exilio perdieron la nacionalidad española o renunciaron a ella, podrán ejercitar la opción prevista en este párrafo”.

Sofía Puente interpreta la voluntad del legislador -del representante de la soberanía popular- y amplía la nacionalidad a hijos y nietos de españoles que no emigraron como consecuencia del exilio. Es verdaderamente escandaloso y provoca escalofríos ver cómo se atenta contra la democracia, porque abierta esta puerta carece de sentido tener que probar la condición de exiliado; pero como temen que esta interpretación se considere un flagrante delito de prevaricación (por el que Vox ya se ha querellado contra Sofía Puente), no quieren actuar de forma tan descarada y siguen admitiendo que se puede optar a la nacionalidad tanto por ser hijo o nieto de españoles como por ser hijo o nieto de españoles exiliados (insisto, absolutamente absurdo, porque la condición de español de origen engloba a todos). En este último caso, además, asistimos a una patente vulneración de la ley, puesto que, más allá de toda justificación, se presume la condición de exiliado en estos términos:

“d) A los efectos del ejercicio del derecho de opción reconocido en el párrafo primero del apartado 1 de la disposición adicional octava de la Ley 20/2022:

Se presumirá la condición de exiliado respecto de todos los españoles que salieron de España entre el 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1955. En estos supuestos, deberá acreditarse, la salida del territorio español mediante cualquiera de los documentos enumerados en este punto.

Si la salida de España se produjo entre el 1 de enero de 1956 y el 28 de diciembre de 1978 deberá acreditarse la condición de exiliado”.

¿A qué obedece dicha presunción? Se trata de un coladero, de un escándalo monumental. Estamos hablando de que, en virtud de la interpretación dada por esta Instrucción, millones de personas podrían adquirir la nacionalidad española y, por tanto, el derecho de sufragio. Eso es lo que ha intentado -y logrado, pues ya se puso en marcha en 2023- Pedro Sánchez y lo que milagrosamente ha suspendido cautelarmente el Tribunal Supremo, en quien hoy reposa la defensa de nuestra democracia, puesto que un número tan elevado de votantes distribuido por diferentes circunscripciones puede alterar sustancialmente los resultados electorales. Confiemos en que se declare nula esa Instrucción con la consiguiente revocación de las nacionalidades otorgadas ilegalmente. Si el Tribunal Constitucional adoptara la decisión de revisar una cuestión que es de estricta legalidad, mucho me temo que estaríamos ante una gravísima prevaricación.

viernes, 2 de octubre de 2026

Populismo

La bronca parlamentaria que está generando el intento de la izquierda de sacar adelante los dos decretos sobre la vivienda tiene su origen en el planteamiento falaz, demagógico e irresponsable de quienes los han impulsado. Los decretos Maricarmen nos están permitiendo ver la cara más peligrosa del populismo. Ayer decía Sánchez que esto no tiene que ver con las ideologías, sino que se trata de una cuestión de humanidad. La izquierda convierte el problema de vivienda que ellos mismos han generado con su malhadada ley en un debate maniqueo entre buenos y malos. 

Los partidos políticos que son estigmatizados mediante esta artimaña pueden temer la reacción emocional de los ciudadanos. Vemos que artistillas de medio pelo como Amaia sale a un escenario pidiendo el “Decreto Maricarmen” con la seguridad de que será vista como alguien sensible y comprometida. Es la estrategia populista que tan bien le funciona a la izquierda: hacer de la política un campo de batalla en el que ellos son los buenos debido a sus buenos sentimientos. 

Es difícil salir airoso de un debate político en el que priman los discursos en tono melifluo y lastimero (luego, cuando se constata su fracaso, el lenguaje se torna agresivo y amenazador) que camuflan las peores intenciones y, sobre todo, medidas absolutamente disparatadas, como cualquier persona capaz de razonar podría comprobar. Pero poco importa que las medidas sean un desastre cuando prima la emoción y la política excita las peores pasiones, que afloran como resultado de la frustración por creerse víctima de los "malos": partidos de derecha, fondos buitre, especuladores, inmobiliarias tramposas, etc. El populismo demoniza a determinados sectores de la población, divide, polariza e instiga el odio. A ese encanallamiento que movilice a sus posibles votantes lo fía todo Sánchez. Necesita a unos ciudadanos que sientan mucho y piensen poco. No creo que le baste para conservar el poder, pero quizá sí para ir acumulando sacos de arena en la trinchera.

sábado, 26 de septiembre de 2026

Sobre las protestas ante el problema de la vivienda

Las protestas por la dificultad de acceder a una vivienda en España se han intensificado por la repercusión mediática del desahucio de Maricarmen. Cualquier persona entiende el sufrimiento de alguien que llega a una edad avanzada y se ve obligado a abandonar la vivienda en la que ha vivido gran parte de su vida. También indignan estos casos dramáticos de propietarios que ven cómo un “inquiokupa” disfruta de su vivienda mientras ellos no tienen donde vivir. Sin embargo, nadie se manifiesta por los propietarios que injustamente no pueden recuperar su inmueble. Un problema de tanta envergadura no debe ser abordado con demagogia y mucho menos ser esgrimido como arma arrojadiza para obtener rédito electoral, que es precisamente lo que se está haciendo. Digo esto porque, además de comprobar que las movilizaciones tienen un claro sesgo de parte, hasta ahora jamás había visto una campaña publicitaria en la que un gobierno presumiera de las bondades de una ley -la ley de vivienda- y trasladara el mensaje de que los responsables de que no se aplique son las comunidades autónomas. Al culpabilizar a otras administraciones es imposible hacer autocrítica, más necesaria que nunca.

Pocos días antes de que se aprobara la ley de vivienda, expuse en el blog mi opinión crítica con esta norma e hice un pronóstico sobre lo que sucedería tras su entrada en vigor. Creo que la situación actual confirma aquel diagnóstico que por otra parte coincidía con el de muchos expertos. El problema de la vivienda no se puede resolver fácilmente a corto plazo, pero las medidas más aconsejables para resolverlo pasan por aumentar la oferta, justo lo que ha hundido esta catastrófica ley. Para aumentar la oferta lo más importante es proporcionar seguridad jurídica: todo propietario debe tener la certeza de que su propiedad será respetada, y que no tendrá que soportar impagos por dilatados periodos de tiempo hasta recuperar su vivienda. Si no es así, ¿quién va a arriesgarse a alquilar sin suficientes garantías? Teniendo esto claro, lo siguiente es prohibir los alquileres turísticos en aquellos lugares donde limiten la oferta residencial, y controlar que los de temporada no se realizan en fraude de ley. Los turistas que quieran venir a España tienen muchas posibilidades: hotel, casa rural, camping o apartamentos de temporada. También es importante que aquellos propietarios que alquilen a personas con mayor vulnerabilidad reciban los máximos incentivos fiscales y tengan la seguridad de que podrán recuperar su propiedad en caso de impago. Por tanto, no debe aprobarse una medida general que prohíba los desahucios de personas vulnerables, porque no debe recaer sobre un propietario la responsabilidad de la política social. En un caso como el de Maricarmen, suponiendo que el propietario tiene justo título para recuperar su vivienda, son los poderes públicos quienes deben proporcionar a esta señora una vivienda social. Para atender a estos fines deben ir nuestros impuestos. Finalmente, hay que impulsar vivienda pública y facilitar los trámites para que la iniciativa privada pueda poner en marcha promociones.

Por lo que se empieza a ver, no vamos en esa dirección. Seguimos instalados en la división, en una polarización que se extiende cada vez más por la sociedad. Enfrentar a propietarios e inquilinos es una verdadera insensatez. El legislador debe ajustar sus relaciones, facilitarlas para que ambos se beneficien de un marco adecuado de derechos y obligaciones. La extrema izquierda -Sumar y Podemos- se está posicionando claramente del lado de los inquilinos por considerarlos la parte más débil desde el punto de vista económico. Es verdad que en la mayor parte de ocasiones el inquilino presenta un mayor riesgo de verse en una situación de necesidad, pero el error consiste en hacer recaer sobre el propietario el coste de solucionar esa situación. El gobierno, una vez más, deriva la responsabilidad a otras administraciones, lo cual es una constante en su forma de actuar. Entonces para qué tenemos un ministerio de la vivienda. ¿Acaso no se puede impulsar un plan nacional de vivienda social? Los más de ocho años de Sánchez en el poder dejan patente que ha agravado el problema. Otra razón más para que rinda cuentas en las urnas.

martes, 8 de septiembre de 2026

El informe PISA confirma el hundimiento de la educación en España

Me congratula ver la importancia que los periódicos han otorgado a los catastróficos resultados de España en el Informe Pisa. La conclusión no admite dudas: la educación de nuestros hijos refleja unas carencias alarmantes en competencias tan elementales como poder leer un texto y comprenderlo, y ya no digamos nada del bajísimo nivel en materias como matemáticas. No puede culparse de estos resultados a una inexistente masificación de la enseñanza, puesto que el número de alumnos en las aulas es muy inferior al de hace unas décadas. Las principales causas que se citan son la presencia constante de pantallas y móviles, y la ausencia de una cultura del esfuerzo que ha dado paso a un modelo de enseñanza que para no generar frustración u otros problemas opta por el aprobado fácil. El informe destaca que cada vez hay menos alumnos excelentes, natural consecuencia de igualar por lo bajo.

Quienes nos dedicamos profesionalmente a la educación universitaria llevamos percibiendo este desastre desde hace años con una completa impotencia. Es descorazonador pedir que los estudiantes lean textos y ver que no sólo les falta voluntad, sino que son incapaces de hacerlo. Dan muchísima pena, porque les han robado una de las mayores riquezas que una persona puede atesorar, el conocimiento. Los bienes materiales vienen y van, pero tenemos el deber de transmitir el conocimiento, la sabiduría y las virtudes a nuestros hijos. No es su fracaso, sino el nuestro. Les hemos fallado y estamos comprometiendo el futuro de España.

Mención especial merece el resultado de País Vasco y Comunidad Valenciana. Curiosamente, dos comunidades con lengua propia que se utiliza como lengua vehicular de la enseñanza. Además de estas lenguas, se insiste en el inglés y a ellos suman los colegios privados otra lengua extranjera para hacer de nuestros alumnos casi un Carlos V. El desastre se extiende a los colegios privados, incluso más que a los concertados. Algunos padres que apuestan por estos centros cometen el error típico del nuevo rico de creer que pagar es sinónimo de buena enseñanza. Son colegios que para ganar más dinero se embarcan en metodologías docentes ligadas a la tecnología y la guinda consiste en hacer la pelota a los alumnos hasta el punto de “agradecer” su trabajo en clase. A los padres se les cae la baba leyendo los buenos comentarios sobre sus hijos (así los mantienen en el colegio), y luego no comprenden cómo es posible que cuando llegan a la universidad suspendan casi todas las asignaturas. Saben en teoría varios idiomas y no son capaces de leer un libro. Urge un cambio de rumbo.

lunes, 20 de julio de 2026

Triunfo de España con honor ante el "antifútbol" argentino

El comportamiento de algunos jugadores de Argentina en la final del mundial fue bochornoso, una auténtica vergüenza que desgraciadamente no sorprende. Agresiones, marrullerías y mal perder, sobre todo visible en jugadores como Paredes o Nahuel Molina, que reaccionaron con violencia a la derrota, lo propio de los cobardes. El primero salió al campo pensando que jugar al fútbol es algo parecido al rugby, y que el valor se mide por la capacidad para intimidar al contrario. El segundo pegó un manotazo nada menos que al Cid Campeador, Rodri Hernández, cuando el más grande corría a celebrar el triunfo con sus compañeros.

Argentina debería tomar buena nota de ese pésimo comportamiento y apartar a esos chulos del equipo. A la satisfacción por el triunfo de España hay que sumar el orgullo de haberlo conseguido con honor, respetando al rival, buscando sanamente el triunfo. Estas muestras de antideportividad macarril, que se están convirtiendo en un signo de identidad de la albiceleste, deberían avergonzar a nuestros hermanos argentinos.

jueves, 28 de mayo de 2026

Una pequeña observación a lo escrito por Álvaro Nieto

Escribe Álvaro Nieto en The Objective que “nos gobierna una mafia” con el apoyo de 179 diputados y unas terminales mediáticas de propaganda que se esfuerzan por trasladar el mensaje de que “hay una conspiración de la extrema derecha para tumbar a un gobierno legítimo”. Su conclusión, sin embargo, es optimista, porque afirma que “a pesar de todo el destrozo que lleva haciendo [Sánchez] durante ocho años, la realidad es que la democracia está funcionando. Los malos están acorralados y la mafia va camino de ser desarticulada”. Al leer esto he sentido la necesidad de hacer una precisión: no, la democracia no está funcionando en absoluto, puesto que el pueblo español está siendo amordazado por unos políticos sin vergüenza ni principios que no están dispuestos a permitir que pueda haber elecciones cuando la excepcionalidad de la situación lo demanda. Lo que está funcionando es el Estado de Derecho, pero conviene advertir que su funcionamiento se basa en el coraje de algunos funcionarios que, pese a las presiones, están cumpliendo con su deber. Se trata de unos hombres y mujeres de honor que merecen un monumento por su comportamiento ejemplar. Sin estos jueces, policías y guardias civiles que están cumpliendo rectamente con su obligación, Sánchez y el PSOE cómplice habrían acabado con el Estado de Derecho. Y ello me lleva a formular una pregunta para la cual tengo clara la respuesta: ¿cuál es la base del Estado de Derecho, las leyes o los jueces? Sin ninguna duda los jueces son los verdaderos señores del Derecho, la garantía frente a la arbitrariedad que, desgraciadamente, muchas veces viene del poder legislativo, como estamos viendo. Pensemos en ello, porque es fundamental garantizar la independencia del poder judicial y algo más: revalorizar la importancia del honor, de la integridad, como fundamento para el buen funcionamiento de las instituciones. Llevamos demasiado tiempo burlándonos del honor, tolerando espectáculos televisivos repugnantes en los que gentuza vende su intimidad por dinero. Nuestros jóvenes deben ver en estos guardias civiles abnegados un modelo a seguir, y no aspirar a superar un casting putrefacto para entrar en “La isla de las tentaciones” o en cualquiera de esas basuras televisivas.

jueves, 16 de abril de 2026

¿Por qué no regresa José Tomás?

Algunas de las imágenes de la faena de Morante de la Puebla en su regreso a los ruedos en Sevilla, ante la presencia de Juan Carlos I, son impresionantes. Destaco ese momento en que toreando con el capote el toro no embiste y el torero se queda completamente quieto durante unos segundos, esperando con paciencia y valor que el toro retome su embestida, cosa que hizo. No he visto cosa igual, aunque debo confesar que no soy ningún experto en toros. 

Pocos días antes de su reaparición, decía Morante que, pese a que estaba mal que fuera él quien lo dijera, regresaba porque hacía falta. Por supuesto, cualquier gran artista enriquece ofreciendo su arte, por lo que no pude evitar acordarme de José Tomás. ¿Cómo es posible que no le tiente volver a torear y competir por el trono que actualmente ocupa Morante en solitario como única gran figura? Se dice que Morante es el mejor torero de la historia. No soy quien para juzgar, pero creo que se agradecería muchísimo el regreso a los ruedos de José Tomás. No sé nada de su vida, por lo que quizá esté pidiendo un imposible.

jueves, 26 de marzo de 2026

Ya empezamos a ver las consecuencias de legalizar la eutanasia

En 2020 mostré en el blog mi preocupación ante la despenalización de la eutanasia que se preparaba y que finalmente se aprobó. Esta misma tarde se va a aplicar la eutanasia a una chica de 25 años que, al parecer, lleva una vida marcada por un intenso sufrimiento. Debido a ello, intentó suicidarse, pero fracasó en el intento y quedó paralítica, lo cual también le provoca fuertes dolores. Además, parece que abusaron de ella sexualmente. Todo ello sin duda le ha dejado secuelas psicológicas, aunque sería muy arriesgado, dada su edad, decir que son irreversibles.

No dudo del sufrimiento de esta chica y de su sincero deseo de morir, pero la cuestión que debemos plantearnos es si la compasión que se pueda sentir por ella debe traducirse en ayudarle a satisfacer su deseo de morir. Una sociedad puede ayudar a una persona que sufre de muy diversas formas. Quitar la vida es una acción extrema que sólo debería reservarse para situaciones absolutamente irreversibles en procesos terminales, que es lo que sucede con los cuidados paliativos. Fuera de esas situaciones, acabar con la vida de una chica de 25 años me parece una temeridad que, además, puede provocar que muchos jóvenes que no le ven sentido a la vida lo encuentren en la lucha por lograr la propia muerte.

Con la autorización de esta eutanasia se va a abrir la puerta a la “pendiente resbaladiza”. Ya verán como empezamos a conocer más casos de gente que quiere morir, porque la vida es dura y, en algunos casos, durísima. Pero el sufrimiento hace que el ser humano pueda dar lo mejor de sí mismo si le mira a los ojos  y comprende su sentido, como enseñó Víctor Frankl.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Felipe González: "España no funciona"

Felipe González participó ayer en un foro en el que Esther Palomera, periodista de El Diario, le preguntó por varias cuestiones, algunas relacionadas con el auge de Vox. González no se anduvo por las ramas y dejó claro que él ve más grave pactar con Bildu que con Vox, o que, si el candidato del PSOE es Sánchez, votará en blanco. Por la noche tuve oportunidad de ver parte de su intervención, que me pareció bastante sensata, y dijo algo mucho más sustancial y radical: España no funciona. Ahí está el titular. El país se nos cae de las manos, y lo ve cualquiera que viva en España. Ayer leía que el colapso sanitario se ha extendido a la sanidad privada. La gente no puede permitirse las esperas eternas de la Seguridad Social y contrata seguros privados de bajo coste. Las compañías reciben encantadas a los nuevos clientes y el sistema se satura. De los trenes y de la justicia ya he apuntado en anteriores entradas cómo están las cosas. ¿La educación? ¡Qué quieren que les diga! Todo lo que he venido diciendo en el blog sigue igual o peor. Silentes lectores, no, España no va nada bien, y lo más preocupante es que va a ir a peor.

De buena mañana reflexionaba sobre todo esto que les escribo y me vino una idea optimista, fíjense lo que son las cosas. Por una parte, hablar de “peor” o “mejor” siempre es problemático. Aunque España no funcione, no hay que dramatizar, porque hay sitios donde las cosas están infinitamente peor, así que constatemos serenamente la situación. Por otra parte, cuando las cosas van mal estas se hacen presentes en forma de problema a resolver. Si no es así, a veces ni reparamos en ellas. El problema se manifiesta en alguien o algo que nos afecta, lo que exige darnos cuenta de la profunda interdependencia de todo cuando hay. Entonces surge el deseo de liberarse de las ataduras, de las dependencias, porque se piensa que así se acabará el “problema”. Pero al final te das de bruces con la realidad: dependemos los unos de los otros, lo colectivo no nos puede ser indiferente. Es cierto que hay formas de vivir que minimizan el riesgo. Hay que saberlo y, por tanto, “simplificar la vida” todo lo posible, pero no se puede acabar como Diógenes.

Mi consejo: No dramaticemos, porque podríamos estar peor. Seamos conscientes de la interdependencia y simplifiquemos nuestra vida todo lo posible sin convertirnos en unos pordioseros. Seamos responsables e impliquémonos en la mejora de lo común y de lo público sin volvernos locos, en la justa medida que lo permitan el resto de circunstancias de nuestra vida. Y lo más importante, aprendamos a aceptar la realidad tal y como es. A poco que salgan por la puerta y se topen con el país se darán cuenta de que esta es la tarea a realizar. Si lo consiguen, tendrán recompensa: felicidad. ¡A por ello!

martes, 10 de febrero de 2026

El gran reemplazo ya empieza a preocupar

He leído que en Francia se enviarán cartas a los jóvenes de 29 años advirtiéndoles de que, a partir de esa edad, la tasa de fertilidad disminuye. Con ello se pretende contribuir a lo que se denomina “rearme demográfico”, el gran reto al que nos enfrentamos y que algunos países, como Francia, comienzan a afrontar. Esto no es como construir una carretera. Hemos tardado décadas en destruir lo más importante y revertirlo no es nada sencillo, sobre todo cuando ni siquiera se pone sobre la mesa, como se observa en la terrorífica frase de Pedro Sánchez que ya comenté en el blog. Y la tasa de natalidad de Francia es bastante mejor que la nuestra.

Se habla del gran reemplazo que alientan partidos como Podemos: su intención es que los inmigrantes sustituyan a todos los españoles que no están dispuestos a votar a estas fanáticas, lo que desde su perspectiva los convierte en “fachas”. Es puro delirio, porque estaría por ver que esos nuevos españoles les apoyaran. Pero el problema de fondo es evidente: la gente ya percibe que vivimos rodeados de extranjeros y les preocupa, porque el “reemplazo” va a velocidad de vértigo.

Las cifras son una abstracción y no siempre sirve para que la gente se dé cuenta del movimiento que reflejan. Recuerdo que cuando enterré a mi padre, su nicho era el primero de un barracón completamente vacío en una nueva zona del cementerio. No pude evitar pensar que los muertos que iban a llenarlo en ese momento estaban vivos. Imaginé que cuando regresara todos esos huecos estarían ocupados, y así fue cuando acudí al cementerio pocos meses después. Lo mismo sucede -y puede verse, no es una cifra- en tantos cementerios de España que se llenan de españoles mientras llegan más y más extranjeros. ¿Y todavía se preguntan algunos por qué sube Vox? Por supuesto que este partido no puede solucionarlo, pero muchos le votan para expresar su malestar con la situación actual, con la cultura de la muerte que nos conduce al abismo.

lunes, 6 de octubre de 2025

Una frase de Sánchez

Hace algunos meses, Sánchez pronunció esta frase en el Congreso de los Diputados: "Muchas familias no tienen tantos hijos como antes, entre otras cosas, porque no quieren. Y esa es una decisión que les guste o no a algunos todos debemos aprender a respetar”. Algunos objetarán que no es verdad que no quieran, sino que no pueden, pero no: si tener hijos fuera para una persona lo más importante, se tendrían, no tengo ninguna duda de ello. Sánchez esta vez ha dicho la verdad, aunque parezca increíble

La decisión de renunciar a tener hijos tiene gravísimas consecuencias. No hay más que prestar atención a las noticias que, cada vez con más frecuencia, alertan del declive demográfico de algunas provincias españolas. El problema es tan serio que resulta inaudito que se afronte con la asepsia que denotan las palabras de Sánchez. Ese “les guste o no a algunos” deja entrever una inadmisible indiferencia.

La decisión de no tener hijos nos enfrenta a la gran pregunta que debe responder la filosofía política contemporánea: ¿cómo actuar ante manifestaciones de la autonomía de la voluntad que afectan negativamente al bien común? Quizá esta pregunta sorprenda, puesto que las últimas generaciones han crecido pensando que el respeto a la autonomía de la voluntad constituye el núcleo del bien común. Esto no es así. Las contradicciones de la izquierda son reveladoras. Para ellos la autonomía sólo es digna de respeto cuando se ejerce en el sentido que les parece valioso. Por eso no admiten que una mujer que desea prostituirse o prestar su cuerpo para gestar una vida humana esté actuando autónomamente. 

La autonomía de la voluntad ni es ni puede ser el núcleo del bien común, ya que cuando se asume con rigor conduce a consecuencias inaceptables. Hay que embarcarse en la complicada, pero ineludible tarea de identificar el bien común recordando las palabras de Antonio Machado: "¿Tú verdad? No, la verdad; y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela". Por tanto, ¿es moralmente aceptable y políticamente irrelevante el rechazo a tener hijos? Sánchez habla de que la decisión "guste". Atención al término. A mí me puede "gustar" que mis vecinos no tengan hijos que armen escándalo en el jardín, pero el sustrato humano de una nación no puede ser una cuestión de "gustos". Aunque incurriera en errores y excesos, Rousseau tenía razón cuando entendía que la libertad política no consiste en seguir las preferencias particulares, sino en actuar movido por la búsqueda de la voluntad general. 

Hay quienes no ven un problema en que una sociedad decida extinguirse siguiendo el modelo japonés: sobra gente en el mundo, así que hay que asumir que podemos ser engullidos o que, en el mejor de los casos, se producirá un mestizaje o injertos debido a la llegada de gentes de otras tierras. La historia muestra cómo las sociedades han surgido y desaparecido, por diversas razones, a lo largo de la historia. Eso es indiscutible y seguirá sucediendo. Pero es moral y políticamente inaceptable que un responsable político no vea en ello un problema que debe tratar de resolver. Es un archiproblema, como diría Ortega. Un biempensante podría decir que las palabras de Sánchez no son tan graves, porque si los españoles no quieren tener hijos, vendrán "nuevos españoles". Y aquí está el tema. No todos los inmigrantes están dispuestos a trabajar por la continuidad histórica de España. Hablar de esto ya chirría a las izquierdas y a los nacionalistas, porque suena a la idea de unidad de destino en lo universal joseantoniana. Pero aquí tienen razón el PP y Vox: no es igual la inmigración de países hispanoamericanos que la de países musulmanes. Afirmar esto hoy puede ser interpretado como delito de odio, pero a estas alturas nadie puede llamarse a engaño: no puede haber España sin españoles, así que o los engendramos o les recordamos a los que viven en hispanoamérica que España es su nexo de unión y puede ser su casa. Nada de esto le importa a Sánchez. Solo así se puede pronunciar esa frase, quizá una de las más graves que le he escuchado, y que desgraciadamente suscribirían todos los partidos de izquierda.

viernes, 19 de septiembre de 2025

La sombra

Las noticias que nos llegan a través de los diferentes medios de comunicación reflejan un ambiente muy enrarecido. Dejando al margen la guerra de Ucrania y el conflicto palestino-israelí, la tensión entre la ideología woke y el neoconservadurismo está generando una creciente polarización, principalmente en los Estados Unidos. El brutal asesinato de Kirk es la más reciente manifestación de una situación que se está extendiendo a otros lugares, entre ellos España. Creo que muchos ciudadanos perciben que esta tensión no deja de aumentar. A ella contribuyen políticos sin escrúpulos que creen que les beneficia para seguir en el poder y tratan de aprovecharla, pero da la impresión de que estos individuos no son más que los instrumentos de los que se sirve el espíritu hegeliano que protagoniza la historia universal para conducirnos a una nueva situación. Es como vernos embarcados en una corriente que nos lleva inexorablemente a un punto. ¿Es posible frenarla o la única alternativa es saltar del barco o del vagón y guarecerse de la sombra que nos amenaza? Curioso. Apenas he terminado de escribir esta frase me he acordado de la “sombra” del mal que se percibe en “El señor de los anillos” por los habitantes de la tierra media. Algo así estamos viviendo, o a mí me lo parece. La impresión de que la situación no está bajo nuestro control es cierta y conviene reflexionar para entender por qué esto es así.

Los budistas destacan que la realidad que habitamos es el resultado de las acciones pasadas. Puede pensarse que esto es una obviedad, si bien los budistas lo explican conceptualmente mediante la noción de “karma”. Según la ley del karma, que lejos de ser un concepto misterioso responde a la lógica del sentido común, toda acción voluntaria tiene consecuencias. El mundo que habitamos es el resultado de una tupida red de acciones que se han puesto en marcha en el pasado y que han generado un movimiento, una energía kármica cuyo devenir no está en nuestra mano frenar. Tenemos libertad para purificar nuestro karma, es decir, las acciones que hemos puesto nosotros en marcha, y para impulsar nuevo karma, nueva energía a través de buenas acciones cuyos resultados inexorablemente llegarán para nosotros y para otras personas -por la interdependencia- en el futuro. Nuestro mundo presente, para bien y para mal, es el resultado de las acciones pasadas. Quizá cuando se ejecutaron no se era plenamente consciente de las consecuencias -sobre todo indirectas- que tendrían (aunque sí eran acciones voluntarias y, por tanto, dirigidas a un determinado objetivo) y es ahora cuando nos damos perfecta cuenta de su impacto. Esto es lo que explica la sensación de “sombra” que genera malestar y preocupación. Es una sensación plenamente real. Es energía y en ese sentido a muchos le puede parecer "magia", porque no la percibimos a través de los sentidos, pero está ahí, como las ondas electromagnéticas que emiten nuestros móviles. 

¿Carecemos, pues, de libertad para frenar la corriente de la historia que nos arrastra? El movimiento se ha desencadenado, está ahí y es bueno ser consciente de la orientación y de la intensidad que tiene. Podemos intentar frenarlo, es posible, pero debemos saber que exigirá esfuerzo y que muy probablemente las consecuencias de dicho esfuerzo serán visibles en el futuro. Además de la oración, acción voluntaria que genera energía positiva y que sin duda ayuda a combatir el mal, todas las acciones buenas que se puedan poner en marcha serán claves para frenar la discordia. Esta es una idea que, aunque válida, es excesivamente abstracta. Hay que utilizar la inteligencia para identificar proyectos concretos que sean útiles en el marco de cada sociedad con el fin de recuperar la concordia. Esto es urgente. De hecho, en España ya llegamos tarde, porque el impulso benéfico que pusieron en marcha las generaciones pasadas y que nos ha proporcionado bienestar material está agotándose y empezamos a pagar las consecuencias de habernos negado de forma arrogante a cumplir nuestro modesto papel de ser un sólido eslabón de la tradición. Es como ir en bicicleta: si no se pedalea, al final la bicicleta se para. Algunas generaciones tuvieron que pedalear cuesta arriba, a otras les tocó el descenso, pero tarde o temprano hay que volver a dar pedales.

Déjenme qué les diga adónde creo que nos encaminamos si no se actúa. Comenzaba escribiendo sobre ideología woke y neoconservadurismo. Ambas me parecen ideologías extremas. En el caso de España, el poder político ha impulsado la primera sin ningún género de dudas. Una exaltación de la libertad entendida como autonomía de la voluntad que llega al extremo de determinar el “género” por encima de la biología. Esa exaltación de la autonomía conduce al individuo a una falsa sensación de libertad que, en última instancia, le aboca a la soledad y con ello a ser dominado por el poder debido a la pérdida de vínculos familiares y sociales. En el caso de los más jóvenes, son víctimas de una pésima educación. No se les ha exigido el debido esfuerzo que se necesita para aprender. Esta falsa libertad, lejos de proporcionarles felicidad, está dando lugar a personas tristes, incapaces de afrontar situaciones de dolor y sufrimiento. La epidemia de enfermedades mentales y el elevado índice de suicidio confirman el diagnóstico. Al final, el individuo buscará desesperadamente recuperar la seguridad del vínculo social y ello me recuerda a la sociedad Amish. El individuo que desee vivir en esas comunidades deberá aceptar las exigencias comunitarias o se expondrá a la expulsión. Todo exceso exige ser equilibrado. Por ello, si dichas comunidades constriñen excesivamente la libertad humana, habrá escisiones y así se seguirá hasta encontrar un punto de equilibrio. Asistimos a un momento histórico muy interesante. Comparto la opinión de Pérez Reverte: nuestras sociedades occidentales están en decadencia, han sembrado vientos de discordia y se exponen a ser engullidas por la vida joven que viene de África. Igual ni siquiera tenemos la oportunidad de poner en marcha formas de vida comunitarias en pequeñas aldeas rurales. Quizá seamos invadidos e islamizados. Lo estamos viendo y viviendo. Contemplemos el espectáculo y no dejemos de pensar.

martes, 26 de agosto de 2025

Las nuevas expresiones que nos quieren colocar: "matrimonio igualitario" y "mujeres prostituidas"

Todos los proyectos totalitarios o, quedándonos en algo más cercano, las personas manipuladoras utilizan el lenguaje a su servicio. Las ideas más perversas o las acciones más viles son primorosamente camufladas con palabras que nos sugieren algo alejado de aquello que no se quiere que veamos. En la novela “1984”, Orwell narra el ambiente de una sociedad totalitaria en la que una herramienta esencial del poder para controlar a los ciudadanos es la “nueva lengua”, una poda concienzuda del lenguaje que conduce a los individuos a simplificar la realidad y a carecer de capacidad de crítica frente a la constante manipulación de la que son objeto.

Presto mucha atención a la “nueva lengua” que introducen los políticos en España. Ahí se ve su maldad, su deseo indisimulado de manipular a los ciudadanos para alcanzar sus objetivos completamente desligados del bien común. Por desgracia, este fenómeno es bastante común en nuestro país por la influencia del terrorismo etarra. Durante décadas hemos escuchado su lenguaje tramposo que algunos perezosos incluso llegaban a adoptar: “impuesto revolucionario” para camuflar el chantaje, la extorsión; “lucha armada” para no hablar de terrorismo; o “alternativa democrática” para referirse a la ruptura de España sin contar con los españoles. Son sólo unos ejemplos, como les digo. Escuchar las declaraciones de los etarras exigía un traductor simultáneo que filtrara las trampas de su lenguaje torticero. De ahí se han nutrido muchos de nuestros peores políticos que disfrutan no sólo manipulando términos, algo habitual entre los podemitas que tanto se parecen a los bildutarras, sino recurriendo a juegos de palabras o a metáforas tan del agrado de personajillos como Rufián, quien parece sentirse como pez en el agua con sus gracietas.

En los últimos meses, coincidiendo con la fiesta de la “soberbia” gay -yo también me voy a tomar alguna licencia en el uso del lenguaje, porque veo más soberbia que orgullo-, la expresión “matrimonio homosexual” ha sido sustituida inopinadamente por “matrimonio igualitario”. ¿Por qué les molesta la primera expresión? Realmente no termino de entenderlo, salvo que ahora, además de permitirse que las parejas homosexuales puedan denominar matrimonio a su unión, pretendan que incluso tiene una calidad superior, lo cual es incomprensible, porque todos los ciudadanos contraen matrimonio con iguales derechos. Pues bien, si prestan atención, verán que la expresión se está generalizando. Otro tanto sucede con las prostitutas. Ya no se les llama así, sino que se utiliza la expresión “mujeres prostituidas”, con lo que se quiere poner de manifiesto que son víctimas, cosa que en muchos casos así es, pero no en todos. Hay mujeres que reivindican el libre ejercicio de la prostitución. No entraré en este debate, pero, si se entra, no hay que hacerlo con las cartas marcadas por un lenguaje que deforma la realidad. En definitiva, nos intentan manipular como si fuéramos borregos, así que hay que vivir con los ojos bien abiertos evitando que nos lleven a su terreno. Un cuidado parecido al que hay que tener cuando estamos en el mar y, casi sin darnos cuenta, la corriente nos desvía de la toalla que nos sirve de referencia en la orilla.

martes, 24 de junio de 2025

Sobre la crítica del gobierno a la falta de "neutralidad" de la Conferencia Episcopal

Hace unos días, el portavoz de la Conferencia Episcopal Española, ante el informe de la UCO que revela la gravísima corrupción de personas que han ocupado puestos de gran responsabilidad en el PSOE, sostuvo que convendría convocar elecciones generales para dar la palabra al pueblo. Como era de esperar, en lugar de respetar esta opinión, el Gobierno criticó duramente la posición de la Conferencia Episcopal por entender que este organismo debería mantener una posición neutral en cuestiones políticas. No se dan cuenta de que la neutralidad se pierde cuando se opina sin libertad, es decir, cuando se adopta una posición no en función de lo que se “ve” tras examinar un determinado asunto, sino en función de lo que uno de antemano está decidido a defender -por sectarismo u otras razones espurias- al margen de cualquier otra consideración. Por consiguiente, si la Conferencia Episcopal considera que sería bueno para España que se celebraran elecciones me parece muy bien que expresen su opinión y la argumenten. Se trata de un problema que afecta al bien común y, por tanto, no le resulta ajeno a la Iglesia. 

La confusión sobre este tema es tan grave que está distorsionando por completo muchos debates televisivos. Hay programas en los que para evitar críticas por falta de neutralidad se busca deliberadamente a personas que se sabe de antemano que van a defender posiciones contrapuestas. Si dichas posiciones fueran el resultado de una reflexión libre sobre el asunto no habría nada que objetar. Pero lo habitual es que no suceda así. Hay opinadores que se sabe con certeza que siempre, en cualquier circunstancia, van a defender una determinada posición. Por eso se cuenta con ellos para lograr una aritmética que permita al programa dar una engañosa impresión de neutralidad cuando lo que se debería hacer es invitar a personas capaces de ser fieles a su punto de vista. El problema radica en que, como no se puede tener certeza de que alguien opine con libertad interna, se renuncia a buscar a este tipo de personajes que quizá cabría calificar como “heterodoxos” y se opta por dar la apariencia de neutralidad contratando a quienes se tiene la seguridad de que van a defender puntos de vista contrapuestos. Esto no sólo es muy pernicioso para lograr una opinión pública libre, puesto que adquieren visibilidad pública personas que actúan como lacayos de determinados intereses, sino que con ello se exaltan indebidamente posiciones minoritarias utilizando la neutralidad como pretexto. 

La neutralidad entendida como independencia de criterio es el resultado de ejercer la libertad. Cuando se opina libremente se enriquece la democracia y hay que aplaudir a quienes tienen el coraje cívico de asumir este compromiso con la libertad, bien sean personas o instituciones. Sólo en ocasiones muy excepcionales puede estar justificado que alguien se abstenga de dar a conocer su opinión por prudencia ante el riesgo de que dicha opinión sea utilizada para generar discordia. Estoy pensando en el Rey. En coherencia con lo que he expuesto, el Rey no perdería su neutralidad en sentido estricto si dijera lo que pensara, pero sus funciones constitucionales como Jefe del Estado requieren de él un prudente -nunca mejor dicho- silencio. No obstante, ante situaciones que evidencian una crisis de Estado, debe hallar la forma de dar a conocer su opinión, sopesando detenidamente si el mensaje debe ser transmitido con sutileza o con extrema claridad. No debe de ser tarea fácil reinar, de ahí que debamos felicitarnos por tener un rey honrado y prudente.

martes, 29 de abril de 2025

Saltaron los plomos

Es de suponer que pronto sepamos con certeza las causas del apagón de ayer. Desde hace unos años, en asuntos relacionados con la energía suelo prestar atención a las opiniones de Carlos Gagigal, un experto en esta materia. Antonio García Ferreras le entrevistó en directo en su programa de televisión y dijo que muy probablemente España no había padecido ningún ciberataque y que, como se venía advirtiendo, lo más lógico era que el apagón fuera causado por un exceso de oferta de energía, debido a la alta producción de las renovables. La desproporción entre la oferta y la demanda causó unos desajustes en los nudos que transmiten la energía que hizo “saltar los plomos”, como puede suceder en cualquiera de nuestras casas. Como todavía no estamos en disposición de almacenar toda la electricidad que generamos, es posible -seguía diciendo Cagigal- que lo de ayer no sea un incidente aislado y pueda volver a suceder.

Espero que pronto sepamos si esta teoría es acertada, pero da la impresión de que ha habido una mala o nula planificación para evitar este desajuste que ha causado pérdidas millonarias y graves problemas a muchas personas. Habrá que depurar responsabilidades, pero tiendo a pensar que nos puede haber venido muy bien este apagón no sólo para buscar soluciones técnicas para garantizar el suministro eléctrico, sino sobre todo para mostrarnos que nuestra “instalación” en esta sociedad técnica no es tan segura. Somos frágiles, dependientes los unos de los otros, barro en definitiva, como suele decirse. Queremos dominar el entorno y un sopapo en forma de apagón nos viene de maravilla para ponernos en nuestro sitio.

martes, 18 de febrero de 2025

Cuidado con la compasión

Es natural sentir compasión por el sufrimiento ajeno. Esa tendencia natural se ve reforzada por una educación que nos enseña a apiadarnos y a ayudar a los más débiles en la medida de lo posible. Está muy bien sentir compasión y desear mitigar el sufrimiento ajeno, pero la compasión encierra un peligro nada desdeñable: puede ser utilizada para manipularnos. Es más, muchas veces no será necesario que alguien trace un plan maquiavélico: nosotros mismos nos causaremos daño para evitar el sentimiento de culpa que suele invadir a quien no actúa como se supone que debería hacerlo una persona compasiva. Por eso hay que tener mucho cuidado.

Es curioso comprobar el cambio que se ha producido con relación a la compasión. La sociedad española de hace algunas décadas era mucho más compasiva que la actual, pese a que hoy encontremos numerosas asociaciones de voluntarios que realizan una encomiable labor social. El individualismo ha propiciado la quiebra de vínculos familiares y sociales generando marginación y situaciones de gran necesidad que quienes ponen en marcha estas asociaciones tratan de combatir. Antes, la compasión y la solidaridad que la acompaña tenía mucha más vigencia social. Por ejemplo, era habitual que las familias acogieran en la propia casa a los padres o a los suegros mientras que hoy en día es habitual desentenderse de ellos, sobre todo cuando carecen de ingresos, y escuchamos casos en los que se les deja abandonados en algún hospital. Y podríamos seguir citando situaciones parecidas.

La menor vigencia social de la compasión ha sido sustituida por una acusada tendencia a utilizarla como instrumento de propaganda o de manipulación que quizá tenga su origen en las políticas orientadas a proteger a colectivos vulnerables. No cabe duda de que una sociedad sana debe ayudar a aquellos que más lo necesitan, porque la solidaridad –que puede incluso superar las fronteras de un país cuando está basada en la caridad o en la filantropía- es una exigencia constitutiva del modo de vida político. Es justo luchar contra toda discriminación carente de justificación, y se deben adoptar las medidas necesarias para paliar, cuando sea posible, las dificultades que padecen los enfermos, discapacitados, pobres, ancianos, etc. . Muchas veces eso se traducirá en reconocerles “derechos” y no está mal que sea así. Como casi siempre, el problema surge cuando se pierde el equilibrio y, en lugar de comprender los perfiles del derecho atribuido, se pretende abusar de él utilizando para ello la compasión.

Contaré un caso en el que se observa esta idea. En las últimas décadas hemos mejorado muchísimo la accesibilidad a los edificios. Los edificios nuevos deben cumplir con la exigente normativa en esta materia. Por lo que respecta a edificaciones antiguas, se han aprobado normas que obligan a que las Comunidades de Propietarios acometan obras que mejoren la accesibilidad cuando algunos propietarios o inquilinos en situación de necesidad así lo exijan. Tienen derecho a ello, pero es posible abusar de ese derecho. Es lo que aconteció en la urbanización en la que vivo. Dispone de rampas de acceso que permiten acceder a cualquier persona en silla de ruedas. A pesar de ello, un vecino ha exigido la instalación de barandillas que bordeen toda la rampa alegando que lo necesita por razón de una determinada enfermedad. En mi opinión, la exigencia carecía de sentido porque alguien aquejado de dicha enfermedad no puede ir caminando solo y, en cualquier caso, un sencillo andador podía solventar perfectamente el problema. No obstante, quizá esté equivocado. Se puede explicar por qué la instalación es necesaria y con sumo gusto cambiaría de parecer. El problema es que no hubo siquiera posibilidad de examinar el asunto. La apelación a la compasión o, mejor dicho, a la falta de compasión de aquellos que cuestionaban la necesidad de la obra supuso un salvoconducto para, de inmediato, acceder a la petición, pese a que la obra tenía un coste de muchos miles de euros. No importaban las razones. Si uno osa cuestionar la petición de un enfermo se le tilda de mala persona, de dureza de corazón, con el fin de hacerle sentir culpable.

La compasión distorsiona la realidad en numerosas ocasiones, nos impide ver con claridad la situación y nos hace juzgar equivocadamente a las personas. Los enfermos pueden ser dignos de compasión, pero eso no los convierte en buenas personas. En cierta ocasión tuve una conversación con una psicóloga que me dijo abiertamente que las personas enfermas suelen ser muy egoístas. Me sorprendió no tanto el contenido de la afirmación, sino el valor de decir algo así, que sin embargo era fruto de su experiencia personal. No siempre es así, naturalmente, pero una situación difícil no siempre hace que aflore lo mejor de una persona, por lo que hay que tener cuidado. Personalmente, me he encontrado con personas enfermas egoístas y manipuladoras, pero también con enfermos que nunca han pretendido sacar provecho de su enfermedad.

Los ejemplos en los que la compasión distorsiona son innumerables. Se pueden imaginar las situaciones que puede vivir un profesor con estudiantes que refieren todo tipo de circunstancias personales para pedir un trato especial. Buscan el sentimiento de compasión del profesor para lograr su objetivo. No les importa en absoluto que el profesor pueda sentirse mal porque desearía hacer el favor al estudiante, pero se da cuenta de que lo que se le pide va más allá de la flexibilidad y es manifiestamente ilegal, además de injusto frente al resto de estudiantes.

Una buena persona (y también una sociedad justa) debe ayudar a aquellos que más lo necesitan, pero no olviden este consejo: ¡cuidado con la compasión!

jueves, 13 de febrero de 2025

Hay que prestar atención a lo importante

Hace dos días, el informativo televisivo de Antena 3 que se emite a las 15:00 horas abrió con estas dos noticias: el juicio de Rubiales y, pásmense (o quizá no), el tocamiento sexual de Mapi León (futbolista) a una futbolista rival en un lance del juego. Impresionante. Este criterio periodístico de considerar que estas son noticias de gran trascendencia pública dan la imagen de que la sociedad española es puritana e inquisitorial. Sin embargo, no es verdad. La gente está harta de todo esto. No es de recibo la trascendencia que se le está dando a la estupidez cometida por Rubiales y convendría dejar estas noticias en un segundo plano.

viernes, 29 de noviembre de 2024

El preocupante desinterés de los estudiantes universitarios hacia la política

En los últimos años de la vida de Franco la Universidad representó un foco de resistencia contra la dictadura. Los estudiantes estaban interesados en la política y motivados para movilizarse contra el régimen, como así hicieron muchos de ellos. Más de cuatro décadas después resulta desolador comprobar el desinterés de la mayoría de los estudiantes universitarios por la política, precisamente en un momento de máxima gravedad, puesto que hoy gobierna España alguien que cada día demuestra que no tiene escrúpulo alguno en aferrarse al poder, pese a todos los escándalos de corrupción que le señalan.

Les podrá parecer increíble, pero hay estudiantes que no saben quién es Víctor de Aldama o Juan Lobato. No leen los periódicos, pese a tener acceso a medios en la palma de la mano a través de su móvil. Ese alejamiento de la política podría ser comprensible por el asco que da ver que en nuestro país mandan demasiadas personas inmorales e incapaces. Sin embargo, esa reacción debería ser posterior a conocer lo que está pasando. No tienen ni idea, ni les preocupa, porque, entre otras cosas, nadie les ha dicho que ser ciudadano entraña una responsabilidad moral de la que ellos han dimitido.

Ayer dedicaba mi clase de filosofía del derecho a explicar la concepción clásica de la justicia y, concretamente, me detenía a explicar la llamada “justicia legal o general”, que se refiere a los deberes que tiene el ciudadano hacia la comunidad política. Les preguntaba si, en su opinión, esos deberes se agotan en cumplir la ley. Más importante que las respuestas era observar la sorpresa por este tipo de preguntas. ¿Qué ciudadanos estamos formando? Da la impresión de que en los colegios e institutos no se habla de estos temas, pero tampoco en las familias, quizá porque ya no se habla de nada en absoluto. Qué sé yo, no me lo explico. Sólo tengo claro que sin ciudadanos responsables y verdaderamente comprometidos con la defensa activa de la democracia terminará por tener razón Pérez Reverte cuando dice que Sánchez nos tiene tomada la medida. 

domingo, 10 de noviembre de 2024

¿Qué hizo el Ayuntamiento de Paiporta tras el aviso de la Generalitat de las 12:20?

La ira y la pereza hacen que muchos exaltados busquen rápidamente un culpable -a ser posible un único culpable- de la catástrofe. La izquierda se ha lanzado a por Mazón, como era de esperar, y este se lo ha puesto fácil con su incapacidad para cancelar su agenda y centrarse en seguir la evolución de la emergencia. Hay que tratar de no dejarse arrastrar por bulos y campañas de descrédito y buscar datos significativos. A día de hoy sigo perplejo con el aviso dado por la Generalitat a las 12:20 del martes 29. Se trataba de una “Alerta hidrológica en rambla del poyo” destinada, pues, a los municipios ribereños, entre ellos Paiporta, con alcaldesa socialista. Si leen el aviso, insisto, no se habla en absoluto de lluvias, lógico, pues el aviso tenía su origen en información proporcionada por la Confederación Hidrográfica del Júcar, no por la AEMET, y se habla de "caudal".

Estoy intentando enterarme de qué medidas adoptó el Ayuntamiento de Paiporta para proteger a sus vecinos, ya que se pedía a los municipios ribereños que adoptaran medidas preventivas. De momento, he visto que pocos minutos más tarde el Ayuntamiento de Paiporta publicó un tuit en X a las 12:47 en el que se decía lo siguiente: “Aviso importante: riesgo de lluvia extrema! Debido a las intensas lluvias pronosticadas y para garantizar la seguridad, parques, polideportivo y cementerios permanecerán cerrados”. No salgo de mi asombro. El aviso de Emergencias era por riesgo de riada, al margen de por fuertes lluvias, del que ya venía advirtiendo la AEMET. Las medidas preventivas que adoptaron fueron cerrar parques, polideportivo, ¡y el cementerio! Este último es de traca: el lugar más concurrido del pueblo. Increíble. ¡No cerraron tiendas, no cerraron las calles adyacentes a la rambla, no dijeron que no cogieran el coche y se quedaran en sus casas! Me aventuro a pensar que quizá en el Ayuntamiento interpretaron que una "alerta hidrológica" es una alerta por lluvias y no por riesgo de desbordamientos. Y, claro, como no llovía...

A falta de mayor información, de momento, veo que la alcaldesa de Paiporta, que pasa por ser víctima de falta de información, no adoptó las medidas contundentes que podía y debía adoptar para proteger a sus vecinos. Pero, claro, es más fácil echarle la culpa a Mazón.

viernes, 8 de noviembre de 2024

Indagando en las responsabilidades de la catástrofe sin olvidar lo importante

Sigo leyendo y escuchando las versiones de los políticos que tratan desesperadamente de evitar que el marrón de la responsabilidad les alcance. Es evidente que Mazón no valoró bien la gravedad de la situación, porque debería haber estado presente físicamente y al frente del operativo de emergencias para pedir toda la ayuda necesaria. Ello no exonera al gobierno de la nación, ya que disponía de información proporcionada por un organismo que depende del Ministerio de Transición Ecológica, la Confederación Hidrográfica del Júcar, que para mí sigue siendo quien debe proporcionar la información decisiva para poner en marcha las alertas.

Se observa que los responsables políticos de la Generalitat, Consellera de Interior y Presidente, carecieron de la iniciativa y los reflejos necesarios que la situación requería, pero, aún así, he observado que la Generalitat trasladó con toda claridad una información que debía haber servido para que se adoptaran medidas en los municipios afectados por la gran riada de la rambla del poyo. En concreto, he leído una alerta emitida el martes a las 12:20 que, como se puede ver en esta noticia -que incorpora la alerta- (https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2024/11/08/catorce-horas-anatomia-crisis-111482700.html), respondía a una información proporcionada por la Confederación Hidrográfica del Júcar.

Esta alerta no llegó directamente a los móviles de los ciudadanos, pero era visible para todo aquel que quisiera enterarse. Los alcaldes de los municipios afectados la conocían: se les estaba advirtiendo de que ese barranco era un peligro. Luego se puede ver que la Confederación fue informando del descenso del caudal y señalando que el verdadero peligro estaba en el embalse de Forata, pero la alerta en la rambla del poyo seguía activa. Emergencias reaccionó tarde a la información de la Confederación emitida a las 18:43, pero los alcaldes por donde pasa la rambla del poyo no deberían haber esperado a ver llegar la riada, porque en la propia alerta se les pide a las 12:20 “adoptar las medidas preventivas pertinentes para evitar el acceso a las riberas de las personas”. Quizá esté equivocado, pero yo vi a personas que iban en coche por las calles cuando llegaba el agua. ¿Acaso la policía local del municipio no tuvo seis horas para evitar esa situación? Me parece que no falló sólo la Generalitat como pretende hacerse creer a los ciudadanos. Todos, también los ciudadanos, debemos asumir nuestra responsabilidad cuando estamos en alerta y mantener una conducta activa, informarnos, y actuar en consecuencia.

Ahora nos encontramos con que la izquierda -como siempre- se ha lanzado a ganar la batalla por el relato y la derecha intentará defenderse. Unos y otros se echarán la mierda encima. Es verdad que uno puede indagar en quién tiene razón, como yo mismo estoy intentando hacer, pero incluso si todos hubieran actuado con la máxima diligencia no hubiera sido posible evitar la catástrofe. Difícilmente no habría habido muertos y cuantiosos daños materiales. Ante tanto dolor y sufrimiento no debemos alegrarnos, porque ello denotaría una indecente falta de sensibilidad, pero estas catástrofes ayudan a ver perspectivas de la realidad que permanecen ocultas y a ejercitar virtudes imprescindibles para el crecimiento personal. Se dice que los jóvenes se están volcando en las tareas de ayuda y voluntariado. Es estupendo que muchos de ellos salgan del bucle de las redes sociales y la vida virtual en el que se hallan instalados y tomen contacto directo con la realidad para comprobar que la vida que conocían puede cambiar en cuestión de segundos. Por otra parte, todos los que no hemos sido directamente afectados nos equivocaríamos pensando que esto no va con nosotros. Esto le podría haber pasado a cualquiera y es una obligación moral ayudar en la medida de las posibilidades de cada cual.