lunes, 30 de agosto de 2010

¿A quién beneficia la prueba del triple screening?

En la actualidad, entre la semana 10 y 14 de embarazo, a las mujeres embarazadas suele practicárseles la prueba denominada “triple screening”, cuyo objetivo principal es detectar el riesgo que existe de que el feto padezca el síndrome de Down. La prueba consiste básicamente en analizar algunos componentes de la sangre y combinarlos con la edad de la madre. Estoy hablando de riesgo, así que es evidente que no estamos ante una prueba con valor diagnóstico, sino estadístico. Naturalmente, es voluntaria y por ello la mujer debe firmar la hoja de consentimiento informado. Ahora bien, como se trata de una prueba no invasiva, puede ser habitual que a la mujer se le presente como uno más de los pasos habituales que debe seguir toda embarazada, y alegre por su embarazo no repare en las consecuencias que puede tener someterse a ella.

Se dice que el resultado de la prueba es “positivo” cuando existe un riesgo elevado de que el feto padezca el síndrome de Down, lo cual se establece en 1:250, es decir, de 250 nacidos hay uno que padecerá el síndrome de Down. Por consiguiente, por debajo de 250 el resultado se considera “positivo”, y por encima “negativo”. En los casos “positivos” se informa a la madre del alto riesgo estadístico por si desea someterse a otra prueba, la amniocentesis, que sí es invasiva y que es capaz de ofrecer un diagnóstico. Pero el valor puramente estadístico se confirma cuando se leen estas sorprendentes palabras: “debe entenderse que el 5% de las pruebas con resultado «positivo» se dan en fetos cromosómicamente normales. Por ello este resultado no significa necesariamente que el feto esté afectado, sino simplemente la probabilidad de que sea así. También la prueba puede resultar falsamente negativa en 1 de cada 4 casos con síndrome de Down” (punto 4º de la hoja de consentimiento informado facilitada en el Hospital General de Elche el 19 de enero de 2010). ¿Se dan cuenta? ¡1 de cada 4 casos de niños con síndrome de Down puede dar “negativo” en la prueba del triple screening! La pregunta que inmediatamente cabe hacer es para qué demonios sirve esta prueba.

Si la mujer está decidida a no abortar, ni esta prueba, ni mucho menos la amniocentesis, tendrá ningún sentido para ella. Por consiguiente, este tipo de pruebas sólo sirven para mujeres que podrían tomar la decisión de abortar si supieran que su hijo/a padecerá el síndrome de Down. Que ello es así lo confirma la propia hoja de consentimiento informado al indicar que “el objetivo final es conocer la integridad cromosómica de mi hijo y, de no ser así, permitirme acogerme a la Ley de la Interrupción Voluntaria del Embarazo”. Pues bien, ¿le sirve de algo a esta mujer el resultado del triple screening? El “positivo” prácticamente le exige hacerse la amniocentesis si no quiere pasarse seis o siete meses de incertidumbre y congoja. De hecho esto es lo que sucede en las semanas que transcurren entre una y otra prueba. Un resultado “negativo” quizá haga que algunas mujeres rebajen su grado de preocupación y renuncien a la amniocentesis ante el riesgo (1% de muerte de fetos) que supone para el feto. Sin embargo, el triple screening no les asegura nada, y aquellas mujeres que deseen certeza en este terreno no se conformarán con una prueba sin valor diagnóstico. En definitiva, al margen de toda consideración moral (el lector que desee conocer mi posición sobre el aborto sólo tiene que leer los posts que he dedicado a la cuestión), es evidente que toda mujer que desee certeza en este terreno haría bien en prescindir de esta prueba que puede proporcionarle mucho sufrimiento, especialmente si es mayor de 35 años. Digo esto porque el resultado del triple screening depende bastante de la edad de la madre. Es muy difícil que una madre mayor de 35 años obtenga un resultado “negativo”. En estos casos, si no se tiene en cuenta lo que vengo diciendo, puede suceder que la ilusión por el embarazo se torne en preocupación ante un resultado “positivo”.

Parece, pues, que esta prueba sirve de poco o nada a las mujeres que desean conocer y así evitar tener un hijo con síndrome de Down. En efecto, pero si no sirve a las mujeres la pregunta es todavía más pertinente: ¿a quién sirve el triple screening? Un ginecólogo me explicó que muchos fetos que mueren al practicarse la amniocentesis eran fetos perfectamente sanos, y por ello se pensó que si el triple screening disuadía a aquellas mujeres con riesgo estadístico bajo de someterse a la amniocentesis podrían evitarse muertes innecesarias de fetos sanos. No me lo dijo, pero yo también pensé que así la sanidad pública se ahorra practicar muchas amniocentesis. ¿Se dan cuenta de lo que esto significa? Estamos ante una prueba que se “vende” a las mujeres como perfectamente inocua –pues únicamente proporciona información con valor estadístico-, pero que en realidad ignora el sufrimiento que puede causar a las mujeres con fetos sanos que no han pasado el corte. Soy de la opinión de que el feto es persona y tiene derecho a la vida, pero sus derechos deben hacerse valer con claridad, sin obscuridades de ningún tipo. Prohíbase el aborto por razones eugenésicas, que buenas razones hay para ello, pero no evitemos torticeramente que las mujeres que desean evitar tener un hijo con síndrome de Down acudan a la única prueba que hoy por hoy tiene valor diagnóstico, la amniocentesis, naturalmente.

3 comentarios:

Lanzas dijo...

Bueno, observo a priori que el aspecto del blog ha cambiado. James de Soca ha salido del armario y ahora se le conoce en el blog con su nombre de pila. Enhorabuena por los cambios, a mi juicio positivos.

Veo también que la temática últimamente circunda el tema del embarazo, la lactancia y la atención médica al nasciturus.

Yo todavía no tengo entre mis proyectos la paternidad, pero si puedo compartir la visión de Tomás, cuando critica con razón esa prueba que causa efectos devastadores en la psicología de la madre.

Llamadme loco, pero veo la mano de la potente industria de la muerte detrás de estos experimentos médicos. En España el aborto es, prácticamente, la primera causa de defunción. Según las cifras oficiales, al año, más de cien mil niños mueren antes de que puedan nacer.
PP y PSOE han estado de acuerdo, hasta la segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, en no modificar la actual ley.
Ahora se abre el frasco de las esencias, de una nueva cultura de la muerte, y sobre todo de un LUCRATIVO negocio. La industria abortiva.

Anónimo dijo...

Hola, muy interesante el articulo, saludos desde Mexico!

María Cao dijo...

No se puede decir mejor el triple screening no sirve para nada!
Solamente las dos pruebas invasivas ( amniocentesis o la muestra de vellosidades coriónicas) y el nuevo test de sangre comercializado bajo varios nombres ( pharma test, Harmony , nift, NIPT...) son test con una fiabilidad del 99,9% que es lo que uno busca!