lunes, 15 de septiembre de 2025

La radicalización de la izquierda en la Vuelta y dos fantasías

Los activistas propalestinos decidieron utilizar la Vuelta para visibilizar su protesta contra la masacre de palestinos en Gaza que está llevando a cabo Israel como respuesta al terrorismo de Hamas. Es habitual que quien protesta utilice todo tipo de medidas de presión para lograr que su reivindicación alcance la máxima difusión, lo vemos en las huelgas de transportistas cada vez que hay un puente. La novedad radica en que los partidos del Gobierno, y el propio Sánchez, han alentado e incluso participado en las protestas sabiendo que con ello destrozan una competición deportiva española de prestigio internacional. Sencillamente, inadmisible e irresponsable. Es evidente que se podía protestar sin cargarse la Vuelta, pero no les bastaba con ello. Sánchez apuesta por sacar rédito político de la polarización. Quiere presentarse como el líder indiscutible de la izquierda radical, seguir promoviendo la tensión, y fiarlo todo a la movilización de su electorado. Si pierde, creo que puede tener razón Pérez Reverte cuando opina que no se irá a su casa (salvo que acabe en la cárcel). Sí, es posible que espere que los partidos de derecha no se entiendan o cometan errores políticos que le permitan volver. Difícil, muy difícil, pero él cree que no es imposible.

El escenario más probable al que nos encaminamos es el triunfo abrumador de la derecha. Ante esta situación, la duda es cuál será la fuerza real de Vox. Parece que sigue aumentando la intención de voto a este partido. Esta es una de las razones por la que a Sánchez le interesa retrasar las elecciones todo lo posible: desgastar al PP y lograr que aumente el voto a Vox. Todo votante conservador haría bien en no olvidarlo. Cuanto menos contundente sea la victoria del PP, mayor será la inestabilidad y la fricción con Vox debido a la presión de este partido -lógica- para que se implementen sus iniciativas políticas.

Fantaseo con dos posibilidades muy remotas. La primera es que sea tal el ascenso de Vox que se convierta en la segunda fuerza política o esté cerca de serlo. ¿Se imaginan que el PP se desplazara al centro izquierda dejando al PSOE como partido marginal? Un bipartidismo de partidos fundados después de la muerte de Franco, lo cual permitiría olvidarse felizmente del PSOE. Demasiado bonito para ser cierto. La otra posibilidad con la que fantaseo: que PP y Vox cuenten con un número de diputados que les permita poner en marcha reformas constitucionales. ¿Sería legítimo hacerlo sin contar con el respaldo de los partidos de izquierda, pese a que la última palabra la tuviera el pueblo español que dará su aprobación a la/s reforma/s en referéndum? Estos partidos no aceptarán la reforma, pese a que sea apoyada por el pueblo español. En realidad, no creen en la democracia, sino sólo en sus proyectos políticos. Hablando del tema con mi mujer, ella me decía que quizá lo más sensato fuera hacer un referéndum consultivo sobre las reformas constitucionales antes de acometarlas. Se opondrán igualmente e intentarán incendiar las calles, pero me parece una buena idea. Pero no es más que una fantasía. Es muy difícil que PP y Vox alcancen ese resultado. Dada la situación de España, lo urgente es sacar de La Moncloa a este radical, autócrata y ensoberbecido.

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