martes, 16 de diciembre de 2025
No es resistencia, sino obcecación
martes, 2 de diciembre de 2025
La entrevista a Salomé Pradas
La entrevista de Gonzo a Salomé Pradas en el programa “Salvados” de La Sexta me pareció muy interesante y reveladora. El periodista se mostró incisivo, pero en todo momento respetuoso con la entrevistada. Dio la impresión de que su principal objetivo era conocer lo sucedido, aunque también orientó la entrevista a determinar cuál fue el papel desempeñado no sólo por la entrevistada, sino también por Mazón. Las respuestas de Pradas no dejaron lugar a dudas: Mazón en ningún momento estuvo a la altura de lo que se espera de un responsable político. Eso ya lo sabíamos, pero la entrevista permitió ver un talante despreocupado, incluso frívolo, en la conversación que el presidente mantuvo con alcalde de Cullera. No hay justificación posible.
Dejando al margen el comportamiento de Mazón, si nos centramos
en los hechos que narra Pradas, creo que dejó patente que los máximos
responsables de la emergencia desconocían la envergadura del problema que se
estaba presentando en el barranco del poyo. Las llamadas de los ciudadanos a
emergencias eran relevantes, pero debía haber habido una comunicación clara, fiable
y lo más temprana posible por parte de la Confederación Hidrográfica del Júcar.
Eso no se produjo. Veo así confirmadas
las conclusiones que expuse en las entradas publicadas aquellos días. Esta tragedia
responde a la ausencia de infraestructuras para hacer frente al desbordamiento del
barranco que se produjo, y a la incapacidad de la Confederación por informar
debidamente de la magnitud del desastre. A partir de ahí, se podía y debía
haber organizado mejor la coordinación de la emergencia y el envío del aviso a
la población, pero increíblemente no eran conscientes de la magnitud de la
catástrofe que se avecinaba. También quedó patente que los valencianos fuimos presa de la pasividad del Gobierno de España, lo cual es inaceptable.
Dejo para el final un tema muy relevante que se planteó en la
entrevista. Casi al principio, Gonzo pregunta a Salomé Pradas sobre sus
conocimientos sobre emergencias (algo así), a lo que esta responde que no
necesitaba esos conocimientos, puesto que ella era un cargo institucional y esos
conocimientos son requeridos a los técnicos de la consellería. Para terminar de
apuntalar su argumento puso como ejemplo que en la Pandemia el máximo
responsable institucional, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, es filósofo,
no médico. En definitiva, mi impresión fue que, como podía sospechar por su
formación, Pradas no tiene ni idea en materia de emergencias, como tantos
políticos que asumen ministerios o consejerías sin saber nada. Y a mí me parece
que eso no es admisible. No se trata de exigir una titulación específica, pero
la prudencia que requiere la política se perfecciona mediante una experiencia acreditada
en aquello sobre lo que uno debe tomar decisiones. Si el político no tiene
ningún conocimiento sobre las funciones del departamento que dirige, queda en manos de los técnicos, en cuyo caso podríamos pensar
que el político sobra. Mejor, pensará alguno, pero no se trata de sustituir
la política por la tecnocracia, sino de asegurar que las directrices políticas
están adoptadas por alguien que es capaz de tener una visión lo suficientemente
completa respecto a aquello que entra dentro de sus competencias. Sin ser un experto, no puede ser un completo ignorante, cosa que da la impresión de que sucedía con Pradas en relación
a las competencias de su consellería. En
definitiva, los ciudadanos debemos exigir que al frente del gobierno estén los
mejores, y ya que los partidos nos cercenan esa capacidad de elección respecto
al presidente, este debería ser responsable a la hora de elegir a quienes mejor
pueden desempeñar sus cargos al servicio de los ciudadanos. Política ficción
hoy en día, ya lo sé…
martes, 25 de noviembre de 2025
Una pena, parece que Vilaplana no dijo toda la verdad
Las informaciones que se han conocido sobre la hora en la que Maribel Vilaplana pagó el parking después de haber estado con Carlos Mazón siembran dudas sobre la veracidad de su testimonio ante la juez de Catarroja. Les están sacando la verdad con fórceps, una torpeza fruto del miedo. La mentira es hija de muchos padres, pero el principal es el miedo (vean la película “Insomnio”, de Christopher Nolan, y estarán conmigo). Vilaplana tendría que haber acudido al juzgado con la absoluta determinación de decir la verdad. Debe de ser muy duro para ella verse envuelta en un escándalo de esta gravedad, pero es inevitable, y debe aprender a no hundirse por las opiniones ajenas que se aprestan a juzgarla moralmente. Persistir en el error no le va a traer más que problemas de todo tipo, empezando por su conciencia.
Mazón cometió errores inhabilitantes y ha asumido su
responsabilidad política, aunque muy tarde. La juez tendrá que valorar si la
información conocida en el día de hoy -su ausencia en los momentos clave- le
supone algún tipo de responsabilidad jurídica. La política ha terminado para él.
Ahora le queda aprender a vivir sin que los errores cometidos le hundan en un
pozo oscuro. Vemos que mucha gente cree que no hay que tener compasión hacia
los delincuentes que no se han arrepentido o hacia personas que, como Mazón,
han cometido errores graves. Deben pagar la deuda contraída con la
comunidad política, pero el ensañamiento con la persona no va conmigo. No me alegra,
por ejemplo, ver a Ábalos demacrado y con ese pantalón ancho que se cobra dos
agujeros más del cinturón para evitar que se le caiga. Ya sé que muchos piensan
que se merece entrar en la cárcel, y es verdad, pero creo que quienes se
alegran de la desgracia ajena deberían reflexionar muy seriamente del daño que
se están haciendo a sí mismos.
lunes, 24 de noviembre de 2025
Sobre decisiones judiciales y el lenguaje guerracivilista de la izquierda
Lo mismo que he criticado duramente la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la ley de amnistía u otras decisiones, defiendo el derecho de aquellos que no estén de acuerdo con la sentencia del Tribunal Supremo condenando al Fiscal General del Estado a criticarla. Eso sí, por favor, que la critiquen una vez que la sentencia haya sido redactada y hayan tenido ocasión de leerla. Que cada cual valore las opiniones de quienes se manifiestan en un sentido u otro y saque sus propias conclusiones, puesto que todo ello forma parte de la democracia.
Más allá del debate sobre decisiones judiciales, lo que urge
es frenar la degradación institucional como paso previo para reforzarlas y
lograr que cumplan debidamente su función. Una vez que el tirano salga del
gobierno será el momento de, con decisión, poner en marcha un proceso de
regeneración democrática. No podemos seguir permitiendo que se gobierne sin
presupuestos, que sean las minorías que odian a España quienes condicionen la
política, o que se amenace la independencia del poder judicial. Quiero saber
qué piensa hacer Feijóo al respecto. Mi olfato me dice que mucha gente que en
su día confió en Rajoy ya no se fía del PP y está dispuesta a votar a Vox.
Comprendo su decepción: 183 diputados y UPyD (el partido de Rosa Díez, para los
que lo hayan olvidado) en el congreso con grupo parlamentario propio no
sirvieron para que el “héroe del silencio” de Pontevedra hiciera algo más que
fumarse un puro e idear algún chascarrillo gracioso.
Estoy recibiendo y leyendo mensajes pesimistas respecto a la
situación que vivimos. Vemos que la izquierda utiliza un lenguaje
guerracivilista. Con una irresponsabilidad que raya en lo criminal, Pablo
Iglesias se ha permitido invitar al PSOE a “reventar a la derecha española y a
sus activos políticos para llegar a donde sea necesario”. Estas palabras reúnen
todos los ingredientes para ser interpretadas como una incitación a la
violencia, pero, claro, el propio Iglesias defenderá que él tiene derecho a la
libre expresión y no lo tienen aquellos que pacíficamente desean expresar su
nostalgia franquista. Comprendo el temor por la deriva de la izquierda que se
observa en este lenguaje. No hay que restar importancia a estas palabras, sino
denunciar la irresponsabilidad que representan; pero, acto seguido, hay que
mantener la calma y no dejarse vencer por el pesimismo. La diferencia entre la
situación actual de España y la que se vivió en la II República radica en que
en aquel tiempo los extremismos fueron capaces de arrastrar a numerosas masas
de la población. Eso no está sucediendo actualmente. El pueblo español asiste
perplejo a los desatinos de una clase política que vive en la burbuja de una
lucha sin cuartel por el poder. Los partidos políticos han secuestrado la
democracia y singularmente los de izquierda apuestan por tensionarla ante el
temor de perder el poder quizá por mucho tiempo ante los desafueros cometidos. No
van a lograr su objetivo porque la gran mayoría de los ciudadanos da la espalda
a ese enfrentamiento. Esa es la razón de que los políticos sean percibidos como
el principal problema de España, y de que los jóvenes empiecen a pensar que en
ocasiones una dictadura puede estar justificada -grave error, puesto que
gracias a vivir en democracia se puede intentar echar a Sánchez sin sangre-. No
hay que dejar que cunda el pesimismo. Cada cual debe comportarse como un
ciudadano responsable en el marco de sus posibilidades. Sánchez quiere seguir
tensionando, porque es lo que le conviene. La respuesta no es el pesimismo, la
desazón y la reacción airada. Hay que criticar sus desafueros con toda claridad
y, cuando llegue el día, VOTAR, aunque haya que perder dinero
anulando viajes o lo que haga falta.
jueves, 6 de noviembre de 2025
Dimitió Mazón
Hace casi un año que escribí sobre los errores inhabilitantes de Mazón. Debía asumir su responsabilidad política y lo ha hecho. Tarde, muy tarde, sí, y forzado por la tenaz movilización ciudadana. Ha actuado mal. Ahora bien, llamarle “asesino” es un exceso. Estoy convencido de que no se enteró o no supo calibrar la magnitud de la catástrofe. Le sobrepasó, se equivocó. Parece que siempre que hay una catástrofe muchos se sienten en la necesidad de buscar culpables y responsables. Hay que investigar, desde luego, depurar responsabilidades para evitar que se vuelva a repetir. Pero esa búsqueda con saña para hundir a la persona no me gusta.
Dejando eso al margen, no entiendo como Feijóo no forzó la dimisión de Mazón desde que se supo dónde había estado ese día. Esa pasividad o tacticismo me generan desconfianza en su forma de ejercer el liderazgo. Imagino que habrá razones que le llevaron a actuar así, pero sólo él las sabe. Para mí, desde luego, ha cometido un error incomprensible.
sábado, 1 de noviembre de 2025
La banda sonora de "Alta tensión"
Anoche, repasando las películas de Amazon Prime, me entraron dudas de si había visto “Alta tensión” (The Living Daylights), de James Bond, una película de 1987 interpretada por Timothy Dalton. Para despejar dudas me puse a verla y no, no la conocía. La peliculeta no estaba mal, “aseada” que diría “El Soro”. Llegó un momento en que desconecté de la trama y me puse a ojear un libro mientras me acompañaba el sonido de la película. De repente, reparé en la calidad de la música que estaba escuchando. La banda sonora era excelente, así que busqué el nombre del compositor. Naturalmente, John Barry en un momento creativo sobresaliente. Apenas tres años después, en 1990, componía la banda sonora inolvidable de “Bailando con lobos” y ganaba el Óscar merecidamente. “Alta tensión” tiene en su banda original algunos momentos mágicos como “Into Viena” o “Kara meets Bond” (búsquenla, se lo aconsejo de veras), cuya melodía es el preludio del “John Dunbar’s Theme” de “Bailando con lobos”. Uno de estos compositores como John Williams, Ennio Morricone o Hans Zimmer que nos han logrado emocionar mientras nos cuentan una maravillosa historia de cine.
martes, 28 de octubre de 2025
Sánchez daba por descontado el "puñetazo" de Puigdemont sobre la mesa
En su día escribí que en el pulso entre Sánchez y Puigdemont era el primero el que tenía la posición de fuerza. Los dos se necesitaban, pero Puigdemont es un prófugo de la justicia y a Sánchez le bastaba con prometerle la amnistía y algunas cosas más de imposible cumplimiento para ser investido. Una vez logrado, no hay nada más. A Sánchez no le importa no poder gobernar, porque su argumento central consiste en defender que es mejor esta situación que un gobierno de la "barbarie" ultra. Así que el puñetazo sobre la mesa que dio ayer Puigdemont sólo sirve para que se haga daño en la mano. La amnistía de este iluminado, que lleva casi diez años sin poder dormir en su casa, se va a demorar más tiempo todavía mientras su partido se hunde irremisiblemente en las encuestas y Sánchez sigue pasando hojas del calendario atrincherado en la Moncloa. Cuando llegue el momento, sacudirá la sociedad utilizando todos los resortes del poder y evitando que se vote con sosiego. Y veremos si no es capaz de hacer algo todavía más grave, porque a Sánchez su personaje le tiene fascinado.
La reacción del PP ante el movimiento de Junts ha sido de completa indiferencia. Creo que aciertan. Los independentistas se mueven buscando únicamente su propio interés y no hay que entrar en el juego de tratarles como un interlocutor político serio. No lo merecen. Ante la gravedad de las informaciones que se han conocido sobre Cerdán y Ábalos, y sobre la mujer y el hermano de Sánchez, pienso que Feijóo debería haber presentado una moción de censura para que los grupos políticos decidieran si seguían apoyando al gobierno retratándose explícitamente. Ahora sólo queda esperar a que Sánchez convoque elecciones cuando más le convenga.