Todo el mundo puede entender qué
implica ser un Estado independiente, pero nadie puede tener claro qué
consecuencias tendría para Cataluña y para el resto de España esa condición de
Estado “no independiente” que permite la pregunta que se pretende formular.
¿Qué sería Cataluña en ese caso?, ¿un Estado federado dentro de una España
federal?, ¿un Estado libre asociado?, porque Estado, lo que se dice Estado, suele
identificarse con una organización que se atribuye el monopolio de la violencia
legítima en su territorio, un monopolio que por consiguiente presupone la
independencia.
Dice Mas que es una pregunta
clara (más bien querrá decir que claro que es una pregunta), y que ha sido consensuada.
En ese consenso está la clave para entender el bodrio. CiU ha insistido de
manera recurrente en que Cataluña necesita “estructuras de Estado”. Su anhelo
es una soberanía compartida entre Cataluña y el resto de España, y un estatus de
Estado libre asociado. En definitiva, lo previsto en el plan Ibarretxe, es
decir una independencia libre de las cargas que comporta la independencia. Así
se explica la primera pregunta, que es fiel reflejo del independentismo sin
independencia que caracteriza a CiU. Y luego viene la pregunta -esta vez muy clara- de ERC “¿quiere
usted que ese Estado sea independiente?”, que queda parcialmente desvirtuada al no saber qué
comporta el Estado “no independiente”. Se han superado a sí mismos. Semejante
ejercicio de ilusionismo dejará perpleja a la comunidad internacional, sobre
todo a países como Canadá, que para este tipo de consultas exige claridad, pero
de la de verdad, y no preguntas de la señorita pepis. Si tanto costaba preguntar directamente “¿Desea que Cataluña sea un
Estado independiente?” es porque realmente CiU sabe cuáles son las
consecuencias de la independencia y no desea afrontarlas.
Imagino lo que vendrá a partir de
ahora. Recurso al TC y prohibición de la consulta, que con grandes protestas acatará la Generalitat para acto seguido convocar unas elecciones que supondrán la
investidura de un presidente de la Generalitat de ERC que realizará una
declaración unilateral de independencia apoyada en una resolución del parlament
de Catalunya. A partir de ahí se puede especular. Un colega me
decía mientras almorzábamos que no se utilizará la violencia y Cataluña se
independizará, que además es lo que él considera más adecuado, pues es una
cuestión que a su juicio no merece una sola gota de sangre. Yo creo que la
respuesta del Gobierno puede estar condicionada por el resultado de esas
elecciones, pero lo más probable es que no tenga más remedio que suspender la
autonomía y utilizar las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, o incluso
el ejército para hacer cumplir la Constitución.