Los lectores del blog saben que no oculto mis simpatías por UPyD. Ello se debe no tanto a sus contenidos programáticos –aunque comparto muchas de sus propuestas- como a lo que representa este partido. No es un partido más, como alguno podría pensar, sino que se trata del primer partido nacional post-transicional que obtiene representación parlamentaria. El CDS de Adolfo Suárez se fundó en 1982 y es evidente que supuso un intento de prolongación del centrismo al abrigo de la estrella política de su líder, el principal político de la transición.
UPyD es un síntoma más de la situación que atraviesa la democracia española después de casi ocho años de gobierno de Zapatero. Sería absolutamente decisivo que UPyD se consolidara y lograra un grupo parlamentario en las próximas elecciones generales. Si además la gobernabilidad dependiera de ellos y no de los partidos nacionalistas, no imagino nada más útil que votar a este partido.
Además, conviene recordar algo a los que se hacen los indignados y dicen querer un cambio de sistema. Rosa Díez lo ha dejado bien claro: cualquier acuerdo con UPyD a nivel nacional se condiciona a la reforma del sistema electoral. Si IU hubiera hecho lo mismo a lo largo de las últimas legislaturas quizá la salud de nuestra democracia hubiera mejorado. Que reflexione sobre esto Cayo Lara cuando decepcionado por su magro número de diputados empiece a pensar que la reforma del sistema electoral depende de los perroflautas de la puerta del Sol.
P.D. En 2006 escribí un artículo –que no publiqué- comentando la oportunidad que la política de Zapatero estaba proporcionando a partidos del corte de UPyD. Lo cuelgo, por si interesa a algún lector.
"El flanco del PSOE
Por Tomás de Domingo Pérez
Cuando los partidos políticos se embarcan en estrategias destinadas a mantener el poder a cualquier precio es fácil que descubran su flanco ideológico y den ocasión para que emerjan nuevos partidos dispuestos a aprovechar la oportunidad. El PSOE parece no darse cuenta del riesgo que está corriendo con su aventura nacionalista. En Cataluña ya se ha fundado un partido político que se presenta como alternativa de izquierdas al nacionalismo: Ciudadanos de Cataluña. Si Zapatero y los socialistas siguen preocupados por inventar realidades nacionales, y por aliarse con cualquier partido nacionalista antes que mantener el consenso con el PP en asuntos de Estado, están ofreciendo una oportunidad inmejorable para que salten a la arena política opciones que defiendan la nación española y la igualdad entre todos los españoles desde una ideología de izquierda. Ese partido tendría garantizada presencia parlamentaria sin lugar a dudas y podría amenazar seriamente el proyecto zapateril, máxime si entre sus abanderados figuraran nombres como Nicolás Redondo Terreros, Rosa Díez o Gotzone Mora.
Aunque parezca increíble, no hay en España un partido político de esta orientación. Alguien de izquierdas que crea que España es una nación plural conformada por distintas regiones, que considere que es importante un Estado fuerte con amplias competencias para realizar políticas sociales que garanticen la igualdad de todos los españoles, o que opine que el nacionalismo no debe ser el aliado natural de un partido de izquierdas, no puede sentirse cómodo votando a este PSOE.
Las encuestas parecen reflejar esta realidad tan evidente. Mucha gente está descontenta con la alianza y las concesiones a los nacionalistas que está realizando el PSOE, pero tampoco le seduce la idea de votar al PP. La cosa está clara: el PSOE ha descubierto su flanco ideológico y se expone a que una iniciativa como Ciudadanos de Cataluña se plantee a nivel nacional. Sin embargo, aunque resulte paradójico, los socialistas parecen más interesados en que aparezca en escena una fuerza de extrema derecha que reste votos al PP. Esta posibilidad parece bastante más improbable que la anteriormente comentada, y confirma que, efectivamente, es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.
Hace tiempo que no se presenta una oportunidad mejor para todos aquellos que deseen hacer política en España desde la izquierda. La ocasión la pintan calva, así que ¿a qué están esperando?"