Opinar en cuestiones de política exterior es muy arriesgado, porque para los ciudadanos es muy difícil conocer todos los datos necesarios para hacerse una idea precisa de qué está sucediendo. Ante esta dificultad, conviene tener claros algunos principios esenciales que pueden ayudar a analizar la situación. El primero de ellos es que sólo razones muy poderosas pueden justificar el ataque a un Estado soberano, que puede suponer el inicio de una guerra. Estas razones pueden ser, por ejemplo, actuar para evitar que los dirigentes de ese Estado estén cometiendo atrocidades contra su población; o que fomenten y financien la actuación de grupos terroristas; o, singularmente, que tengan un plan para obtener armas de destrucción masiva (nucleares) con la indudable intención de utilizarlas.
Según las fuentes más fiables, Irán ha masacrado a su
población y es sabido que financia a grupos terroristas. También se dice que
busca hacerse con armas nucleares. Por tanto, podría parecer que el ataque de
Israel y Estados Unidos está justificado. Ahora bien, antes de actuar así es
necesario agotar todas las medidas diplomáticas, siendo conscientes de las
limitaciones de la ONU, puesto que ni Rusia ni China autorizarían nunca un
ataque a su aliado Irán. La diplomacia no se agota en la ONU y es evidente que Trump
y Netanyahu no han considerado necesario convencer ni recabar apoyos
internacionales previos a su ataque.
Junto a los esfuerzos diplomáticos, la prudencia exige
imaginar cuáles podrían ser las consecuencias de un ataque a Irán. Si este país
estuviera a punto de lograr armas atómicas que pusieran en riesgo la propia
existencia de Israel, no cabe duda de que el ataque estaría justificado, aunque
habría que limitarlo a evitar ese escenario. Si no es el caso, habría que valorar
qué consecuencias puede traer descabezar al régimen iraní. En este punto se
debe centrar la investigación para valorar lo que está sucediendo. Por lo que
leo, Irán es un país con diferentes minorías que pueden enfrentarse ante un
vacío de poder. Terribles son las matanzas del régimen y la opresión de la
mujer que allí se vive, pero desencadenar una guerra civil podría ser incluso
peor. Por otra parte, la financiación y el apoyo a los grupos terroristas que
realiza Irán es muy grave, y ya viene siendo denunciado desde hace años. De
hecho, casi le cuesta la vida a Alejo Vidal Cuadras. No cabe duda de que hay
que actuar contra Irán, pero un ataque masivo no estoy seguro de que sea la
medida más adecuada. Finalmente, entre las consecuencias, hay que incluir el
impacto en los países del entorno y en la propia economía mundial.
En definitiva, a la vista de todo lo anterior, la única
justificación clara que encuentro para un ataque a Irán como el que han emprendido
Israel y Estados Unidos es evitar la amenaza de una agresión nuclear de Irán. Ni
Trump ni Netanyahu parecen tener especial interés en convencer de que su actuación
responde a ese fin. Por tanto, ante los gravísimos riesgos que presenta una
actuación como la que han emprendido, considero que no hay justificación
suficiente.
Dicho esto, ¿cómo debería actuar España ante esta crisis?
Desde luego, lo último que se debe hacer es emplearla con fines partidistas
como ha hecho Sánchez. Obviando las graves consecuencias que puede tener para
sectores económicos españoles, se ha presentado como el “antiTrump” con el fin
de movilizar a su electorado. No estoy diciendo que se avale la actuación de
Estados Unidos e Israel, pero tampoco podemos olvidar que Irán es un Estado
terrorista que masacra a su población. Además, si el ataque puede parecer
injustificado, la reacción de Irán atacando a otros países y queriendo extender
la guerra no hace más que dar argumentos a Estados Unidos e Israel. Por tanto,
la posición pública de Sánchez responde claramente a un interés egoísta, totalmente
coherente con su trayectoria. Espero que no le funcione, pero después de las
últimas elecciones generales uno ya no sabe qué se puede esperar de una
ciudadanía incapaz de haber mandado a su casa a semejante embustero. Por otra
parte, ahí están PP y Vox a la greña, incapaces de darle un gobierno a
Extremadura, pero esto bien merece otra entrada.
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