lunes, 26 de octubre de 2026

Atención a Karra Elejalde en "Arriba tutto", de José Mota

Sorprendente y emocionante el primer tercio de “Arriba tutto”, dirigida por José Mota. Sólo por esa parte -quizá dura lo que un cortometraje- vale la pena la película. La historia nos retrotrae al año 1905 y la protagonizan una pareja de cómicos que ambulantes que para en Toledo. Se trata de un padre, viudo, que actúa junto a su hijo, Michi, de unos seis años. El cariño, la ternura y la bonhomía del padre hacia su hijo, y la devoción de este hacia él son conmovedores. También es tiernísima la historia de amor infantil entre Michi y Conchita, una niña de familia rica que asiste al espectáculo. Esta historia con triste final sí nos embarga de emoción, en contraste con “La bola negra”. La interpretación de Karra Elejalde es magnífica, la mejor de las que le conozco. Una historia bellísima en la que recordamos la relación de Charlot con el niño en “El chico” o de Alfredo con Salvatore (Totó) en “Cinema Paradiso”. Lamentablemente, la película pierde fuelle cuando Mota nos traslada a los años de la Guerra Civil y el propio Mota interpreta a Michi ya convertido en adulto y enrolado como cabo del ejército republicano. Ahí ya reconocemos el humor de José Mota que, aunque no defrauda, no está ni muchísimo menos a la altura del excelente comienzo. En esta parte, quizá lo más destacado sea el discurso en el que Michi, que suplanta a un oficial italiano para salvar la vida, da un discurso con la gesticulación de Mussolini hablando el italiano inventado que le enseñó su padre: Mota en estado puro. Y muy destacable la extraña belleza y presencia de Olivia Molina, hija de Ángela Molina, que interpreta a María (ya no se hace llamar Conchita), el amor infantil de Michi, ya convertida en una mujer que sigue fascinada por aquel niño al que vio actuar junto a su padre. Insisto, merece muchísimo la pena ese increíblemente buen comienzo.

domingo, 25 de octubre de 2026

La izquierda exacerba el miedo a la derecha y se lanza a las protestas violentas

La estrategia de los partidos de izquierda en estas elecciones consiste en exacerbar el miedo a un gobierno de la derecha que, según ellos, traerá recortes de todo tipo. No les importa demonizar al adversario político con mensajes simplistas, maniqueos y falaces. El beso de Sánchez a su mujer ha sido el preámbulo para que el PSOE adopte el eslogan de “el partido del amor” al tiempo que identifican a la derecha con el odio. Así de burdo. Sánchez ha dicho hoy que “de eso van estas elecciones: de amor o de odio”. Todo pura emotividad para llegar a las vísceras del elector. Además, los grupos más exaltados se lanzan a las calles para impedir que Vox pueda defender sus ideas libremente. Se les niega el derecho a hablar calificándolos de “fascistas” cuando los intolerantes son precisamente quienes les impiden expresarse con libertad. También se han visto manifestaciones de pensionistas con banderas republicanas defendiendo sus pensiones frente a la supuesta amenaza de un gobierno de derechas, y esta noche se han producido graves incidentes en Barcelona que han obligado intervenir a la policía para evitar los saqueos que se estaban produciendo.

La serenidad con la que están reaccionando el PP y Vox es admirable y espero que mantengan la calma y no cometan el error de pagar con la misma moneda. En realidad, son grupos extremadamente minoritarios que alcanzan visibilidad por las imágenes que se difunden por televisiones y redes sociales. Es la rabia ante el temor a perder el poder. La resistencia frente a que el pueblo se exprese libremente y juzgue qué le parece una legislatura sin presupuestos, con los golpistas catalanes amnistiados e indultados, con gravísimos casos de corrupción, y con un ataque gravísimo a la soberanía nacional que sigue sin respuesta. Se teme que el pueblo hable con libertad e incluso Sánchez ha puesto en marcha su especialidad: alterar el censo para manipular el resultado electoral. Es enormemente grave, por lo que si Sánchez sigue en el poder estoy convencido de que terminará de volar el sistema político nacido de la Transición.

Todo esto ha sucedido con la connivencia de muchas personas que estando al frente de las instituciones han sido incapaces de actuar conforme a lo que exigía la dignidad del cargo. Me refiero especialmente a los magistrados del Tribunal Constitucional que han avalado la amnistía consagrando así la desigualdad entre los españoles. No se debe tolerar en silencio la mentira y la agresión constante al Estado de Derecho. No es necesario gritar ni hacer aspavientos, pero callar no es una opción para todo aquel que ama España y la democracia.

lunes, 19 de octubre de 2026

Los bailecitos de Maduro, Trump, y ahora Sánchez

Y ahí lo dejo. Si ve a un candidato bailar, témase lo peor.

martes, 6 de octubre de 2026

Los decretos de vivienda se convierten en un vomitivo trágala

Las encuestas electorales reflejan que el PSOE encuentra su principal nicho de votantes entre personas mayores de 45 años. Muchos de esos votantes pueden ser propietarios de vivienda, por lo que no creo que el empecinamiento de Sánchez por aprobar sus decretos de vivienda les agrade. El comportamiento antidemocrático al sacarlos por las bravas no deja lugar a dudas: bien está que crea y defienda unas medidas que considera buenas, pero imponerlas en un trágala contra de la voluntad de los representantes de los ciudadanos no es propio de un demócrata. Después del trágala sube al púlpito a endilgarnos la homilia con el mensaje de que es por nuestro bien, y que todo es pura humanidad.

El día nos deja, además, la cantada decisión de Conde-Pumpido avalando la aplicación de la amnistía a los delitos de malversación. Enterrada quedó la igualdad, y tampoco importa que se robe o malverse, porque o se amnistía o se indulta. Ante este panorama desolador Sánchez no debería obtener ni un solo escaño. Ojalá pague todo el daño que está haciendo.

lunes, 5 de octubre de 2026

"La bola negra", lamento decirlo, pero un pestiño

Acabó la proyección y miré a mi mujer para poner en común la primera valoración de “La bola negra” mientras la gente se levantaba de sus butacas dejando ver alguna lágrima mientras sonaban tímidos aplausos (no ovación cerrada). Coincidimos: un monumental pestiño de casi tres horas, eso sí, bien adornado con tintes poéticos conforme se acercaba el final de la película. Recurso infalible para sensibilidades propensas a la lágrima fácil.

“La bola negra” es una película en la que se entrecruzan historias de amor homosexual marcadas por la represión y el sufrimiento de sus protagonistas. Y es tan descarado el grito de dolor de los Javis que a mí no me conmueve, sino que me resulta estridente y desagradable hasta cansarme. No me sumo a los elogios recibidos que rayan el ditirambo: no veo verdad en esta película. No se limitan a contarme historias, se ve en exceso el propósito de los creadores de exaltar la perspectiva del amor homosexual tan escondido en la tierra que hay que ararla para extraer esas historias de sus entrañas (por utilizar la figura poética que emplean los directores en el guión). Son demasiadas historias para ser contadas con finura y sutileza, lo que hace que en algún caso empleen el trazo grueso, como la historia de Sebastián una vez concluida la guerra. Quizá hubiera sido mejor optar por el silencio, pero los Javis hablan en exceso, son unas porteras que nos quieren contar que se casó, tuvo una hija que a su vez fue madre soltera y le dio un nieto, también homosexual, que descubre que su abuelo le ha legado una obra inédita de García Lorca al fallecer. Además, luego conocemos que dejó a su mujer porque se enamoró de un hombre en un cine de ambiente gay y por él abandonó a su familia para siempre. 

Los Javis no se limitan a mostrarnos la marginación y el sufrimiento de los homosexuales, sino que inundan con él y, en mi opinión, hacen que la película cobre un tono tan militante que le conduce a perder el equilibrio. Hay películas que se centran en la visión del mundo de un determinado grupo social, como el universo femenino en el que a veces nos sumerge Almodóvar. Si esa incursión está hecha de forma inteligente el espectador lo recibe agradecido porque le enriquece esa perspectiva quizá desconocida. El director ofrece; el espectador toma. La falta de equilibrio la siento cuando el director no deja resquicio y se aproxima demasiado al espectador para asegurarse de que nos llega su forma de ver el mundo. Por tanto, yo diría que es la forma de narrar elegida la que provoca mi incomodidad. Esa falta de equilibrio la aprecio incluso en la aparición tan forzada de Penélope Cruz en la película. No aporta absolutamente nada, salvo ofrecernos una actuación musical perfectamente prescindible en relación con las historias que protagonizan la película, aunque agradable de ver porque tiene un talento descomunal y llena la pantalla con su sola presencia.  

El cine ha ofrecido historias conmovedoras de amor homosexual como “Brokeback mountain” o la complejísima y maravillosa “El repostero de Berlín” (comentada en el blog), pero lo hacen narrando con limpieza, proponiendo la historia y no inyectándola en vena. Soy más sensible a la belleza cuando no se me zarandea para que aprecie la emoción. En fin, disiento de la mayoría de las críticas profesionales y, desde luego, me parece que esta película es muy inferior tanto a “Los domingos”, que nos encantó, como a “El ser querido”, que me fascinó (también le gustó a mi mujer, pese a que ella prefiere “Los domingos”), aunque esta última es de una profundidad tan sutil que no estoy seguro de que convenza a muchos espectadores. Me hubiera gustado comentar todas estas películas, así como “La odisea”, pero antes tengo pendiente escribir sobre “Jurado número dos”, sencillamente magistral. Junto con "As bestas" y "Joker", lo mejor que he visto en la última década.

¡Elecciones el 29-N!

Como era de esperar, Sánchez trata de aprovechar la movilización de la extrema izquierda en torno a la vivienda para mejorar su resultado electoral. Algo tenía que inventar para buscar ventaja, así que mejor que sea con esto que dividiendo todavía más en defensa de un cambio de sistema. La fecha es “limpia”: no hay vacaciones ni puentes, por lo que no hay excusa para votar por el cambio y acabar políticamente con alguien tan sumamente pernicioso. Si Sánchez volviera a ser investido, la degradación institucional se intensificaría y la democracia recibiría un golpe letal. Por tanto, creo que se puede ver luz al final del túnel, aunque no hay que descartar ningún sobresalto que nos impida votar en paz.

viernes, 2 de octubre de 2026

Populismo

La bronca parlamentaria que está generando el intento de la izquierda de sacar adelante los dos decretos sobre la vivienda tiene su origen en el planteamiento falaz, demagógico e irresponsable de quienes los han impulsado. Los decretos Maricarmen nos están permitiendo ver la cara más peligrosa del populismo. Ayer decía Sánchez que esto no tiene que ver con las ideologías, sino que se trata de una cuestión de humanidad. La izquierda convierte el problema de vivienda que ellos mismos han generado con su malhadada ley en un debate maniqueo entre buenos y malos. 

Los partidos políticos que son estigmatizados mediante esta artimaña pueden temer la reacción emocional de los ciudadanos. Vemos que artistillas de medio pelo como Amaia sale a un escenario pidiendo el “Decreto Maricarmen” con la seguridad de que será vista como alguien sensible y comprometida. Es la estrategia populista que tan bien le funciona a la izquierda: hacer de la política un campo de batalla en el que ellos son los buenos debido a sus buenos sentimientos. 

Es difícil salir airoso de un debate político en el que priman los discursos en tono melifluo y lastimero (luego, cuando se constata su fracaso, el lenguaje se torna agresivo y amenazador) que camuflan las peores intenciones y, sobre todo, medidas absolutamente disparatadas, como cualquier persona capaz de razonar podría comprobar. Pero poco importa que las medidas sean un desastre cuando prima la emoción y la política excita las peores pasiones, que afloran como resultado de la frustración por creerse víctima de los "malos": partidos de derecha, fondos buitre, especuladores, inmobiliarias tramposas, etc. El populismo demoniza a determinados sectores de la población, divide, polariza e instiga el odio. A ese encanallamiento que movilice a sus posibles votantes lo fía todo Sánchez. Necesita a unos ciudadanos que sientan mucho y piensen poco. No creo que le baste para conservar el poder, pero quizá sí para ir acumulando sacos de arena en la trinchera.