sábado, 1 de noviembre de 2025

La banda sonora de "Alta tensión"

Anoche, repasando las películas de Amazon Prime, me entraron dudas de si había visto “Alta tensión” (The Living Daylights), de James Bond, una película de 1987 interpretada por Timothy Dalton. Para despejar dudas me puse a verla y no, no la conocía. La peliculeta no estaba mal, “aseada” que diría “El Soro”. Llegó un momento en que desconecté de la trama y me puse a ojear un libro mientras me acompañaba el sonido de la película. De repente, reparé en la calidad de la música que estaba escuchando. La banda sonora era excelente, así que busqué el nombre del compositor. Naturalmente, John Barry en un momento creativo sobresaliente. Apenas tres años después, en 1990, componía la banda sonora inolvidable de “Bailando con lobos” y ganaba el Óscar merecidamente. “Alta tensión” tiene en su banda original algunos momentos mágicos como “Into Viena” o “Kara meets Bond” (búsquenla, se lo aconsejo de veras), cuya melodía es el preludio del “John Dunbar’s Theme” de “Bailando con lobos”. Uno de estos compositores como John Williams, Ennio Morricone o Hans Zimmer que nos han logrado emocionar mientras nos cuentan una maravillosa historia de cine.

martes, 28 de octubre de 2025

Sánchez daba por descontado el "puñetazo" de Puigdemont sobre la mesa

En su día escribí que en el pulso entre Sánchez y Puigdemont era el primero el que tenía la posición de fuerza. Los dos se necesitaban, pero Puigdemont es un prófugo de la justicia y a Sánchez le bastaba con prometerle la amnistía y algunas cosas más de imposible cumplimiento para ser investido. Una vez logrado, no hay nada más. A Sánchez no le importa no poder gobernar, porque su argumento central consiste en defender que es mejor esta situación que un gobierno de la "barbarie" ultra. Así que el puñetazo sobre la mesa que dio ayer Puigdemont sólo sirve para que se haga daño en la mano. La amnistía de este iluminado, que lleva casi diez años sin poder dormir en su casa, se va a demorar más tiempo todavía mientras su partido se hunde irremisiblemente en las encuestas y Sánchez sigue pasando hojas del calendario atrincherado en la Moncloa. Cuando llegue el momento, sacudirá la sociedad utilizando todos los resortes del poder y evitando que se vote con sosiego. Y veremos si no es capaz de hacer algo todavía más grave, porque a Sánchez su personaje le tiene fascinado. 

La reacción del PP ante el movimiento de Junts ha sido de completa indiferencia. Creo que aciertan. Los independentistas se mueven buscando únicamente su propio interés y no hay que entrar en el juego de tratarles como un interlocutor político serio. No lo merecen. Ante la gravedad de las informaciones que se han conocido sobre Cerdán y Ábalos, y sobre la mujer y el hermano de Sánchez, pienso que Feijóo debería haber presentado una moción de censura para que los grupos políticos decidieran si seguían apoyando al gobierno retratándose explícitamente. Ahora sólo queda esperar a que Sánchez convoque elecciones cuando más le convenga.

miércoles, 15 de octubre de 2025

Rufián, no te enteras

Gabriel Rufián ha interpelado a Sánchez en la sesión de control al gobierno sobre el problema de la vivienda. Rufián ha abogado por impedir -o gravar con impuestos muy elevados- la adquisición de segundas residencias. Ha venido a decir que la gente que tenga dinero para invertir lo haga en coches, joyas, criptomonedas, etc., pero no en casas. Una familia, una casa: eso es lo que propone. Afortunadamente, no ha dicho nada de expropiar, de momento…

Sobre el papel, parece razonable, salvo por el pequeño detalle de que alguien tendrá que construir nuevas casas, porque parece que las actuales no son suficientes. ¿Será el Estado? Adelante, estamos esperando a que lo ponga en marcha a lo grande, como hizo Franco en su día (caramba, igual me gano una denuncia por delito de odio, aunque esté diciendo la pura verdad). No, no hay dinero para eso, como tampoco lo hay para subir el sueldo a los funcionarios (que lo tenemos congelado, una vergüenza de la que se habla muy poco y que puede estallar). Entonces, Rufián, si no se construye vivienda pública será la iniciativa privada la que debería construir esas casas, ¿no? ¿Y aquí cuál es tu propuesta? Si se desincentiva la compra de segundas residencias, los promotores igual no ven el negocio y no construyen. Precisamente eso ya está pasando. Hay gente que podría comprar una segunda vivienda y descarta la idea por miedo al gobierno, y muchos de los que la adquirieron la ponen a la venta antes de alquilarla. Rufián, no te enteras.

La demagogia con la política de vivienda es la norma de este gobierno y de sus socios. Hace tiempo que se sabe que el problema radica en la falta de oferta, que obedece a la inseguridad jurídica de los propietarios y a la falta de incentivos fiscales para alquilar. Pues nada, como tienen miedo a la libertad, intervienen el mercado y, como no funciona, en lugar de rectificar, surgen estas propuestas disparatadas que consisten en huidas hacia delante sin atreverse a dar el paso final de la expropiación, que es lo que verdaderamente les gustaría. El problema de la vivienda no se puede solucionar con esta política insensata.

lunes, 6 de octubre de 2025

Una frase de Sánchez

Hace algunos meses, Sánchez pronunció esta frase en el Congreso de los Diputados: "Muchas familias no tienen tantos hijos como antes, entre otras cosas, porque no quieren. Y esa es una decisión que les guste o no a algunos todos debemos aprender a respetar”. Algunos objetarán que no es verdad que no quieran, sino que no pueden, pero no: si tener hijos fuera para una persona lo más importante, se tendrían, no tengo ninguna duda de ello. Sánchez esta vez ha dicho la verdad, aunque parezca increíble

La decisión de renunciar a tener hijos tiene gravísimas consecuencias. No hay más que prestar atención a las noticias que, cada vez con más frecuencia, alertan del declive demográfico de algunas provincias españolas. El problema es tan serio que resulta inaudito que se afronte con la asepsia que denotan las palabras de Sánchez. Ese “les guste o no a algunos” deja entrever una inadmisible indiferencia.

La decisión de no tener hijos nos enfrenta a la gran pregunta que debe responder la filosofía política contemporánea: ¿cómo actuar ante manifestaciones de la autonomía de la voluntad que afectan negativamente al bien común? Quizá esta pregunta sorprenda, puesto que las últimas generaciones han crecido pensando que el respeto a la autonomía de la voluntad constituye el núcleo del bien común. Esto no es así. Las contradicciones de la izquierda son reveladoras. Para ellos la autonomía sólo es digna de respeto cuando se ejerce en el sentido que les parece valioso. Por eso no admiten que una mujer que desea prostituirse o prestar su cuerpo para gestar una vida humana esté actuando autónomamente. 

La autonomía de la voluntad ni es ni puede ser el núcleo del bien común, ya que cuando se asume con rigor conduce a consecuencias inaceptables. Hay que embarcarse en la complicada, pero ineludible tarea de identificar el bien común recordando las palabras de Antonio Machado: "¿Tú verdad? No, la verdad; y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela". Por tanto, ¿es moralmente aceptable y políticamente irrelevante el rechazo a tener hijos? Sánchez habla de que la decisión "guste". Atención al término. A mí me puede "gustar" que mis vecinos no tengan hijos que armen escándalo en el jardín, pero el sustrato humano de una nación no puede ser una cuestión de "gustos". Aunque incurriera en errores y excesos, Rousseau tenía razón cuando entendía que la libertad política no consiste en seguir las preferencias particulares, sino en actuar movido por la búsqueda de la voluntad general. 

Hay quienes no ven un problema en que una sociedad decida extinguirse siguiendo el modelo japonés: sobra gente en el mundo, así que hay que asumir que podemos ser engullidos o que, en el mejor de los casos, se producirá un mestizaje o injertos debido a la llegada de gentes de otras tierras. La historia muestra cómo las sociedades han surgido y desaparecido, por diversas razones, a lo largo de la historia. Eso es indiscutible y seguirá sucediendo. Pero es moral y políticamente inaceptable que un responsable político no vea en ello un problema que debe tratar de resolver. Es un archiproblema, como diría Ortega. Un biempensante podría decir que las palabras de Sánchez no son tan graves, porque si los españoles no quieren tener hijos, vendrán "nuevos españoles". Y aquí está el tema. No todos los inmigrantes están dispuestos a trabajar por la continuidad histórica de España. Hablar de esto ya chirría a las izquierdas y a los nacionalistas, porque suena a la idea de unidad de destino en lo universal joseantoniana. Pero aquí tienen razón el PP y Vox: no es igual la inmigración de países hispanoamericanos que la de países musulmanes. Afirmar esto hoy puede ser interpretado como delito de odio, pero a estas alturas nadie puede llamarse a engaño: no puede haber España sin españoles, así que o los engendramos o les recordamos a los que viven en hispanoamérica que España es su nexo de unión y puede ser su casa. Nada de esto le importa a Sánchez. Solo así se puede pronunciar esa frase, quizá una de las más graves que le he escuchado, y que desgraciadamente suscribirían todos los partidos de izquierda.

lunes, 29 de septiembre de 2025

Curro Romero y Gaizka Mendieta

Hay personas que me fascinan cuando las veo y escucho en alguna entrevista. No se trata tanto de lo que dicen, sino del magnetismo intangible que transmiten. Les diré dos nombres, sólo dos, porque tampoco se crean que son tantos: Curro Romero y Gaizka Mendieta, un torero y un futbolista. Algún aficionado taurino pensará que es una ofensa unir el nombre del faraón de Camas con el de un futbolista, aunque fuera excelente durante sus mejores años en el Valencia. No los comparo, sólo digo que ambos me producen una sensación parecida cuando se expresan.

Si alguien pensara que Curro Romero buscaba algún tipo de protagonismo en todas esas tardes en las que salió de la plaza entre almohadillas por sus famosas “espantás”, se equivoca. Se trata de un artista que tuvo una forma especial de sentir y de expresar su sentimiento al torear. Habla despacio y toda su persona refleja una humildad y bonhomía impresionante. Por su parte, Mendieta creo que tiene un lado pillo, pero también parece una buena persona. Siempre me llamó la atención su voluntad de aprender de los futbolistas que tenía cerca: de Oleg Salenko aprendió la técnica de lanzar penaltis, y de Mijatovic las faltas. Se ganó la titularidad entrando en el once como lateral y evolucionó hasta ser el alma del equipo. Celebraba los goles con humildad, un rasgo compartido con Curro Romero.

¿Por qué me llaman la atención? Me puse a pensar en ello y creo que la clave radica en que son personas que nunca hablan con el piloto automático, lo cual es extremadamente difícil de lograr. Cuando nos expresamos, la gran mayoría de nosotros no podemos evitar cierta inercia y recurrimos a lugares comunes o incluso a latiguillos perfectamente prescindibles. Quizá luego centramos la idea que queremos transmitir o la pensamos de una forma más precisa acabada la conversación. Es muy difícil hablar pensando detenidamente lo que se quiere decir. Cuando escucho a Curro Romero o a Gaizka Mendieta percibo ese cuidado por expresar lo que piensan o sienten. Me parece admirable y refleja un espíritu noble y superior que no está ligado a la formación académica. Es muy posible que alguien les escuche y no quede impresionado por sus respuestas. No serán quizá originales ni brillantes, pero percibo que son auténticas, sinceras y humildes. Y eso para mí no tiene precio.

viernes, 19 de septiembre de 2025

La sombra

Las noticias que nos llegan a través de los diferentes medios de comunicación reflejan un ambiente muy enrarecido. Dejando al margen la guerra de Ucrania y el conflicto palestino-israelí, la tensión entre la ideología woke y el neoconservadurismo está generando una creciente polarización, principalmente en los Estados Unidos. El brutal asesinato de Kirk es la más reciente manifestación de una situación que se está extendiendo a otros lugares, entre ellos España. Creo que muchos ciudadanos perciben que esta tensión no deja de aumentar. A ella contribuyen políticos sin escrúpulos que creen que les beneficia para seguir en el poder y tratan de aprovecharla, pero da la impresión de que estos individuos no son más que los instrumentos de los que se sirve el espíritu hegeliano que protagoniza la historia universal para conducirnos a una nueva situación. Es como vernos embarcados en una corriente que nos lleva inexorablemente a un punto. ¿Es posible frenarla o la única alternativa es saltar del barco o del vagón y guarecerse de la sombra que nos amenaza? Curioso. Apenas he terminado de escribir esta frase me he acordado de la “sombra” del mal que se percibe en “El señor de los anillos” por los habitantes de la tierra media. Algo así estamos viviendo, o a mí me lo parece. La impresión de que la situación no está bajo nuestro control es cierta y conviene reflexionar para entender por qué esto es así.

Los budistas destacan que la realidad que habitamos es el resultado de las acciones pasadas. Puede pensarse que esto es una obviedad, si bien los budistas lo explican conceptualmente mediante la noción de “karma”. Según la ley del karma, que lejos de ser un concepto misterioso responde a la lógica del sentido común, toda acción voluntaria tiene consecuencias. El mundo que habitamos es el resultado de una tupida red de acciones que se han puesto en marcha en el pasado y que han generado un movimiento, una energía kármica cuyo devenir no está en nuestra mano frenar. Tenemos libertad para purificar nuestro karma, es decir, las acciones que hemos puesto nosotros en marcha, y para impulsar nuevo karma, nueva energía a través de buenas acciones cuyos resultados inexorablemente llegarán para nosotros y para otras personas -por la interdependencia- en el futuro. Nuestro mundo presente, para bien y para mal, es el resultado de las acciones pasadas. Quizá cuando se ejecutaron no se era plenamente consciente de las consecuencias -sobre todo indirectas- que tendrían (aunque sí eran acciones voluntarias y, por tanto, dirigidas a un determinado objetivo) y es ahora cuando nos damos perfecta cuenta de su impacto. Esto es lo que explica la sensación de “sombra” que genera malestar y preocupación. Es una sensación plenamente real. Es energía y en ese sentido a muchos le puede parecer "magia", porque no la percibimos a través de los sentidos, pero está ahí, como las ondas electromagnéticas que emiten nuestros móviles. 

¿Carecemos, pues, de libertad para frenar la corriente de la historia que nos arrastra? El movimiento se ha desencadenado, está ahí y es bueno ser consciente de la orientación y de la intensidad que tiene. Podemos intentar frenarlo, es posible, pero debemos saber que exigirá esfuerzo y que muy probablemente las consecuencias de dicho esfuerzo serán visibles en el futuro. Además de la oración, acción voluntaria que genera energía positiva y que sin duda ayuda a combatir el mal, todas las acciones buenas que se puedan poner en marcha serán claves para frenar la discordia. Esta es una idea que, aunque válida, es excesivamente abstracta. Hay que utilizar la inteligencia para identificar proyectos concretos que sean útiles en el marco de cada sociedad con el fin de recuperar la concordia. Esto es urgente. De hecho, en España ya llegamos tarde, porque el impulso benéfico que pusieron en marcha las generaciones pasadas y que nos ha proporcionado bienestar material está agotándose y empezamos a pagar las consecuencias de habernos negado de forma arrogante a cumplir nuestro modesto papel de ser un sólido eslabón de la tradición. Es como ir en bicicleta: si no se pedalea, al final la bicicleta se para. Algunas generaciones tuvieron que pedalear cuesta arriba, a otras les tocó el descenso, pero tarde o temprano hay que volver a dar pedales.

Déjenme qué les diga adónde creo que nos encaminamos si no se actúa. Comenzaba escribiendo sobre ideología woke y neoconservadurismo. Ambas me parecen ideologías extremas. En el caso de España, el poder político ha impulsado la primera sin ningún género de dudas. Una exaltación de la libertad entendida como autonomía de la voluntad que llega al extremo de determinar el “género” por encima de la biología. Esa exaltación de la autonomía conduce al individuo a una falsa sensación de libertad que, en última instancia, le aboca a la soledad y con ello a ser dominado por el poder debido a la pérdida de vínculos familiares y sociales. En el caso de los más jóvenes, son víctimas de una pésima educación. No se les ha exigido el debido esfuerzo que se necesita para aprender. Esta falsa libertad, lejos de proporcionarles felicidad, está dando lugar a personas tristes, incapaces de afrontar situaciones de dolor y sufrimiento. La epidemia de enfermedades mentales y el elevado índice de suicidio confirman el diagnóstico. Al final, el individuo buscará desesperadamente recuperar la seguridad del vínculo social y ello me recuerda a la sociedad Amish. El individuo que desee vivir en esas comunidades deberá aceptar las exigencias comunitarias o se expondrá a la expulsión. Todo exceso exige ser equilibrado. Por ello, si dichas comunidades constriñen excesivamente la libertad humana, habrá escisiones y así se seguirá hasta encontrar un punto de equilibrio. Asistimos a un momento histórico muy interesante. Comparto la opinión de Pérez Reverte: nuestras sociedades occidentales están en decadencia, han sembrado vientos de discordia y se exponen a ser engullidas por la vida joven que viene de África. Igual ni siquiera tenemos la oportunidad de poner en marcha formas de vida comunitarias en pequeñas aldeas rurales. Quizá seamos invadidos e islamizados. Lo estamos viendo y viviendo. Contemplemos el espectáculo y no dejemos de pensar.

lunes, 15 de septiembre de 2025

La radicalización de la izquierda en la Vuelta y dos fantasías

Los activistas propalestinos decidieron utilizar la Vuelta para visibilizar su protesta contra la masacre de palestinos en Gaza que está llevando a cabo Israel como respuesta al terrorismo de Hamas. Es habitual que quien protesta utilice todo tipo de medidas de presión para lograr que su reivindicación alcance la máxima difusión, lo vemos en las huelgas de transportistas cada vez que hay un puente. La novedad radica en que los partidos del Gobierno, y el propio Sánchez, han alentado e incluso participado en las protestas sabiendo que con ello destrozan una competición deportiva española de prestigio internacional. Sencillamente, inadmisible e irresponsable. Es evidente que se podía protestar sin cargarse la Vuelta, pero no les bastaba con ello. Sánchez apuesta por sacar rédito político de la polarización. Quiere presentarse como el líder indiscutible de la izquierda radical, seguir promoviendo la tensión, y fiarlo todo a la movilización de su electorado. Si pierde, creo que puede tener razón Pérez Reverte cuando opina que no se irá a su casa (salvo que acabe en la cárcel). Sí, es posible que espere que los partidos de derecha no se entiendan o cometan errores políticos que le permitan volver. Difícil, muy difícil, pero él cree que no es imposible.

El escenario más probable al que nos encaminamos es el triunfo abrumador de la derecha. Ante esta situación, la duda es cuál será la fuerza real de Vox. Parece que sigue aumentando la intención de voto a este partido. Esta es una de las razones por la que a Sánchez le interesa retrasar las elecciones todo lo posible: desgastar al PP y lograr que aumente el voto a Vox. Todo votante conservador haría bien en no olvidarlo. Cuanto menos contundente sea la victoria del PP, mayor será la inestabilidad y la fricción con Vox debido a la presión de este partido -lógica- para que se implementen sus iniciativas políticas.

Fantaseo con dos posibilidades muy remotas. La primera es que sea tal el ascenso de Vox que se convierta en la segunda fuerza política o esté cerca de serlo. ¿Se imaginan que el PP se desplazara al centro izquierda dejando al PSOE como partido marginal? Un bipartidismo de partidos fundados después de la muerte de Franco, lo cual permitiría olvidarse felizmente del PSOE. Demasiado bonito para ser cierto. La otra posibilidad con la que fantaseo: que PP y Vox cuenten con un número de diputados que les permita poner en marcha reformas constitucionales. ¿Sería legítimo hacerlo sin contar con el respaldo de los partidos de izquierda, pese a que la última palabra la tuviera el pueblo español que dará su aprobación a la/s reforma/s en referéndum? Estos partidos no aceptarán la reforma, pese a que sea apoyada por el pueblo español. En realidad, no creen en la democracia, sino sólo en sus proyectos políticos. Hablando del tema con mi mujer, ella me decía que quizá lo más sensato fuera hacer un referéndum consultivo sobre las reformas constitucionales antes de acometarlas. Se opondrán igualmente e intentarán incendiar las calles, pero me parece una buena idea. Pero no es más que una fantasía. Es muy difícil que PP y Vox alcancen ese resultado. Dada la situación de España, lo urgente es sacar de La Moncloa a este radical, autócrata y ensoberbecido.