martes, 23 de diciembre de 2025

La vela

Hace unos días estaba observando una pequeña vela de las que se utilizan como calientaplatos. No le quedaban muchos minutos de “vida”. La llama era cada vez más débil y la cera que albergaba el recipiente de aluminio se había convertido en un líquido completamente transparente. En cuestión de minutos la llama se iba a apagar. El pabilo permaneció durante algunos segundos incandescente, variando en intensidad, como si no quisiera rendirse. Finalmente, el color rojizo que permitía adivinar que allí había habido fuego desapareció por completo al tiempo que comenzó a desprender un poco de humo que se elevó hasta desaparecer dejando un ligero olor en el ambiente. Recordé todo el proceso desde cuando la vela había empezado a arder hasta el momento de apagarse y echar humo. Me pareció una preciosa metáfora de la vida, sobre todo de su momento final: el pabilo era el cuerpo que agoniza hasta que la vida se extingue, y en el humo creía ver el alma que sale del cuerpo y se eleva hacia otra dimensión.

P.D. En una observación más detenida, el humo comienza a surgir cuando la llama está extinguida, pero el pabilo permanece incandescente. Es justo después de elevarse al aire el humo cuando la incandescencia desaparece por completo. Todavía más interesante...

lunes, 22 de diciembre de 2025

Habrá que empezar a respetar a los votantes de Vox

El resultado electoral de Extremadura evidencia claramente dos cosas. La primera es el hartazgo con el PSOE de Sánchez incluso en aquellos lugares en los que su suelo electoral parecía berroqueño. Excelente noticia que hay que seguir confirmando en sucesivos comicios hasta mandar a este sinvergüenza y a todos los que le han apoyado a su casa. La segunda es también cristalina: los votantes del PP que se han ido a Vox van a seguir votando a este partido porque, tras la experiencia con Rajoy, desconfían de que el PP se mantenga firme en el impulso a ciertas políticas que para ellos son imprescindibles. María Guardiola no ha entendido que a Vox se le vota para que les agarre del ronzal y no manseen a la hora de derogar determinadas leyes o políticas con tufillo woke. La solución no es “librarse” de Vox, sino pactar con Vox la política teniendo claras las líneas rojas. Deben entenderse con inteligencia. Sánchez lo fía todo a la torpeza de estos partidos. Por eso es imprescindible que actúen con responsabilidad y respeto a sus electores.

Vox es un partido plenamente democrático y es imperativo respetar a sus votantes. Los comentaristas de PP y PSOE no aceptan la realidad que los electores están reiterando hasta la saciedad: hay cada vez más españoles que optan por una reforma de gran calado. Esa es la razón por la que sube Vox. La gran incógnita es si la izquierda respetará la democracia o declarará la “alerta antifascista”. Pienso que muchos votantes del PP todavía no se han decantado por Vox por temor a tensionar en exceso (miedo a la reacción de la izquierda) la política española. Sin embargo, el resultado de Extremadura refleja que para los votantes de la izquierda es mayor el hastío que les provoca la sinvergonzonería del PSOE que el miedo a Vox.

martes, 16 de diciembre de 2025

No es resistencia, sino obcecación

Resistir siempre ha tenido una connotación moral relacionada con mantenerse firme frente a las injusticias. Lo de Sánchez no es resistencia, sino pura obcecación. Como un niño que se aferra a algo y hay que terminar llevándoselo en volandas mientras llora y patalea. Un espectáculo bochornoso e indigno, muy propio de este personaje carente de ninguna épica. Se trata de una persona sin valores completamente cegada por el afán de poder. Está tan fuera de la realidad que dice no convocar elecciones porque hay que respetar el resultado electoral. ¡No solo no ganó las elecciones, sino que carece del apoyo de partidos que le invistieron! Más dura será la caída para Sánchez y para el PSOE.

martes, 2 de diciembre de 2025

La entrevista a Salomé Pradas

La entrevista de Gonzo a Salomé Pradas en el programa “Salvados” de La Sexta me pareció muy interesante y reveladora. El periodista se mostró incisivo, pero en todo momento respetuoso con la entrevistada. Dio la impresión de que su principal objetivo era conocer lo sucedido, aunque también orientó la entrevista a determinar cuál fue el papel desempeñado no sólo por la entrevistada, sino también por Mazón. Las respuestas de Pradas no dejaron lugar a dudas: Mazón en ningún momento estuvo a la altura de lo que se espera de un responsable político. Eso ya lo sabíamos, pero la entrevista permitió ver un talante despreocupado, incluso frívolo, en la conversación que el presidente mantuvo con alcalde de Cullera. No hay justificación posible.

Dejando al margen el comportamiento de Mazón, si nos centramos en los hechos que narra Pradas, creo que dejó patente que los máximos responsables de la emergencia desconocían la envergadura del problema que se estaba presentando en el barranco del poyo. Las llamadas de los ciudadanos a emergencias eran relevantes, pero debía haber habido una comunicación clara, fiable y lo más temprana posible por parte de la Confederación Hidrográfica del Júcar. Eso no se produjo. Veo así confirmadas las conclusiones que expuse en las entradas publicadas aquellos días. Esta tragedia responde a la ausencia de infraestructuras para hacer frente al desbordamiento del barranco que se produjo, y a la incapacidad de la Confederación por informar debidamente de la magnitud del desastre. A partir de ahí, se podía y debía haber organizado mejor la coordinación de la emergencia y el envío del aviso a la población, pero increíblemente no eran conscientes de la magnitud de la catástrofe que se avecinaba. También quedó patente que los valencianos fuimos presa de la pasividad del Gobierno de España, lo cual es inaceptable. 

Dejo para el final un tema muy relevante que se planteó en la entrevista. Casi al principio, Gonzo pregunta a Salomé Pradas sobre sus conocimientos sobre emergencias (algo así), a lo que esta responde que no necesitaba esos conocimientos, puesto que ella era un cargo institucional y esos conocimientos son requeridos a los técnicos de la consellería. Para terminar de apuntalar su argumento puso como ejemplo que en la Pandemia el máximo responsable institucional, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, es filósofo, no médico. En definitiva, mi impresión fue que, como podía sospechar por su formación, Pradas no tiene ni idea en materia de emergencias, como tantos políticos que asumen ministerios o consejerías sin saber nada. Y a mí me parece que eso no es admisible. No se trata de exigir una titulación específica, pero la prudencia que requiere la política se perfecciona mediante una experiencia acreditada en aquello sobre lo que uno debe tomar decisiones. Si el político no tiene ningún conocimiento sobre las funciones del departamento que dirige, queda en manos de los técnicos, en cuyo caso podríamos pensar que el político sobra. Mejor, pensará alguno, pero no se trata de sustituir la política por la tecnocracia, sino de asegurar que las directrices políticas están adoptadas por alguien que es capaz de tener una visión lo suficientemente completa respecto a aquello que entra dentro de sus competencias. Sin ser un experto, no puede ser un completo ignorante, cosa que da la impresión de que sucedía con Pradas en relación a las competencias de su consellería. En definitiva, los ciudadanos debemos exigir que al frente del gobierno estén los mejores, y ya que los partidos nos cercenan esa capacidad de elección respecto al presidente, este debería ser responsable a la hora de elegir a quienes mejor pueden desempeñar sus cargos al servicio de los ciudadanos. Política ficción hoy en día, ya lo sé…