miércoles, 9 de octubre de 2013

En silencio, desnudo y solo

Olvida el ayer,
olvida el futuro,
y aprende a vivir
en silencio, desnudo y solo.

Olvida tu nombre,
olvida tu apellido,
y aprende a vivir
en silencio, desnudo y solo.

Olvida lo que hiciste ayer
y lo que harás mañana,
y aprende a vivir
en silencio, desnudo y solo.

Olvida tu soledad,
olvida tu hogar,
y aprende a vivir
en silencio, desnudo y solo.

Olvida cuánto vales,
olvida tus monedas y tesoros,
y aprende a vivir
en silencio, desnudo y solo.

Olvida tus heridas,
olvida tu fortaleza,
y aprende a vivir
en silencio, desnudo y solo.

Olvida todo, sin dejar nada,
olvida tu yo entero
y verás ‘todo’ en tu nada,
vivirás en el ‘Todo’ sin nada.


(Manuel J. Fernández Márquez, Silencio y Transformación, Madrid, Ed. San Pablo, 1997)

4 comentarios:

Lola Padilla dijo...

Que paradójico resulta que nacemos desnudos y solos, y no obstante no sabemos volver a nuestra esencia primera, para dar valor a las cosas. Este es unos de esos poemas en los que lees y te da igual la rima, porque el contenido en sí te invita a leerlo lento y a la reflexión.
Precioso poema, Tomás, gracias por compartirlo.

Tomás de Domingo dijo...

De nada, Lola. Bienvenida al blog.

Miguel Díaz Romero dijo...

Buen poema, revelador... no lo conocía. Enhorabuena por su blog. Visite el mío, si le apetece, en lafuriaylatristeza.blogspot.com; quizá le interesen las entradas bajo la etiqueta de "filosofía barata".

Nos leemos!

Anónimo dijo...

No se que ha hecho que sintieras cada una de las palabras de este poema. Por mi parte solo puedo decir que lo comparto.