Gabriel Rufián ha interpelado a Sánchez en la sesión de control al gobierno sobre el problema de la vivienda. Rufián ha abogado por impedir -o gravar con impuestos muy elevados- la adquisición de segundas residencias. Ha venido a decir que la gente que tenga dinero para invertir lo haga en coches, joyas, criptomonedas, etc., pero no en casas. Una familia, una casa: eso es lo que propone. Afortunadamente, no ha dicho nada de expropiar, de momento…
Sobre el papel, parece razonable, salvo por el pequeño
detalle de que alguien tendrá que construir nuevas casas, porque parece que las
actuales no son suficientes. ¿Será el Estado? Adelante, estamos esperando a que
lo ponga en marcha a lo grande, como hizo Franco en su día (caramba, igual me
gano una denuncia por delito de odio, aunque esté diciendo la pura verdad). No,
no hay dinero para eso, como tampoco lo hay para subir el sueldo a los
funcionarios (que lo tenemos congelado, una vergüenza de la que se habla muy
poco y que puede estallar). Entonces, Rufián, si no se construye vivienda
pública será la iniciativa privada la que debería construir esas casas, ¿no? ¿Y
aquí cuál es tu propuesta? Si se desincentiva la compra de segundas
residencias, los promotores igual no ven el negocio y no construyen. Precisamente
eso ya está pasando. Hay gente que podría comprar una segunda vivienda y
descarta la idea por miedo al gobierno, y muchos de los que la adquirieron la
ponen a la venta antes de alquilarla. Rufián, no te enteras.
La demagogia con la política de vivienda es la norma de este
gobierno y de sus socios. Hace tiempo que se sabe que el problema radica en la
falta de oferta, que obedece a la inseguridad jurídica de los propietarios y a
la falta de incentivos fiscales para alquilar. Pues nada, como tienen miedo a
la libertad, intervienen el mercado y, como no funciona, en lugar de
rectificar, surgen estas propuestas disparatadas que consisten en huidas hacia
delante sin atreverse a dar el paso final de la expropiación, que es lo que
verdaderamente les gustaría. El problema de la vivienda no se puede solucionar
con esta política insensata.
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