lunes, 14 de septiembre de 2009

Independentismo e independencia

En “España invertebrada” Ortega afirma que "España es una cosa hecha por Castilla", al tiempo que se pregunta cómo sería España si en lugar de haber sido hecha desde Castilla hubiera nacido del impulso de catalanes o vizcaínos. Pues no sé cuál habría sido el resultado, pero quizá conviene empezar a pensar que la mejor forma de consolidar España es que algunos le vean las orejas al lobo.

Probablemente muchos independentistas creen que sus reivindicaciones jamás se realizarán. Como bien dice García Domínguez, columnista de Libertad Digital, esta gente prefiere el independentismo a la independencia, es decir, prefiere ese estado de permanente agitación, de la que el esperpento de Arenys de Mut es una manifestación más, que la realización efectiva de sus proyectos políticos. Yo he llegado a un punto en que empiezo a hartarme de esta cantinela, y a desear una reforma de la Constitución que permita la secesión de las regiones que lo deseen. Quizá esa sería la mejor forma de concienciar a todos los españoles de que todos, no sólo Castilla, somos responsables del destino de España, y de que si no arrimamos el hombro en este proyecto común, en realidad España es un espejismo.

Estoy convencido de que la independencia sería desastrosa para Cataluña, y no estoy seguro de que tuviera efectos positivos en el resto de España. Todo dependería de cómo se articulara esa nueva realidad. La cuestión decisiva en este momento es valorar si no es peor el independentismo, que fomenta la insolidaridad y el espíritu de facción en toda la nación, que la propia independencia. Hay que pensarlo, sobre todo si empezamos a ver que lo Arenys de Mut empieza a imitarse.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Shakira

Musicalmente puedo disfrutar con todo tipo de estilos siempre que tengan un mínimo de calidad, algo que me resulta imposible hallar en la colombiana Shakira. Sus movimientos, supuestamente sexys, son brutalmente bastos, reiterativos y poco originales –mal imita a Madonna-. El último videoclip me la vuelve a mostrar carente de gracia y con la sutil insinuación de una meretriz. Gustosamente me olvidaría de todo ello si fuera una buena cantante, pero es que realmente parece que su peculiar estilo está inspirado en el famoso alarido de Tarzán de los monos. En fin, juzguen ustedes:

http://www.youtube.com/watch?v=4aEW_Z5Va5s

viernes, 11 de septiembre de 2009

Zetapé con patatas

Anda la gente entre indignada y acojonada ante la subida de impuestos que se avecina. Hemos tirado el dinero con campos de fútbol de césped artificial, reparación de goteras en colegios, rotonditas y demás gasto improductivo del Plan E, y ahora viene zetapé a pedirnos el dinero que su gobierno ha derrochado. Rosa Díez lo clavó: la política económica de este hombre es pura basura. Ni más ni menos. Que reflexionen seriamente aquellos que han propiciado la llegada al poder de un incompetente visionario y sectario. Todo comenzó con el “No a la guerra”, siguió con el 11-M y desembocó en otras elecciones ganadas con ese eslogan de “Por el pleno empleo”. Ya ven, nos acercamos al 20% de parados y vamos a enviar más tropas a la guerra de Afganistán. ¿Dónde demonios están los del “No a la guerra”? ¡Qué vergüenza de país!

jueves, 10 de septiembre de 2009

Manos Limpias

Garzón es noticia porque ha tenido que declarar en calidad de imputado por prevaricación. He tenido ocasión de seguir la noticia en dos noticiarios, el de TVE 1 y el de Canal 9. Ambos dan cuenta de que el proceso comenzó con una denuncia del sindicato Manos Limpias, al que ambos medios califican de sindicato ultraderechista. Así, como suena, sin cortarse un pelo. Semejante calificativo ha despertado mi curiosidad. ¿Acaso estamos un sindicato contrario a la democracia? ¿Plantean la expulsión de los inmigrantes? Total, que acabo de visitar su página web (http://www.manoslimpias.es/) para saber algo más de ellos.

En la portada aparece la bandera constitucional de España, y también se pueden leer palabras como igualdad, libertad, justicia y pluralismo político, precisamente los valores superiores que consagra la Constitución española en su art. 1.1. Si hacemos clic en el apartado “quienes somos”, se puede leer que Manos Limpias “tiene como fines la defensa de los legítimos intereses de sus afiliados dentro del Sector Público (Administración del Estado, Comunidades Autónomas, Corporaciones Locales y los Organimos de ellas dependientes), del Estado de Derecho y de la transparencia y dignidad de los poderes públicos institucionales. Para ello, interpondremos todo tipo de denuncias, ante las corrupciones políticas o económicas que lesionen el interés publico o general”. Más adelante sigue diciendo “lucharemos siempre por la defensa del orden constitucional de nuestro país, frente a los movimientos separatistas que pretenden disgregarlo. Por ello, entendemos que los símbolos españoles deben siempre ocupar un lugar fundamental en los lugares físicos donde se ubique la presencia de representaciones de cualquier Administración Pública”. Entre los “comentarios de actualidad” se observa que Manos Limpias propugna que se siga investigando el 11-M, que no se cierre en falso, y que se luche en el terreno judicial contra ETA y los excesos del nacionalismo vasco. Finalmente, hay una relación de las denuncias que han presentado, entre las que cabe destacar, además de la de Garzón, un buen número de casos relacionados con corrupción en ayuntamientos.

Me temo que la conclusión no puede ser más desalentadora: yo también debo ser un ultraderechista, pues creo en la España constitucional y en la defensa de sus símbolos y su honra; tampoco me trago lo del 11-M después de los últimos datos que aportó El Mundo, y no creo que se deba tolerar ni la corrupción, ni los excesos del nacionalismo.

martes, 8 de septiembre de 2009

Las declaraciones de Caamaño y el recurso previo de inconstitucionalidad

En el estreno de “La mañana de Federico” en esRadio hubo críticas bastante duras hacia el Ministro de Justicia, Francisco Caamaño, por unas declaraciones en las que, entre otras cosas, decía, refiriéndose al Estatut, que "una ley aprobada por los representantes legítimos de los ciudadanos de España (...) debe siempre entenderse que es constitucional por respeto a esa voluntad de las Cortes Generales mientras que el tribunal, de manera expresa e inequívoca a través de una sentencia, no diga lo contrario”. No tengo una elevada opinión de este hombre, habida cuenta de que antes de ser ministro fue uno de los principales pasteleros del Estatut; sin embargo, sus declaraciones son correctas, pese a que deben matizarse.

Lo que ha querido decir Caamaño es bien sencillo: a la hora de legislar, el parlamento debe interpretar la Constitución, y cabe presumir la constitucionalidad de toda ley mientras el Tribunal Constitucional no declare lo contrario. El razonamiento es correcto e impecable en el marco de la teoría jurídica; no obstante, su consistencia depende de una premisa implícita: la buena fe del legislador. Y esto es precisamente lo que no sucede en el caso del Estatut. Aquí se está ante una obra de ingeniería que tiene como fin satisfacer las aspiraciones nacionalistas mediante lecturas que, convenientemente forzadas, pueden resultar formalmente compatibles con la Constitución, aunque de hecho la desborden. Semejante postura, fruto del pacto nocturno suscrito entre Zapatero y Mas, no constituye una aproximación de buena fe a la Constitución, sino un intento de superarla de tapadillo, razón por la cual muchos sostenemos que el Estatuto supone la quiebra del régimen constitucional del 78. Esa falta de buena fe impide la habitual presunción de constitucionalidad que acompaña a toda ley aprobada por el parlamento nacional, y por ello merecerían ser matizadas, más que criticadas, las palabras de Caamaño.

En el mismo programa se ha comentado que toda esta polémica se habría podido evitar si existiera un recurso previo de inconstitucionalidad, es decir, si el Tribunal Constitucional pudiera ser consultado antes de que se elaborara una ley. De este modo se evitaría que una ley aprobada y plenamente vigente pudiera ser posteriormente declarada inconstitucional, con los consiguientes problemas que ello podría suponer para la seguridad jurídica. Esta solución parece muy lógica, pero hay que pensar en el gran problema que genera: el Tribunal Constitucional puede llegar a desempeñar un papel importante, ya no como legislador negativo (se limita a declarar la inconstitucionalidad de las leyes), sino como legislador positivo (las elabora). En efecto, si existiera el recurso previo de inconstitucionalidad, el Tribunal podría verse obligado a decir cuál sería la redacción adecuada de un precepto para ser aceptable constitucionalmente, y ello, como fácilmente comprenderán, excede de las funciones que le son propias.

Como he comentado hace poco, soy oyente y me gusta el programa de Federico Jiménez Losantos, pero hay que darse cuenta de que el oyente no debe limitarse a hacer suyas las opiniones de los demás, sino que tiene que hacer el esfuerzo de pensar por sí mismo y someterlas a crítica rigurosa. Espero haber ayudado a ello con este post.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Ojalá triunfe esRadio

Durante los últimos años me he levantado cada mañana escuchando a Federico Jiménez Losantos, y espero poder hacer lo mismo a partir del próximo lunes. Muchas veces me ha parecido que cometía excesos verbales, incluso que insultaba; en otras ocasiones, cuando ha abordado temas que un servidor conoce mejor, simplemente me daba cuenta de que estaba metiendo la pata. Cuando estos defectos llegaban a cabrearme dejaba de escucharle, pero pocos días volvía por varias razones.

En primer lugar, el lenguaje que utiliza este periodista es muy superior al del resto. Utilizar palabras bien escogidas y saber armar correctamente una frase es algo que valoro muchísimo. Así, por ejemplo, media un abismo entre la calidad del castellano que emplean Jiménez Losantos o César Vidal y el de Ignacio Villa, quien dirige actualmente el programa de Federico en la cadena COPE. Por cierto, lo he tratado de escuchar esta semana y me ha resultado infumable.

En segundo lugar, sin duda Federico deberá favores, como nos sucede a todos, pero tengo la sensación de que sabe donde están las líneas rojas. Ello le otorga ante sus oyentes un halo de independencia que a mí me resulta imprescindible. Me resisto a escuchar a alguien que sé que independientemente de lo que suceda va a defender y/o atacar siempre a los mismos. Este hombre me ha demostrado que sólo se casa con su propio punto de vista, algo que también intento hacer en este blog.

Finalmente, los contertulios de Federico tienen un nivel bastante aseado, lo cual no es poco para los tiempos que corren, y también parecen bastante independientes.

Me parecería muy bien que los responsables de la COPE hubieran decidido que Federico no era un hombre con el talente adecuado para los fines de su cadena radiofónica, y que por tanto no quisieran seguir contando con él. Lo que no puedo aceptar es que los políticos presionen y logren acallar una voz crítica. Eso es absolutamente inaceptable, y, por consiguiente, esRadio va a tener todo mi apoyo en esta complicadísima e ilusionante etapa que comienza. No sólo la libertad está en juego, sino que también estamos ante la posibilidad de demostrar que internet y las nuevas tecnologías, que permiten la existencia de un blog como este, están al servicio de la libertad y pueden desbancar a los medios tradicionales controlados por los poderosos.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Otra razón para creer en Dios

En el libro “Memorias de África” aparece un sueco que a la pregunta de Karen de si cree en Dios contesta: “La verdad es que soy un gran escéptico: excepto en Dios, no creo en nada”. A algunos les parecerá una respuesta sorprendente, chocante. Aquella realidad que parece exigirnos mayores dosis de fe resulta que es precisamente la que a este hombre le parece que está fuera de toda duda.

Me encantó el pasaje y tomé buena nota porque, aunque no soy un escéptico como ese sueco, no encuentro especiales dificultades para admitir la existencia de Dios. Hay muchos argumentos convincentes: en particular, recomiendo una serena reflexión sobre los cinco argumentos (muchos de ellos estrechamente ligados entre sí) que utiliza Santo Tomás de Aquino para demostrar la existencia de Dios. Pero hoy, mientras revisaba la prensa del día, he hallado una noticia sobre el inventor del teléfono móvil que me ha hecho reflexionar nuevamente sobre este tema.

Quizá muchos de ustedes ya estén acostumbrados a la existencia de estos ingenios que nos cambiaron la vida a mediados de los noventa; sin embargo, yo no dejo de sorprenderme cuando tecleo ese pequeño artilugio y hablo con alguien que se halla a muchos kilómetros de distancia. El teléfono convencional era una maravilla, pero tenía cables, la línea telefónica. En cambio, el móvil traslada nuestra voz de una manera material, pero invisible. ¿Nos damos cuenta de que vivimos en un mundo en el que actúan fuerzas invisibles, pero de cuya existencia no dudamos en modo alguno? Alguno me dirá que existen métodos empíricos para constatar la presencia de esas fuerzas. Bien, ¿y si no los hubiera? ¿Acaso ello cambiaría el hecho de que hay una energía invisible que nos permite hablar con gente distante? La verdad es que este hecho es absolutamente demoledor para los que no creen en Dios. ¿Acaso no se dan cuenta de que más allá de lo que puede captar nuestra visión hay fuerzas ocultas que actúan sobre la realidad? Las nuevas tecnologías radioeléctricas me parece que han acabado con el argumento más poderoso del escéptico: si no lo veo, no lo creo.