martes, 23 de diciembre de 2025

La vela

Hace unos días estaba observando una pequeña vela de las que se utilizan como calientaplatos. No le quedaban muchos minutos de “vida”. La llama era cada vez más débil y la cera que albergaba el recipiente de aluminio se había convertido en un líquido completamente transparente. En cuestión de minutos la llama se iba a apagar. El pabilo permaneció durante algunos segundos incandescente, variando en intensidad, como si no quisiera rendirse. Finalmente, el color rojizo que permitía adivinar que allí había habido fuego desapareció por completo al tiempo que comenzó a desprender un poco de humo que se elevó hasta desaparecer dejando un ligero olor en el ambiente. Recordé todo el proceso desde cuando la vela había empezado a arder hasta el momento de apagarse y echar humo. Me pareció una preciosa metáfora de la vida, sobre todo de su momento final: el pabilo era el cuerpo que agoniza hasta que la vida se extingue, y en el humo creía ver el alma que sale del cuerpo y se eleva hacia otra dimensión.

P.D. En una observación más detenida, el humo comienza a surgir cuando la llama está extinguida, pero el pabilo permanece incandescente. Es justo después de elevarse al aire el humo cuando la incandescencia desaparece por completo. Todavía más interesante...

lunes, 22 de diciembre de 2025

Habrá que empezar a respetar a los votantes de Vox

El resultado electoral de Extremadura evidencia claramente dos cosas. La primera es el hartazgo con el PSOE de Sánchez incluso en aquellos lugares en los que su suelo electoral parecía berroqueño. Excelente noticia que hay que seguir confirmando en sucesivos comicios hasta mandar a este sinvergüenza y a todos los que le han apoyado a su casa. La segunda es también cristalina: los votantes del PP que se han ido a Vox van a seguir votando a este partido porque, tras la experiencia con Rajoy, desconfían de que el PP se mantenga firme en el impulso a ciertas políticas que para ellos son imprescindibles. María Guardiola no ha entendido que a Vox se le vota para que les agarre del ronzal y no manseen a la hora de derogar determinadas leyes o políticas con tufillo woke. La solución no es “librarse” de Vox, sino pactar con Vox la política teniendo claras las líneas rojas. Deben entenderse con inteligencia. Sánchez lo fía todo a la torpeza de estos partidos. Por eso es imprescindible que actúen con responsabilidad y respeto a sus electores.

Vox es un partido plenamente democrático y es imperativo respetar a sus votantes. Los comentaristas de PP y PSOE no aceptan la realidad que los electores están reiterando hasta la saciedad: hay cada vez más españoles que optan por una reforma de gran calado. Esa es la razón por la que sube Vox. La gran incógnita es si la izquierda respetará la democracia o declarará la “alerta antifascista”. Pienso que muchos votantes del PP todavía no se han decantado por Vox por temor a tensionar en exceso (miedo a la reacción de la izquierda) la política española. Sin embargo, el resultado de Extremadura refleja que para los votantes de la izquierda es mayor el hastío que les provoca la sinvergonzonería del PSOE que el miedo a Vox.

martes, 16 de diciembre de 2025

No es resistencia, sino obcecación

Resistir siempre ha tenido una connotación moral relacionada con mantenerse firme frente a las injusticias. Lo de Sánchez no es resistencia, sino pura obcecación. Como un niño que se aferra a algo y hay que terminar llevándoselo en volandas mientras llora y patalea. Un espectáculo bochornoso e indigno, muy propio de este personaje carente de ninguna épica. Se trata de una persona sin valores completamente cegada por el afán de poder. Está tan fuera de la realidad que dice no convocar elecciones porque hay que respetar el resultado electoral. ¡No solo no ganó las elecciones, sino que carece del apoyo de partidos que le invistieron! Más dura será la caída para Sánchez y para el PSOE.

martes, 2 de diciembre de 2025

La entrevista a Salomé Pradas

La entrevista de Gonzo a Salomé Pradas en el programa “Salvados” de La Sexta me pareció muy interesante y reveladora. El periodista se mostró incisivo, pero en todo momento respetuoso con la entrevistada. Dio la impresión de que su principal objetivo era conocer lo sucedido, aunque también orientó la entrevista a determinar cuál fue el papel desempeñado no sólo por la entrevistada, sino también por Mazón. Las respuestas de Pradas no dejaron lugar a dudas: Mazón en ningún momento estuvo a la altura de lo que se espera de un responsable político. Eso ya lo sabíamos, pero la entrevista permitió ver un talante despreocupado, incluso frívolo, en la conversación que el presidente mantuvo con alcalde de Cullera. No hay justificación posible.

Dejando al margen el comportamiento de Mazón, si nos centramos en los hechos que narra Pradas, creo que dejó patente que los máximos responsables de la emergencia desconocían la envergadura del problema que se estaba presentando en el barranco del poyo. Las llamadas de los ciudadanos a emergencias eran relevantes, pero debía haber habido una comunicación clara, fiable y lo más temprana posible por parte de la Confederación Hidrográfica del Júcar. Eso no se produjo. Veo así confirmadas las conclusiones que expuse en las entradas publicadas aquellos días. Esta tragedia responde a la ausencia de infraestructuras para hacer frente al desbordamiento del barranco que se produjo, y a la incapacidad de la Confederación por informar debidamente de la magnitud del desastre. A partir de ahí, se podía y debía haber organizado mejor la coordinación de la emergencia y el envío del aviso a la población, pero increíblemente no eran conscientes de la magnitud de la catástrofe que se avecinaba. También quedó patente que los valencianos fuimos presa de la pasividad del Gobierno de España, lo cual es inaceptable. 

Dejo para el final un tema muy relevante que se planteó en la entrevista. Casi al principio, Gonzo pregunta a Salomé Pradas sobre sus conocimientos sobre emergencias (algo así), a lo que esta responde que no necesitaba esos conocimientos, puesto que ella era un cargo institucional y esos conocimientos son requeridos a los técnicos de la consellería. Para terminar de apuntalar su argumento puso como ejemplo que en la Pandemia el máximo responsable institucional, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, es filósofo, no médico. En definitiva, mi impresión fue que, como podía sospechar por su formación, Pradas no tiene ni idea en materia de emergencias, como tantos políticos que asumen ministerios o consejerías sin saber nada. Y a mí me parece que eso no es admisible. No se trata de exigir una titulación específica, pero la prudencia que requiere la política se perfecciona mediante una experiencia acreditada en aquello sobre lo que uno debe tomar decisiones. Si el político no tiene ningún conocimiento sobre las funciones del departamento que dirige, queda en manos de los técnicos, en cuyo caso podríamos pensar que el político sobra. Mejor, pensará alguno, pero no se trata de sustituir la política por la tecnocracia, sino de asegurar que las directrices políticas están adoptadas por alguien que es capaz de tener una visión lo suficientemente completa respecto a aquello que entra dentro de sus competencias. Sin ser un experto, no puede ser un completo ignorante, cosa que da la impresión de que sucedía con Pradas en relación a las competencias de su consellería. En definitiva, los ciudadanos debemos exigir que al frente del gobierno estén los mejores, y ya que los partidos nos cercenan esa capacidad de elección respecto al presidente, este debería ser responsable a la hora de elegir a quienes mejor pueden desempeñar sus cargos al servicio de los ciudadanos. Política ficción hoy en día, ya lo sé…

martes, 25 de noviembre de 2025

Una pena, parece que Vilaplana no dijo toda la verdad

Las informaciones que se han conocido sobre la hora en la que Maribel Vilaplana pagó el parking después de haber estado con Carlos Mazón siembran dudas sobre la veracidad de su testimonio ante la juez de Catarroja. Les están sacando la verdad con fórceps, una torpeza fruto del miedo. La mentira es hija de muchos padres, pero el principal es el miedo (vean la película “Insomnio”, de Christopher Nolan, y estarán conmigo). Vilaplana tendría que haber acudido al juzgado con la absoluta determinación de decir la verdad. Debe de ser muy duro para ella verse envuelta en un escándalo de esta gravedad, pero es inevitable, y debe aprender a no hundirse por las opiniones ajenas que se aprestan a juzgarla moralmente. Persistir en el error no le va a traer más que problemas de todo tipo, empezando por su conciencia.

Mazón cometió errores inhabilitantes y ha asumido su responsabilidad política, aunque muy tarde. La juez tendrá que valorar si la información conocida en el día de hoy -su ausencia en los momentos clave- le supone algún tipo de responsabilidad jurídica. La política ha terminado para él. Ahora le queda aprender a vivir sin que los errores cometidos le hundan en un pozo oscuro. Vemos que mucha gente cree que no hay que tener compasión hacia los delincuentes que no se han arrepentido o hacia personas que, como Mazón, han cometido errores graves. Deben pagar la deuda contraída con la comunidad política, pero el ensañamiento con la persona no va conmigo. No me alegra, por ejemplo, ver a Ábalos demacrado y con ese pantalón ancho que se cobra dos agujeros más del cinturón para evitar que se le caiga. Ya sé que muchos piensan que se merece entrar en la cárcel, y es verdad, pero creo que quienes se alegran de la desgracia ajena deberían reflexionar muy seriamente del daño que se están haciendo a sí mismos.

lunes, 24 de noviembre de 2025

Sobre decisiones judiciales y el lenguaje guerracivilista de la izquierda

Lo mismo que he criticado duramente la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la ley de amnistía u otras decisiones, defiendo el derecho de aquellos que no estén de acuerdo con la sentencia del Tribunal Supremo condenando al Fiscal General del Estado a criticarla. Eso sí, por favor, que la critiquen una vez que la sentencia haya sido redactada y hayan tenido ocasión de leerla. Que cada cual valore las opiniones de quienes se manifiestan en un sentido u otro y saque sus propias conclusiones, puesto que todo ello forma parte de la democracia.

Más allá del debate sobre decisiones judiciales, lo que urge es frenar la degradación institucional como paso previo para reforzarlas y lograr que cumplan debidamente su función. Una vez que el tirano salga del gobierno será el momento de, con decisión, poner en marcha un proceso de regeneración democrática. No podemos seguir permitiendo que se gobierne sin presupuestos, que sean las minorías que odian a España quienes condicionen la política, o que se amenace la independencia del poder judicial. Quiero saber qué piensa hacer Feijóo al respecto. Mi olfato me dice que mucha gente que en su día confió en Rajoy ya no se fía del PP y está dispuesta a votar a Vox. Comprendo su decepción: 183 diputados y UPyD (el partido de Rosa Díez, para los que lo hayan olvidado) en el congreso con grupo parlamentario propio no sirvieron para que el “héroe del silencio” de Pontevedra hiciera algo más que fumarse un puro e idear algún chascarrillo gracioso.

Estoy recibiendo y leyendo mensajes pesimistas respecto a la situación que vivimos. Vemos que la izquierda utiliza un lenguaje guerracivilista. Con una irresponsabilidad que raya en lo criminal, Pablo Iglesias se ha permitido invitar al PSOE a “reventar a la derecha española y a sus activos políticos para llegar a donde sea necesario”. Estas palabras reúnen todos los ingredientes para ser interpretadas como una incitación a la violencia, pero, claro, el propio Iglesias defenderá que él tiene derecho a la libre expresión y no lo tienen aquellos que pacíficamente desean expresar su nostalgia franquista. Comprendo el temor por la deriva de la izquierda que se observa en este lenguaje. No hay que restar importancia a estas palabras, sino denunciar la irresponsabilidad que representan; pero, acto seguido, hay que mantener la calma y no dejarse vencer por el pesimismo. La diferencia entre la situación actual de España y la que se vivió en la II República radica en que en aquel tiempo los extremismos fueron capaces de arrastrar a numerosas masas de la población. Eso no está sucediendo actualmente. El pueblo español asiste perplejo a los desatinos de una clase política que vive en la burbuja de una lucha sin cuartel por el poder. Los partidos políticos han secuestrado la democracia y singularmente los de izquierda apuestan por tensionarla ante el temor de perder el poder quizá por mucho tiempo ante los desafueros cometidos. No van a lograr su objetivo porque la gran mayoría de los ciudadanos da la espalda a ese enfrentamiento. Esa es la razón de que los políticos sean percibidos como el principal problema de España, y de que los jóvenes empiecen a pensar que en ocasiones una dictadura puede estar justificada -grave error, puesto que gracias a vivir en democracia se puede intentar echar a Sánchez sin sangre-. No hay que dejar que cunda el pesimismo. Cada cual debe comportarse como un ciudadano responsable en el marco de sus posibilidades. Sánchez quiere seguir tensionando, porque es lo que le conviene. La respuesta no es el pesimismo, la desazón y la reacción airada. Hay que criticar sus desafueros con toda claridad y, cuando llegue el día, VOTAR, aunque haya que perder dinero anulando viajes o lo que haga falta.

jueves, 6 de noviembre de 2025

Dimitió Mazón

Hace casi un año que escribí sobre los errores inhabilitantes de Mazón. Debía asumir su responsabilidad política y lo ha hecho. Tarde, muy tarde, sí, y forzado por la tenaz movilización ciudadana. Ha actuado mal. Ahora bien, llamarle “asesino” es un exceso. Estoy convencido de que no se enteró o no supo calibrar la magnitud de la catástrofe. Le sobrepasó, se equivocó. Parece que siempre que hay una catástrofe muchos se sienten en la necesidad de buscar culpables y responsables. Hay que investigar, desde luego, depurar responsabilidades para evitar que se vuelva a repetir. Pero esa búsqueda con saña para hundir a la persona no me gusta. 

Dejando eso al margen, no entiendo como Feijóo no forzó la dimisión de Mazón desde que se supo dónde había estado ese día. Esa pasividad o tacticismo me generan desconfianza en su forma de ejercer el liderazgo. Imagino que habrá razones que le llevaron a actuar así, pero sólo él las sabe. Para mí, desde luego, ha cometido un error incomprensible.

sábado, 1 de noviembre de 2025

La banda sonora de "Alta tensión"

Anoche, repasando las películas de Amazon Prime, me entraron dudas de si había visto “Alta tensión” (The Living Daylights), de James Bond, una película de 1987 interpretada por Timothy Dalton. Para despejar dudas me puse a verla y no, no la conocía. La peliculeta no estaba mal, “aseada” que diría “El Soro”. Llegó un momento en que desconecté de la trama y me puse a ojear un libro mientras me acompañaba el sonido de la película. De repente, reparé en la calidad de la música que estaba escuchando. La banda sonora era excelente, así que busqué el nombre del compositor. Naturalmente, John Barry en un momento creativo sobresaliente. Apenas tres años después, en 1990, componía la banda sonora inolvidable de “Bailando con lobos” y ganaba el Óscar merecidamente. “Alta tensión” tiene en su banda original algunos momentos mágicos como “Into Viena” o “Kara meets Bond” (búsquenla, se lo aconsejo de veras), cuya melodía es el preludio del “John Dunbar’s Theme” de “Bailando con lobos”. Uno de estos compositores como John Williams, Ennio Morricone o Hans Zimmer que nos han logrado emocionar mientras nos cuentan una maravillosa historia de cine.

martes, 28 de octubre de 2025

Sánchez daba por descontado el "puñetazo" de Puigdemont sobre la mesa

En su día escribí que en el pulso entre Sánchez y Puigdemont era el primero el que tenía la posición de fuerza. Los dos se necesitaban, pero Puigdemont es un prófugo de la justicia y a Sánchez le bastaba con prometerle la amnistía y algunas cosas más de imposible cumplimiento para ser investido. Una vez logrado, no hay nada más. A Sánchez no le importa no poder gobernar, porque su argumento central consiste en defender que es mejor esta situación que un gobierno de la "barbarie" ultra. Así que el puñetazo sobre la mesa que dio ayer Puigdemont sólo sirve para que se haga daño en la mano. La amnistía de este iluminado, que lleva casi diez años sin poder dormir en su casa, se va a demorar más tiempo todavía mientras su partido se hunde irremisiblemente en las encuestas y Sánchez sigue pasando hojas del calendario atrincherado en la Moncloa. Cuando llegue el momento, sacudirá la sociedad utilizando todos los resortes del poder y evitando que se vote con sosiego. Y veremos si no es capaz de hacer algo todavía más grave, porque a Sánchez su personaje le tiene fascinado. 

La reacción del PP ante el movimiento de Junts ha sido de completa indiferencia. Creo que aciertan. Los independentistas se mueven buscando únicamente su propio interés y no hay que entrar en el juego de tratarles como un interlocutor político serio. No lo merecen. Ante la gravedad de las informaciones que se han conocido sobre Cerdán y Ábalos, y sobre la mujer y el hermano de Sánchez, pienso que Feijóo debería haber presentado una moción de censura para que los grupos políticos decidieran si seguían apoyando al gobierno retratándose explícitamente. Ahora sólo queda esperar a que Sánchez convoque elecciones cuando más le convenga.

miércoles, 15 de octubre de 2025

Rufián, no te enteras

Gabriel Rufián ha interpelado a Sánchez en la sesión de control al gobierno sobre el problema de la vivienda. Rufián ha abogado por impedir -o gravar con impuestos muy elevados- la adquisición de segundas residencias. Ha venido a decir que la gente que tenga dinero para invertir lo haga en coches, joyas, criptomonedas, etc., pero no en casas. Una familia, una casa: eso es lo que propone. Afortunadamente, no ha dicho nada de expropiar, de momento…

Sobre el papel, parece razonable, salvo por el pequeño detalle de que alguien tendrá que construir nuevas casas, porque parece que las actuales no son suficientes. ¿Será el Estado? Adelante, estamos esperando a que lo ponga en marcha a lo grande, como hizo Franco en su día (caramba, igual me gano una denuncia por delito de odio, aunque esté diciendo la pura verdad). No, no hay dinero para eso, como tampoco lo hay para subir el sueldo a los funcionarios (que lo tenemos congelado, una vergüenza de la que se habla muy poco y que puede estallar). Entonces, Rufián, si no se construye vivienda pública será la iniciativa privada la que debería construir esas casas, ¿no? ¿Y aquí cuál es tu propuesta? Si se desincentiva la compra de segundas residencias, los promotores igual no ven el negocio y no construyen. Precisamente eso ya está pasando. Hay gente que podría comprar una segunda vivienda y descarta la idea por miedo al gobierno, y muchos de los que la adquirieron la ponen a la venta antes de alquilarla. Rufián, no te enteras.

La demagogia con la política de vivienda es la norma de este gobierno y de sus socios. Hace tiempo que se sabe que el problema radica en la falta de oferta, que obedece a la inseguridad jurídica de los propietarios y a la falta de incentivos fiscales para alquilar. Pues nada, como tienen miedo a la libertad, intervienen el mercado y, como no funciona, en lugar de rectificar, surgen estas propuestas disparatadas que consisten en huidas hacia delante sin atreverse a dar el paso final de la expropiación, que es lo que verdaderamente les gustaría. El problema de la vivienda no se puede solucionar con esta política insensata.

lunes, 6 de octubre de 2025

Una frase de Sánchez

Hace algunos meses, Sánchez pronunció esta frase en el Congreso de los Diputados: "Muchas familias no tienen tantos hijos como antes, entre otras cosas, porque no quieren. Y esa es una decisión que les guste o no a algunos todos debemos aprender a respetar”. Algunos objetarán que no es verdad que no quieran, sino que no pueden, pero no: si tener hijos fuera para una persona lo más importante, se tendrían, no tengo ninguna duda de ello. Sánchez esta vez ha dicho la verdad, aunque parezca increíble

La decisión de renunciar a tener hijos tiene gravísimas consecuencias. No hay más que prestar atención a las noticias que, cada vez con más frecuencia, alertan del declive demográfico de algunas provincias españolas. El problema es tan serio que resulta inaudito que se afronte con la asepsia que denotan las palabras de Sánchez. Ese “les guste o no a algunos” deja entrever una inadmisible indiferencia.

La decisión de no tener hijos nos enfrenta a la gran pregunta que debe responder la filosofía política contemporánea: ¿cómo actuar ante manifestaciones de la autonomía de la voluntad que afectan negativamente al bien común? Quizá esta pregunta sorprenda, puesto que las últimas generaciones han crecido pensando que el respeto a la autonomía de la voluntad constituye el núcleo del bien común. Esto no es así. Las contradicciones de la izquierda son reveladoras. Para ellos la autonomía sólo es digna de respeto cuando se ejerce en el sentido que les parece valioso. Por eso no admiten que una mujer que desea prostituirse o prestar su cuerpo para gestar una vida humana esté actuando autónomamente. 

La autonomía de la voluntad ni es ni puede ser el núcleo del bien común, ya que cuando se asume con rigor conduce a consecuencias inaceptables. Hay que embarcarse en la complicada, pero ineludible tarea de identificar el bien común recordando las palabras de Antonio Machado: "¿Tú verdad? No, la verdad; y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela". Por tanto, ¿es moralmente aceptable y políticamente irrelevante el rechazo a tener hijos? Sánchez habla de que la decisión "guste". Atención al término. A mí me puede "gustar" que mis vecinos no tengan hijos que armen escándalo en el jardín, pero el sustrato humano de una nación no puede ser una cuestión de "gustos". Aunque incurriera en errores y excesos, Rousseau tenía razón cuando entendía que la libertad política no consiste en seguir las preferencias particulares, sino en actuar movido por la búsqueda de la voluntad general. 

Hay quienes no ven un problema en que una sociedad decida extinguirse siguiendo el modelo japonés: sobra gente en el mundo, así que hay que asumir que podemos ser engullidos o que, en el mejor de los casos, se producirá un mestizaje o injertos debido a la llegada de gentes de otras tierras. La historia muestra cómo las sociedades han surgido y desaparecido, por diversas razones, a lo largo de la historia. Eso es indiscutible y seguirá sucediendo. Pero es moral y políticamente inaceptable que un responsable político no vea en ello un problema que debe tratar de resolver. Es un archiproblema, como diría Ortega. Un biempensante podría decir que las palabras de Sánchez no son tan graves, porque si los españoles no quieren tener hijos, vendrán "nuevos españoles". Y aquí está el tema. No todos los inmigrantes están dispuestos a trabajar por la continuidad histórica de España. Hablar de esto ya chirría a las izquierdas y a los nacionalistas, porque suena a la idea de unidad de destino en lo universal joseantoniana. Pero aquí tienen razón el PP y Vox: no es igual la inmigración de países hispanoamericanos que la de países musulmanes. Afirmar esto hoy puede ser interpretado como delito de odio, pero a estas alturas nadie puede llamarse a engaño: no puede haber España sin españoles, así que o los engendramos o les recordamos a los que viven en hispanoamérica que España es su nexo de unión y puede ser su casa. Nada de esto le importa a Sánchez. Solo así se puede pronunciar esa frase, quizá una de las más graves que le he escuchado, y que desgraciadamente suscribirían todos los partidos de izquierda.

lunes, 29 de septiembre de 2025

Curro Romero y Gaizka Mendieta

Hay personas que me fascinan cuando las veo y escucho en alguna entrevista. No se trata tanto de lo que dicen, sino del magnetismo intangible que transmiten. Les diré dos nombres, sólo dos, porque tampoco se crean que son tantos: Curro Romero y Gaizka Mendieta, un torero y un futbolista. Algún aficionado taurino pensará que es una ofensa unir el nombre del faraón de Camas con el de un futbolista, aunque fuera excelente durante sus mejores años en el Valencia. No los comparo, sólo digo que ambos me producen una sensación parecida cuando se expresan.

Si alguien pensara que Curro Romero buscaba algún tipo de protagonismo en todas esas tardes en las que salió de la plaza entre almohadillas por sus famosas “espantás”, se equivoca. Se trata de un artista que tuvo una forma especial de sentir y de expresar su sentimiento al torear. Habla despacio y toda su persona refleja una humildad y bonhomía impresionante. Por su parte, Mendieta creo que tiene un lado pillo, pero también parece una buena persona. Siempre me llamó la atención su voluntad de aprender de los futbolistas que tenía cerca: de Oleg Salenko aprendió la técnica de lanzar penaltis, y de Mijatovic las faltas. Se ganó la titularidad entrando en el once como lateral y evolucionó hasta ser el alma del equipo. Celebraba los goles con humildad, un rasgo compartido con Curro Romero.

¿Por qué me llaman la atención? Me puse a pensar en ello y creo que la clave radica en que son personas que nunca hablan con el piloto automático, lo cual es extremadamente difícil de lograr. Cuando nos expresamos, la gran mayoría de nosotros no podemos evitar cierta inercia y recurrimos a lugares comunes o incluso a latiguillos perfectamente prescindibles. Quizá luego centramos la idea que queremos transmitir o la pensamos de una forma más precisa acabada la conversación. Es muy difícil hablar pensando detenidamente lo que se quiere decir. Cuando escucho a Curro Romero o a Gaizka Mendieta percibo ese cuidado por expresar lo que piensan o sienten. Me parece admirable y refleja un espíritu noble y superior que no está ligado a la formación académica. Es muy posible que alguien les escuche y no quede impresionado por sus respuestas. No serán quizá originales ni brillantes, pero percibo que son auténticas, sinceras y humildes. Y eso para mí no tiene precio.

viernes, 19 de septiembre de 2025

La sombra

Las noticias que nos llegan a través de los diferentes medios de comunicación reflejan un ambiente muy enrarecido. Dejando al margen la guerra de Ucrania y el conflicto palestino-israelí, la tensión entre la ideología woke y el neoconservadurismo está generando una creciente polarización, principalmente en los Estados Unidos. El brutal asesinato de Kirk es la más reciente manifestación de una situación que se está extendiendo a otros lugares, entre ellos España. Creo que muchos ciudadanos perciben que esta tensión no deja de aumentar. A ella contribuyen políticos sin escrúpulos que creen que les beneficia para seguir en el poder y tratan de aprovecharla, pero da la impresión de que estos individuos no son más que los instrumentos de los que se sirve el espíritu hegeliano que protagoniza la historia universal para conducirnos a una nueva situación. Es como vernos embarcados en una corriente que nos lleva inexorablemente a un punto. ¿Es posible frenarla o la única alternativa es saltar del barco o del vagón y guarecerse de la sombra que nos amenaza? Curioso. Apenas he terminado de escribir esta frase me he acordado de la “sombra” del mal que se percibe en “El señor de los anillos” por los habitantes de la tierra media. Algo así estamos viviendo, o a mí me lo parece. La impresión de que la situación no está bajo nuestro control es cierta y conviene reflexionar para entender por qué esto es así.

Los budistas destacan que la realidad que habitamos es el resultado de las acciones pasadas. Puede pensarse que esto es una obviedad, si bien los budistas lo explican conceptualmente mediante la noción de “karma”. Según la ley del karma, que lejos de ser un concepto misterioso responde a la lógica del sentido común, toda acción voluntaria tiene consecuencias. El mundo que habitamos es el resultado de una tupida red de acciones que se han puesto en marcha en el pasado y que han generado un movimiento, una energía kármica cuyo devenir no está en nuestra mano frenar. Tenemos libertad para purificar nuestro karma, es decir, las acciones que hemos puesto nosotros en marcha, y para impulsar nuevo karma, nueva energía a través de buenas acciones cuyos resultados inexorablemente llegarán para nosotros y para otras personas -por la interdependencia- en el futuro. Nuestro mundo presente, para bien y para mal, es el resultado de las acciones pasadas. Quizá cuando se ejecutaron no se era plenamente consciente de las consecuencias -sobre todo indirectas- que tendrían (aunque sí eran acciones voluntarias y, por tanto, dirigidas a un determinado objetivo) y es ahora cuando nos damos perfecta cuenta de su impacto. Esto es lo que explica la sensación de “sombra” que genera malestar y preocupación. Es una sensación plenamente real. Es energía y en ese sentido a muchos le puede parecer "magia", porque no la percibimos a través de los sentidos, pero está ahí, como las ondas electromagnéticas que emiten nuestros móviles. 

¿Carecemos, pues, de libertad para frenar la corriente de la historia que nos arrastra? El movimiento se ha desencadenado, está ahí y es bueno ser consciente de la orientación y de la intensidad que tiene. Podemos intentar frenarlo, es posible, pero debemos saber que exigirá esfuerzo y que muy probablemente las consecuencias de dicho esfuerzo serán visibles en el futuro. Además de la oración, acción voluntaria que genera energía positiva y que sin duda ayuda a combatir el mal, todas las acciones buenas que se puedan poner en marcha serán claves para frenar la discordia. Esta es una idea que, aunque válida, es excesivamente abstracta. Hay que utilizar la inteligencia para identificar proyectos concretos que sean útiles en el marco de cada sociedad con el fin de recuperar la concordia. Esto es urgente. De hecho, en España ya llegamos tarde, porque el impulso benéfico que pusieron en marcha las generaciones pasadas y que nos ha proporcionado bienestar material está agotándose y empezamos a pagar las consecuencias de habernos negado de forma arrogante a cumplir nuestro modesto papel de ser un sólido eslabón de la tradición. Es como ir en bicicleta: si no se pedalea, al final la bicicleta se para. Algunas generaciones tuvieron que pedalear cuesta arriba, a otras les tocó el descenso, pero tarde o temprano hay que volver a dar pedales.

Déjenme qué les diga adónde creo que nos encaminamos si no se actúa. Comenzaba escribiendo sobre ideología woke y neoconservadurismo. Ambas me parecen ideologías extremas. En el caso de España, el poder político ha impulsado la primera sin ningún género de dudas. Una exaltación de la libertad entendida como autonomía de la voluntad que llega al extremo de determinar el “género” por encima de la biología. Esa exaltación de la autonomía conduce al individuo a una falsa sensación de libertad que, en última instancia, le aboca a la soledad y con ello a ser dominado por el poder debido a la pérdida de vínculos familiares y sociales. En el caso de los más jóvenes, son víctimas de una pésima educación. No se les ha exigido el debido esfuerzo que se necesita para aprender. Esta falsa libertad, lejos de proporcionarles felicidad, está dando lugar a personas tristes, incapaces de afrontar situaciones de dolor y sufrimiento. La epidemia de enfermedades mentales y el elevado índice de suicidio confirman el diagnóstico. Al final, el individuo buscará desesperadamente recuperar la seguridad del vínculo social y ello me recuerda a la sociedad Amish. El individuo que desee vivir en esas comunidades deberá aceptar las exigencias comunitarias o se expondrá a la expulsión. Todo exceso exige ser equilibrado. Por ello, si dichas comunidades constriñen excesivamente la libertad humana, habrá escisiones y así se seguirá hasta encontrar un punto de equilibrio. Asistimos a un momento histórico muy interesante. Comparto la opinión de Pérez Reverte: nuestras sociedades occidentales están en decadencia, han sembrado vientos de discordia y se exponen a ser engullidas por la vida joven que viene de África. Igual ni siquiera tenemos la oportunidad de poner en marcha formas de vida comunitarias en pequeñas aldeas rurales. Quizá seamos invadidos e islamizados. Lo estamos viendo y viviendo. Contemplemos el espectáculo y no dejemos de pensar.

lunes, 15 de septiembre de 2025

La radicalización de la izquierda en la Vuelta y dos fantasías

Los activistas propalestinos decidieron utilizar la Vuelta para visibilizar su protesta contra la masacre de palestinos en Gaza que está llevando a cabo Israel como respuesta al terrorismo de Hamas. Es habitual que quien protesta utilice todo tipo de medidas de presión para lograr que su reivindicación alcance la máxima difusión, lo vemos en las huelgas de transportistas cada vez que hay un puente. La novedad radica en que los partidos del Gobierno, y el propio Sánchez, han alentado e incluso participado en las protestas sabiendo que con ello destrozan una competición deportiva española de prestigio internacional. Sencillamente, inadmisible e irresponsable. Es evidente que se podía protestar sin cargarse la Vuelta, pero no les bastaba con ello. Sánchez apuesta por sacar rédito político de la polarización. Quiere presentarse como el líder indiscutible de la izquierda radical, seguir promoviendo la tensión, y fiarlo todo a la movilización de su electorado. Si pierde, creo que puede tener razón Pérez Reverte cuando opina que no se irá a su casa (salvo que acabe en la cárcel). Sí, es posible que espere que los partidos de derecha no se entiendan o cometan errores políticos que le permitan volver. Difícil, muy difícil, pero él cree que no es imposible.

El escenario más probable al que nos encaminamos es el triunfo abrumador de la derecha. Ante esta situación, la duda es cuál será la fuerza real de Vox. Parece que sigue aumentando la intención de voto a este partido. Esta es una de las razones por la que a Sánchez le interesa retrasar las elecciones todo lo posible: desgastar al PP y lograr que aumente el voto a Vox. Todo votante conservador haría bien en no olvidarlo. Cuanto menos contundente sea la victoria del PP, mayor será la inestabilidad y la fricción con Vox debido a la presión de este partido -lógica- para que se implementen sus iniciativas políticas.

Fantaseo con dos posibilidades muy remotas. La primera es que sea tal el ascenso de Vox que se convierta en la segunda fuerza política o esté cerca de serlo. ¿Se imaginan que el PP se desplazara al centro izquierda dejando al PSOE como partido marginal? Un bipartidismo de partidos fundados después de la muerte de Franco, lo cual permitiría olvidarse felizmente del PSOE. Demasiado bonito para ser cierto. La otra posibilidad con la que fantaseo: que PP y Vox cuenten con un número de diputados que les permita poner en marcha reformas constitucionales. ¿Sería legítimo hacerlo sin contar con el respaldo de los partidos de izquierda, pese a que la última palabra la tuviera el pueblo español que dará su aprobación a la/s reforma/s en referéndum? Estos partidos no aceptarán la reforma, pese a que sea apoyada por el pueblo español. En realidad, no creen en la democracia, sino sólo en sus proyectos políticos. Hablando del tema con mi mujer, ella me decía que quizá lo más sensato fuera hacer un referéndum consultivo sobre las reformas constitucionales antes de acometarlas. Se opondrán igualmente e intentarán incendiar las calles, pero me parece una buena idea. Pero no es más que una fantasía. Es muy difícil que PP y Vox alcancen ese resultado. Dada la situación de España, lo urgente es sacar de La Moncloa a este radical, autócrata y ensoberbecido.

"El cautivo", un fiasco en toda regla

“El cautivo” no me ha cautivado, y a mi mujer tampoco. Al contrario, me ha resultado una película tremendamente aburrida y, sobre todo, increíble en el sentido más literal de la palabra. No lo digo porque Amenábar haya querido subrayar que nuestro Cervantes fuera del “colectivo”, lo cual -aunque pudiera tener fundamento- me parece propio de un mediocre que no es capaz de mostrar otros rasgos mucho más interesantes del genial escritor. El guión y las actuaciones son tan sumamente flojas que el espectador sabe en todo momento que está viendo una película. No es creíble que el personaje que vemos en pantalla escribiera “El Quijote”. Ni siquiera cuando en la película embelesa a quienes escuchan sus historias se percibe la hondura de una figura de la talla de Cervantes. A Amenábar le ha venido grande. Le doy las gracias por “Tesis” y “Abre los ojos”, dos obras maestras. Esperemos que la próxima película de este director sea mejor, porque ha acreditado talento en el pasado.

viernes, 5 de septiembre de 2025

Feijóo se equivoca

La decisión de no asistir al acto de apertura del año judicial tomada por Feijóo me parece un error, porque es un acto institucional y, como tal, además de otras autoridades, acude el Rey. Con su ausencia pretende mostrar su rechazo a que el Fiscal General del Estado siga en el cargo pese a estar procesado. ¿Si ya ha expresado públicamente su posición qué añade su ausencia al acto? Asistir o ausentarse de cualquier acto puede interpretarse como un acto de adhesión o de rechazo a la persona o institución que lo organiza. Se trata de mandar un mensaje implícito porque quien así actúa considera que no es oportuno expresarlo explícitamente, por las razones que sean. Si eres explícito y, además, como en este caso, te ausentas, es porque quieres reforzar todavía más ese mensaje de rechazo. Pues bien, ese énfasis que quiere dar Feijóo es lo que me parece un error.

Se interpreta que Feijóo actúa de este modo para abanderar posiciones “duras” frente a un Sánchez que ha traspasado todas las líneas de la decencia política. Supongo que en el PP creen que con esa actitud se puede frenar el trasvase de votos a Vox. Como ciudadano, estos tacticismos no me interesan, pero situándome en esta perspectiva, tampoco creo que la firmeza que busca un votante de derechas para no decantarse por Vox sea ausentarse de este acto. Lo que tiene que dejar claro Feijóo a sus votantes es qué reformas tiene previsto acometer cuando gobierne. Ahí es donde debe ser absolutamente claro para evitar que su votante piense que, como pasó con Rajoy, el PP seguirá sin adoptar medidas que hoy en día son absolutamente imprescindibles para intentar salvar la democracia y la nación.

martes, 2 de septiembre de 2025

Sánchez nos ayuda a recordar cuál es el principal valor de la democracia

Pedro Sánchez sigue empeñado en mantenerse en el poder a cualquier precio. Ayer reconoció en televisión que, incluso si no logra sacar adelante los presupuestos, seguirá adelante “transformando” su país. Todo lo que se podía decir de este sujeto, está dicho. Sólo hay que agradecerle que con su comportamiento estimule la reflexión sobre cuestiones prácticas, sobre todo aquellas que tienen relación con la ética y la política.

Cuando pensamos en cuál es la esencia y el valor de la democracia -que Kelsen no acierta a ver en su famoso libro así titulado-, nos damos cuenta de que esta radica en la posibilidad de mandar a casa a alguien como Sánchez sin tener que derramar sangre. Es un alivio pensar que pronto podremos decirle a este hombre con nuestro voto que vaya pensando en un oficio y en comprarse unos buenos tapones para los oídos. Esta es la clave de la democracia, su gran virtud, la razón por la que no se debe caer en la tentación de optar por regímenes autocráticos por muy mal que funcione la democracia. Ello no significa, como es natural, que se deje de reflexionar para lograr la mejor manera de realizar el ideal democrático del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

jueves, 28 de agosto de 2025

Olas y estrellas

A veces salgo a caminar bien entrada la tarde, cuando en el cielo ya no se ve ni un resquicio de luz. Suelo dirigirme al paseo marítimo y escojo la pasarela de madera que más se adentra en la playa, hasta casi alcanzar la orilla. Avanzo dejando atrás las molestas luces del paseo. Me detengo, respiro y contemplo: a mi izquierda, las luces de El Campello y Villajoyosa titilan y marcan la línea de costa hasta Finestrat; a mi derecha, el Cabo de Huertas coronado por la luz intermitente del faro. Escucho el murmullo de las olas y observo el mar para detectar el preciso instante en que una de ellas se forma y comienza su efímero periplo hasta desaparecer de nuevo por completo. Entonces levanto la vista ligeramente para incorporar las estrellas al magnífico y significativo cuadro. Cuando la ola se ha desvanecido, como si fuera un surfista de la contemplación, busco otra y la sigo hasta que cesa su aventura y vuelve a ser el mar que siempre fue.

martes, 26 de agosto de 2025

Las nuevas expresiones que nos quieren colocar: "matrimonio igualitario" y "mujeres prostituidas"

Todos los proyectos totalitarios o, quedándonos en algo más cercano, las personas manipuladoras utilizan el lenguaje a su servicio. Las ideas más perversas o las acciones más viles son primorosamente camufladas con palabras que nos sugieren algo alejado de aquello que no se quiere que veamos. En la novela “1984”, Orwell narra el ambiente de una sociedad totalitaria en la que una herramienta esencial del poder para controlar a los ciudadanos es la “nueva lengua”, una poda concienzuda del lenguaje que conduce a los individuos a simplificar la realidad y a carecer de capacidad de crítica frente a la constante manipulación de la que son objeto.

Presto mucha atención a la “nueva lengua” que introducen los políticos en España. Ahí se ve su maldad, su deseo indisimulado de manipular a los ciudadanos para alcanzar sus objetivos completamente desligados del bien común. Por desgracia, este fenómeno es bastante común en nuestro país por la influencia del terrorismo etarra. Durante décadas hemos escuchado su lenguaje tramposo que algunos perezosos incluso llegaban a adoptar: “impuesto revolucionario” para camuflar el chantaje, la extorsión; “lucha armada” para no hablar de terrorismo; o “alternativa democrática” para referirse a la ruptura de España sin contar con los españoles. Son sólo unos ejemplos, como les digo. Escuchar las declaraciones de los etarras exigía un traductor simultáneo que filtrara las trampas de su lenguaje torticero. De ahí se han nutrido muchos de nuestros peores políticos que disfrutan no sólo manipulando términos, algo habitual entre los podemitas que tanto se parecen a los bildutarras, sino recurriendo a juegos de palabras o a metáforas tan del agrado de personajillos como Rufián, quien parece sentirse como pez en el agua con sus gracietas.

En los últimos meses, coincidiendo con la fiesta de la “soberbia” gay -yo también me voy a tomar alguna licencia en el uso del lenguaje, porque veo más soberbia que orgullo-, la expresión “matrimonio homosexual” ha sido sustituida inopinadamente por “matrimonio igualitario”. ¿Por qué les molesta la primera expresión? Realmente no termino de entenderlo, salvo que ahora, además de permitirse que las parejas homosexuales puedan denominar matrimonio a su unión, pretendan que incluso tiene una calidad superior, lo cual es incomprensible, porque todos los ciudadanos contraen matrimonio con iguales derechos. Pues bien, si prestan atención, verán que la expresión se está generalizando. Otro tanto sucede con las prostitutas. Ya no se les llama así, sino que se utiliza la expresión “mujeres prostituidas”, con lo que se quiere poner de manifiesto que son víctimas, cosa que en muchos casos así es, pero no en todos. Hay mujeres que reivindican el libre ejercicio de la prostitución. No entraré en este debate, pero, si se entra, no hay que hacerlo con las cartas marcadas por un lenguaje que deforma la realidad. En definitiva, nos intentan manipular como si fuéramos borregos, así que hay que vivir con los ojos bien abiertos evitando que nos lleven a su terreno. Un cuidado parecido al que hay que tener cuando estamos en el mar y, casi sin darnos cuenta, la corriente nos desvía de la toalla que nos sirve de referencia en la orilla.

domingo, 24 de agosto de 2025

Algunas reflexiones al hilo de "Y si habla mal de España... es español", de Sánchez Dragó

Este verano he leído “Y si habla mal de España… es español”, de Fernando Sánchez Dragó. Aunque su estilo no es de mi gusto, está bien escrito. Como ensayo me parece bastante pobre, porque opina mucho y argumenta poco. Entre sus muchas opiniones, hay una con la que estoy muy de acuerdo. Dragó lamenta el europeísmo acrítico que se ha vivido en España desde la muerte de Franco: “España dejó de ser diferente, claro que sí, en eso llevan razón los gilipuertas de los adosados y los diputados por ellos elegidos, cuando entró en Europa, hoy Eurabia, por culpa de los inconfesables deseos, serviles desvelos y obsequiosos oficios de una partida de politicastros trileros” (pp. 119-120).

Da la impresión de que a Dragó le parece que España, acomplejada sin razón, quiso parecerse a las naciones más prósperas de Europa, y ello nos ha conducido a que quizá hayamos perdido el alma genuinamente española o vayamos camino de perderla. Sorprende que a Dragó le parezca mal esta apuesta europeísta cuando no hace otra cosa que despotricar contra España. Cuando los afrancesados y los liberales del siglo XIX se lamentaban de los males de España miraban a Francia y, sobre todo, a Inglaterra (ahí está Moreno-Isla, el anglófilo de la novela “Fortunata y Jacinta” que está enamorado de Jacinta) como el modelo a seguir para dejar de ser una nación atrasada y decadente. A Dragó ni le gusta España, ni le gusta Europa, así que es difícil conocer qué solución propone, pues es evidente que para él, como para tantos otros españoles -entre los que me encuentro-, España es problema a resolver. Muy diferente es la postura de Juan Manuel de Prada, quien reivindica la tradición española frente a los “bárbaros del norte”. Este autor lamenta el encanallamiento en el que estamos sumidos los españoles por haber abandonado el pensamiento tradicional español. Eso es lo que él reivindica, recuperar la tradición sin complejos. Por eso critica que el grito de protesta de los defensores de la tauromaquia en una manifestación fuera "libertad, libertad, libertad" en lugar de "tradición, tradición, tradición". Creo habérselo leído en su libro "Una enmienda a la totalidad".

En mi opinión, España acertó en su apuesta europeísta, pero no debió afrontar ese proyecto con un complejo de inferioridad totalmente injustificado. España es mucho más que una nación europea, es uno de los grandes pilares de occidente, la raíz y el nexo de unión de los países hispanoamericanos. Sobre el inmenso tema de hispanoamérica, sólo me gustaría recordar que en Puerto Rico, el partido “Autonomía para Puerto Rico”, fundado en 2012, propone dejar de ser un Estado asociado a los Estados Unidos e incorporarse a España como comunidad autónoma. Aquí no hacemos ni caso a estos puertorriqueños y vivimos cada vez más divididos. No hay políticos capaces de pensar en proyectos nacionales de España. A mí me parece que lo de Puerto Rico debería tomarse muy en serio, e igualmente podríamos pensar en estrechar lazos con otras naciones hispanoamericanas. ¿Por qué Puerto Rico y, más adelante, Cuba no se incorporan a España como Estados asociados o incluso como comunidades autónomas? No hay políticos, no hay líderes, no hay imaginación… Y aquí lamentablemente tiene razón Dragó cuando coincide con Ortega en destacar la aristofobia de nuestro pueblo:

“De la imposibilidad de vertebración, de la irrefrenable tendencia a la desvertebración de lo poco que hasta la segunda mitad del reinado de Felipe II se vertebró, de la aviesa y firme voluntad de particularismo que es el denominador común de todos los españoles, se deriva, según Ortega, la peor y más profunda de las perversiones inscritas en el alma de nuestro pueblo: la aristofobia, el odio a los mejores, que cierra el paso a las minorías selectas, descabeza y descapitaliza una y otra vez el país, lo torna inhabitable, genera la proverbial y secular desconfianza de los gobernados hacia sus dirigentes y conduce fatalmente -lo estamos viendo- al imperio de las masas” (p. 180).

Si no encontramos una fórmula para lograr que gobiernen los mejores, o al menos para evitar que al poder lleguen los más malos, que es lo que está sucediendo, el panorama no hará más que empeorar. Las cenizas de nuestros montes son una metáfora de lo que nos espera con estos políticos. Urge cambiar el rumbo, y dudo mucho de que estemos a tiempo.

martes, 29 de julio de 2025

El acuerdo entre la UE y EE.UU es una buena noticia

El acuerdo entre la UE y EE.UU por el que la UE acepta que EE.UU imponga aranceles del 15% a muchos de nuestros productos sin que nosotros gravemos los productos importados de aquel país, así como el compromiso de adquirir armas y otras ventajas para los EE.UU está siendo criticado en Europa. Se interpreta que Trump ha vencido e incluso nos ha infligido una humillación. Por su parte, la comisión europea se defiende diciendo que es el mejor acuerdo posible y, sin duda, infinitamente más beneficioso que una guerra comercial que a nadie beneficia. Les expondré mi opinión, siendo consciente de que se trata de un tema en el que es fácil que me equivoque y deba rectificar, porque no soy experto en la materia.

Sabemos que en las relaciones comerciales entre la UE y EE.UU el saldo es claramente beneficioso para nosotros. Muy beneficioso en el caso de países como Alemania. De ahí que Trump haya presionado tanto para equilibrar la desventaja. No diré que sea justo, porque el desequilibrio surge de un intercambio libre, pero sí que es totalmente lógico que EE.UU desee disminuir su déficit comercial. La comisión europea sabe que incluso cediendo en un porcentaje del 15%, que puede parecer elevado, puede sacar provecho del acuerdo. Tiene razón en que, de entrada, les dice a nuestras empresas cuáles son las condiciones: deben saber que sus productos se encarecerán en aquel mercado, por lo que tendrán que organizarse para intentar disminuir costes y ver si siguen siendo competitivos, o si prefieren buscar nuevos mercados. ¿Deberíamos haber devuelto el golpe con aranceles a los productos americanos asumiendo el riesgo de una guerra comercial? Pues es muy difícil responder a esa pregunta. En Europa siempre se presta más atención a la situación de Alemania que a la nuestra. Según lo que he leído, nuestras exportaciones a EE.UU son el 5% y ascienden a 18.000 millones de euros. No es estamos demasiado expuestos directamente. Pero no se debe pensar al margen del resto de países. Alemania tiene gripado su motor económico y, por tanto, de ningún modo le conviene la inestabilidad a la que conduciría una guerra arancelaria. Nos conviene que Alemania no entre en recesión.

En definitiva, creo que la decisión de la comisión europea ha sido prudente porque, además, es bastante probable que nuestros productos sigan siendo pagados por los estadounidenses, que deberán responsabilizar a su gobierno del aumento de la inflación que perjudica sus bolsillos, aunque a Trump le parezca beneficiosa. Por otra parte, está en nuestras manos como consumidores responder al acuerdo consumiendo productos europeos y rechazando los que vengan de EE.UU. Como les dije en alguna entrada anterior, eso es exactamente lo que vengo haciendo y así seguiré con mayor motivo.

jueves, 26 de junio de 2025

Está hecho: el Tribunal Constitucional acaba de enterrar el fundamento del Estado constitucional

No es necesario volver sobre el fondo del asunto, porque el lector del blog conoce sobradamente mi opinión. La votación de hoy en el Tribunal Constitucional certifica que el órgano que debía garantizar la primacía de la Constitución, es decir, del pueblo español frente a los abusos del poder legislativo ha dimitido de su función. El nombre de los magistrados que hoy han votado a favor de esa sentencia debería figurar en la lista de personajes infames de la historia de España. 

miércoles, 25 de junio de 2025

Quedar aislado en la OTAN es una pésima noticia

Es totalmente lícito y comprensible que si los gobernantes de un Estado consideran equivocado aumentar los gastos en defensa defiendan esa postura enérgicamente utilizando todas las vías de persuasión en el foro que corresponda. Ahora bien, cuando se forma parte de una alianza militar como la OTAN, si no logras convencer al resto y te quedas aislado, como le ha sucedido a Sánchez, la solución nunca puede ser  imponer los propios criterios al resto o directamente escaquearse. Podemos es coherente pidiendo que abandonemos la OTAN. En ese caso España podría gastar en defensa lo que quisiera, aunque deberíamos atenernos a las consecuencias que entraña salir de dicha organización. En cualquier otro escenario que no sea la receta podemita, no queda más remedio que asumir la posición que se haya impuesto y transmitir a los españoles la mala noticia: habrá que hacer sacrificios. Y, claro, eso a Sánchez no le gusta, porque la baza con la que cuenta para seguir en el poder (sigue creyendo que aguantará) es aumentar el gasto social, pese a que los españoles vean que cada vez son más pobres. Sánchez carece de capacidad de maniobra porque no puede aprobar unos presupuestos que le permitan cumplir con los gastos en defensa que se nos van a exigir. Y para colmo Trump va a aprovechar el aislamiento de Sánchez para presionar con la amenaza de aranceles a España. Zapatero nos convirtió en un apestado internacional y ahora Sánchez nos lleva por el mismo camino. El adelanto electoral es perentorio.

martes, 24 de junio de 2025

Sobre la crítica del gobierno a la falta de "neutralidad" de la Conferencia Episcopal

Hace unos días, el portavoz de la Conferencia Episcopal Española, ante el informe de la UCO que revela la gravísima corrupción de personas que han ocupado puestos de gran responsabilidad en el PSOE, sostuvo que convendría convocar elecciones generales para dar la palabra al pueblo. Como era de esperar, en lugar de respetar esta opinión, el Gobierno criticó duramente la posición de la Conferencia Episcopal por entender que este organismo debería mantener una posición neutral en cuestiones políticas. No se dan cuenta de que la neutralidad se pierde cuando se opina sin libertad, es decir, cuando se adopta una posición no en función de lo que se “ve” tras examinar un determinado asunto, sino en función de lo que uno de antemano está decidido a defender -por sectarismo u otras razones espurias- al margen de cualquier otra consideración. Por consiguiente, si la Conferencia Episcopal considera que sería bueno para España que se celebraran elecciones me parece muy bien que expresen su opinión y la argumenten. Se trata de un problema que afecta al bien común y, por tanto, no le resulta ajeno a la Iglesia. 

La confusión sobre este tema es tan grave que está distorsionando por completo muchos debates televisivos. Hay programas en los que para evitar críticas por falta de neutralidad se busca deliberadamente a personas que se sabe de antemano que van a defender posiciones contrapuestas. Si dichas posiciones fueran el resultado de una reflexión libre sobre el asunto no habría nada que objetar. Pero lo habitual es que no suceda así. Hay opinadores que se sabe con certeza que siempre, en cualquier circunstancia, van a defender una determinada posición. Por eso se cuenta con ellos para lograr una aritmética que permita al programa dar una engañosa impresión de neutralidad cuando lo que se debería hacer es invitar a personas capaces de ser fieles a su punto de vista. El problema radica en que, como no se puede tener certeza de que alguien opine con libertad interna, se renuncia a buscar a este tipo de personajes que quizá cabría calificar como “heterodoxos” y se opta por dar la apariencia de neutralidad contratando a quienes se tiene la seguridad de que van a defender puntos de vista contrapuestos. Esto no sólo es muy pernicioso para lograr una opinión pública libre, puesto que adquieren visibilidad pública personas que actúan como lacayos de determinados intereses, sino que con ello se exaltan indebidamente posiciones minoritarias utilizando la neutralidad como pretexto. 

La neutralidad entendida como independencia de criterio es el resultado de ejercer la libertad. Cuando se opina libremente se enriquece la democracia y hay que aplaudir a quienes tienen el coraje cívico de asumir este compromiso con la libertad, bien sean personas o instituciones. Sólo en ocasiones muy excepcionales puede estar justificado que alguien se abstenga de dar a conocer su opinión por prudencia ante el riesgo de que dicha opinión sea utilizada para generar discordia. Estoy pensando en el Rey. En coherencia con lo que he expuesto, el Rey no perdería su neutralidad en sentido estricto si dijera lo que pensara, pero sus funciones constitucionales como Jefe del Estado requieren de él un prudente -nunca mejor dicho- silencio. No obstante, ante situaciones que evidencian una crisis de Estado, debe hallar la forma de dar a conocer su opinión, sopesando detenidamente si el mensaje debe ser transmitido con sutileza o con extrema claridad. No debe de ser tarea fácil reinar, de ahí que debamos felicitarnos por tener un rey honrado y prudente.

viernes, 20 de junio de 2025

"Lo que arde", de Oliver Laxe

Esta última semana vi con mi mujer (dos veces) esta excelente película de Oliver Laxe. El director deja abierta la historia para que el espectador la reconstruya. Nos da pistas para ello, aunque imagino que insuficientes para el gusto de muchos. Una de esas pistas la vemos en la primera escena de la película. En plena noche, con los faros encendidos, dos camiones avanzan por la ladera de un monte lucense derribando árboles altos, casi con total seguridad eucaliptos. Su avance se detiene cuando topan con un árbol distinto, de grueso tronco y probablemente autóctono. No se observa bien por la falta de luz, pero el director se recrea enfocándolo desde distintos ángulos.

Tras esa pista inicial, vamos a conocer al protagonista de la historia. Se trata de un pirómano que se dispone a salir de la cárcel tras pasar varios años encerrado. Por el voluminoso expediente que manejan los funcionarios podemos pensar que no se trató de una conducta aislada. El comentario de los funcionarios sobre esta persona, Amador, es simplemente que se trata de un “pobre hombre”. Nada más vamos a saber explícitamente de él ni de los actos que cometió. El espectador deberá sacar sus propias conclusiones.

Amador sube a un autobús que le va a llevar a casa de su madre, que vive en medio del campo con tres vacas. Allí llega caminando, sin aceptar el ofrecimiento de un vecino para acercarle en coche. No se abrazan madre e hijo. No por falta de afecto, sino por el temperamento de ambos. Utilizan las palabras sólo para lo comunicar lo esencial, en este caso la madre le pregunta si tiene hambre. La forma de reflejar el alma rústica gallega y la personalidad de la madre y del hijo es magistral, quizá lo mejor de la película. A ella le dieron el goya a la actriz revelación con 85 años nada menos.

La vida de Amador consistirá en ayudar a su madre en las tareas propias de la vida rural, sin que le conozcamos ningún proyecto. Le contemplamos en silencio la mayor parte del tiempo, de ahí que lo poco que dice se quede grabado en el espectador. Por una parte, rechaza trabajar en la restauración de una casa que los vecinos están acondicionando para recibir turistas y poder retirarse con los ingresos que obtengan. Amador, sin argumentar, muestra su escepticismo respecto al turismo. En cierta ocasión, viendo desde la distancia como trabajan en la casa, desliza un enigmático comentario, algo así como que “tanto trabajo para nada”. La otra licencia que Amador concede al verbo es su comentario sobre los eucaliptos. Se trata de una “plaga”, un árbol cuyas raíces impiden que crezca nada a su alrededor, un árbol que hace sufrir. Ante esa observación su madre sentencia: "si hacen sufrir es porque sufren".

Conoceremos algo más de Amador al verle interactuar con la veterinaria del pueblo, que les va a ayudar a él y a su madre con una vaca. Ella tiene simpatía por Amador, pero no logra que se anime a conversar. Se da perfecta cuenta de que es un tipo muy callado, de parar serio y triste, pero no le da la impresión de tener un mal fondo. Como la veterinaria no es de allí, Amador sabe que pronto le dirán que él estuvo en la cárcel por pirómano. Así sucede cuando ambos se encuentran en el bar del pueblo. Él le pregunta si ya sabe quién es, y ella, aunque lo admite, no le da mayor importancia.

La siguiente escena que vamos a ver nos muestra a Amador conduciendo por una carretera rodeado de monte y cruzándose con camiones de bomberos que van a sofocar un fuego que ha comenzado en el lugar de donde él venía. ¿Fue el autor? Nada nos va a decir el director sobre ello. Cuando el incendio se sofoca y destroza, entre otras, la casa que los vecinos estaban restaurando, estos dan por supuesto que ha sido Amador el que ha provocado el fuego y le agreden sin que este se defienda. Su madre se interpone y lo lleva a otro lado. Amador no dice absolutamente nada. Ni siquiera intenta defenderse. Se va de allí cabizbajo y con su mismo semblante triste.

Así acaba esta película absolutamente desconsejable para todos aquellos que buscan entretenimiento fácil en la pantalla mientras se comen sus palomitas y beben su refresco. Sin embargo, es fascinante topar con estos personajes rurales, con estas formas de vida en las que se puede ver una cocina de leña, que es la que utilizan la madre y el hijo, mientras la cocina de butano aparece en el fondo de la imagen. Ahí está otra de las pistas. Es un mundo que parece extinguirse, pero que ofrece resistencia, como el tronco ante el que se paran los camiones en la primera escena. Amador quizá sea ese tronco que se resiste a que llegue el turismo y prefiere quemarlo todo. Es una interpretación libre, pero plausible. Desde luego, mi mujer y yo coincidimos en que él era el pirómano, pero nada se puede saber explícitamente de sus razones. Una película bellísima, pero quizá poco arriesgada, cómoda, al dejar demasiada iniciativa al espectador. Sólo por los personajes de los protagonistas merece la pena verla al menos un par de veces.

martes, 17 de junio de 2025

Empezar una nueva vida

La expresión “empezar una nueva vida” refleja una oportunidad que, bien mirada, resulta maravillosa. Quizá se piense que es un tanto exagerada, puesto que no es posible esa novedad radical que quizá alguien podría desear: conservamos nuestro cuerpo, nuestro nombre, e irremisiblemente no podemos desprendernos de nuestro pasado. Pero, en realidad, nuestro cuerpo es lo menos importante cuando se trata de empezar una nueva vida. ¿El nombre? Hasta uno podría cambiárselo. En cuanto al pasado, es circunstancia con la que contamos, sí, pero no resulta determinante si uno aprende a elegir libremente, es decir, a no actuar por impulsos, y a decidir quién quiere ser. Sí, es posible empezar una nueva vida. Es más, algunas personas se pueden encontrar con esa experiencia a poco que hayan alcanzado cierta edad y vean cómo el transcurso de la vida lleva a que ciertos compañeros de viaje sean sustituidos por otros. En algunos casos, los que se van dejan un vacío, o un espacio, según se interprete la ausencia.

Hay personas que necesitan anclajes permanentes en forma de personas y cosas por las que sienten un enorme apego. Es así como se sienten seguras. Las pérdidas pueden sumirles en la zozobra. Por el contrario, otras cambian de lugar de residencia y se dan cuenta cuando miran atrás que han partido todas las personas que en su día eran la base de su existencia. En estos casos uno deja de engañarse y experimenta que nuestra vida, como decía Ortega, es radical soledad, aunque estemos muy felizmente acompañados. Es entonces cuando uno puede llegar a preguntarse qué queda de aquel que un día fue y que sin embargo hoy parece tan lejano que incluso le da la impresión de ser otra persona. Porque cuando de verdad se ha desarrollado una nueva vida se puede tener la sensación de ser alguien distinto. Y no es tan solo una sensación, sino la pura verdad. Todo cambia, incluidos nosotros mismos. Pensar lo contrario porque permanecen determinadas expresiones o formas del carácter que llevan a frases tales como “genio y figura hasta la sepultura” es quedarse en la superficie.

A veces los cambios son tan profundos que pueden dar vértigo y alguno puede tener la necesidad de hacer pie con un anclaje que le resultaba seguro. Eso es la nostalgia. Entonces se siente el deseo de saber qué fue de tal persona, de reunirse con los amigos del colegio o de visitar el pueblo en el que uno veraneaba y que tiene idealizado como el lugar feliz de la infancia. Son trampas, y conviene no olvidarlo. Se equivocará si piensa que va a recuperar la amistad con un antiguo compañero de colegio con el que ha recordado los “viejos tiempos” en una noche de camaradería, o si vuelve a veranear en aquel lugar creyendo que sigue siendo el mismo que le vio disparar las flechas del arco con el que jugaba con sus amigos. El ser humano es “futurizo” incluso cuando buscamos los recursos en el pasado. Hay que atreverse a vivir y disfrutar de la experiencia del cambio, de la partida y de la llegada de las personas a tu vida, de los nuevos lugares o de los actuales, porque todo cambia cuando comienza un nuevo día, cuando tienes la oportunidad de darte cuenta de que sigues vivo y de que todo es posible.

lunes, 16 de junio de 2025

Sánchez se aferra al cargo (ninguna novedad)

Como era de esperar, dada la catadura moral del personaje, Sánchez se aferra al cargo con el argumento clásico de mucha gente de izquierdas: no se debe permitir que gobierne la “derecha reaccionaria”. Es decir, da igual lo que haga la izquierda, porque siempre será mejor que la derecha, que son los “malos”, la “barbarie”. Es una actitud sectaria que siembra sin remedio la discordia. Ayer, en el programa “La Roca”, Gonzalo Miró, en un alarde de sectarismo, llegaba a la misma conclusión que Sánchez: no debe dimitir porque no se puede permitir que lleguen al gobierno el PP y Vox. Muy democrático, sí señor. ¿Y que harán cuando, más pronto que tarde, gobiernen? Esa es la pregunta del millón, como le decía Xan al francés en “As bestas”.

jueves, 12 de junio de 2025

Los cuatro del Peugeot

Sánchez pretende hacernos creer que no sabía nada. Semejante posibilidad es un insulto a la inteligencia, pero hay un dato, en mi opinión, que representa un indicio clarísimo de que estaba al tanto de todo: el nombramiento de Ábalos como ministro de Fomento. Se trata de un Ministerio con un elevado presupuesto en el que se adjudican obras públicas. Eso no puede ser una casualidad. Los cuatro del Peugeot se conocían muy bien.

Feijóo, urge presentar una moción de censura

No me parecía oportuno presentar una moción de censura sin tener los votos necesarios para sacarla adelante. Hasta hoy. He cambiado de opinión ante la extrema gravedad de la corrupción que rodea a Sánchez y su negativa a dimitir. Feijóo debe dar un paso adelante y que se retraten todos los grupos y diputados del Parlamento. Naturalmente, la moción debe presentarse con el fin de que el nuevo Gobierno convoque unas elecciones que den la palabra a los españoles. 

Sánchez debe dimitir de inmediato

Las escandalosas revelaciones de la UCO sobre corrupción que implican a Santos Cerdán cercan sin remedio a Sánchez. Su dimisión es inaplazable. Una página negra en la historia de España.

miércoles, 11 de junio de 2025

La brutal agresión a la independencia judicial exige que el Rey se pronuncie

El ataque directo del gobierno a los jueces da la medida de la gravedad de la situación que atraviesa la democracia española. Lo venimos advirtiendo, el tirano Sánchez no admite que se trunquen sus objetivos, aunque el precio sea la propia democracia, que no existe sin separación de poderes. La reacción debe ser inmediata, por supuesto de los afectados -los jueces y fiscales (estos deben estar abochornados)- en primer lugar, pero también del conjunto de los ciudadanos, porque nos va en ello la libertad.

La situación ha llegado a tal punto que el Rey va a tener que intervenir con alguna declaración significativa. La crisis institucional no admite su silencio. Además, que tenga muy claro Felipe VI que si para mantener el apoyo de sus socios Sánchez necesita entregar la Monarquía, lo hará sin pestañear. Así que atentos a lo que pueda decir el Rey.

miércoles, 4 de junio de 2025

El gobierno alimenta la mentira

No desean que se salve ninguna institución que amenace su poder. Si hay que desprestigiar a la Guardia Civil, adelante. Allá van María Jesús Montero, Pilar Alegría y Óscar López a propalar el bulo de que la Guardia Civil fantaseaba con poner una bomba lapa en el coche del Presidente del Gobierno. La mentira -no simplemente la falsedad, porque se busca engañar- se alienta desde la Moncloa. No les importa a los dirigentes del PSOE que hayan pillado a Leire Díez con las manos en la masa. Le instan a darse de baja y a que difunda un relato de ficción sobre una supuesta investigación que realizaba para desentrañar los abusos de la Guardia Civil o de cualquier otra institución que trate de combatir su corrupción. No sé si llegaremos a tiempo de desembarazarnos de esta gentuza antes de que legislen -sin ningún temor, pues carecen del freno que representaba el Tribunal Constitucional- para reformar el acceso a la carrera judicial y permitan que la Fiscalía instruya procedimientos. Si en las próximas elecciones no se les echa, veremos si no se perpetúan en el poder. Lo que está haciendo Pedro Sánchez supone sencillamente acabar con la democracia en España. ¿Habrá capacidad de reacción?

martes, 3 de junio de 2025

El Tribunal Constitucional va a dar la puntilla a la democracia constitucional

Como era previsible (remito a la entrada “La amnistía y el principio de proporcionalidad”), el Tribunal Constitucional va a sostener que el legislador tiene un amplísimo margen para valorar lo que conviene al interés general en tanto legítimo intérprete de la “voluntad general”. La perversión de la democracia constitucional alcanza su máximo apogeo al atacar su misma esencia: poner límites a los excesos de los poderes públicos, en especial del poder legislativo. El Tribunal Constitucional debe fiscalizar la actuación de este poder cuando una ley viola flagrantemente el derecho fundamental a la igualdad ante la ley de todos los españoles. En lugar de ello, los magistrados han decidido ponerse al servicio de los que atentan contra la Constitución dando así la puntilla al régimen constitucional. Esto ya estaba sucediendo, muchos lo hemos advertido, pero constitucionalizar la amnistía supone un salto cualitativo por la manifiesta evidencia de la felonía. Intentar hacer creer a los españoles que el parlamento busca el interés general amnistiando a quienes han declarado que volverían a quebrantar la legalidad es tomarnos a todos por imbéciles. Conde Pumpido y sus compañeros van a emborronar no sólo cientos de páginas hueras de razón, sino cualquier tipo de prestigio profesional que pudieran atesorar.


lunes, 2 de junio de 2025

Crisis de representación

Las informaciones sobre la conspiración organizada por el PSOE para desprestigiar a los mandos de la UCO son gravísimas, pero no sorprenden en absoluto teniendo en cuenta la catadura moral de Sánchez y de todos los políticos que le rodean. Es evidente que esto no funciona. Urgen las reformas o, como afirma más de uno, una enmienda a la totalidad. Si tuviera que identificar lo más urgente diría que asistimos a una monumental crisis de representación. Los partidos políticos se han revelado como organizaciones oligárquicas que no representan a los ciudadanos. Si ello no fuera suficientemente grave, hay que añadir que por sus tuberías fluyen los peores, los más incapaces, con consecuencias trágicas: se ha podido constatar quién estaba al mando de la Confederación Hidrográfica del Júcar y de Emergencias en nuestra tierra cuando pasó lo que todo el mundo sabe que puede suceder en el mes de octubre.

Debemos encontrar fórmulas que permitan garantizar que los ciudadanos se sienten representados por quienes actúan en su nombre. La cuestión es si para ello es siempre necesaria una elección a través del voto. Quizá se deberían explorar otras fórmulas que permitieran extraer representantes sociales por otros medios. A este respecto, creo que sería muy interesante pensar en la vía del sorteo. Vamos a admitir que un catedrático de Universidad con seis sexenios de investigación ha alcanzado dicha posición por méritos. Podrían sortearse cinco catedráticos de entre todas las Universidades españolas para representar a los ciudadanos en el proceso de elección del Presidente del Gobierno. Lo mismo podríamos decir de empresarios, médicos de prestigio, presidentes de las Reales Académicas, etc. Se trataría de buscar a unas 200 personas capaces que actuar como representantes de la sociedad española. ¿Acaso no podrían reunirse como si de un cónclave se tratara y elegir entre ellos al Presidente del Gobierno? Quizá sea una mala solución y analizada con detalle una propuesta así sería inconveniente. Da igual. Lo que importa es ponerse a pensar en nuevas fórmulas, porque nuestra democracia ha sido secuestrada por los partidos y es una ciénaga.

martes, 20 de mayo de 2025

León XIV y la humildad

Sobre el nuevo Papa, León XIV, no tengo mucho que decir, salvo que me ha causado buena impresión la expresión de su rostro y el detalle de salir al balcón con la indumentaria papal clásica. Desde el inicio de su pontificado, Francisco renunció a lo que para él era un boato innecesario, llegando incluso a calzar unos zapatones gastados por el uso que inevitablemente llamaban la atención. No dudo de que tuviera la mejor intención, pero daba la impresión de que con ello hacía ostentación de humildad. León XIV ha recuperado la tradición y creo que ha acertado, porque cuando te insertas en ella reconoces humildemente tu participación en una realidad superior. 

La humildad es una virtud muy importante. El hombre humilde debe estar dispuesto a que su nombre -que bien mirado es la cosa más azarosa del mundo- se pierda. No importa que nadie se acuerde de nosotros, ni siquiera cuando estamos vivos. Lo único que cuenta es esforzarse por actuar bien, tener la conciencia limpia. Eso es todo. Personalmente, siento un gran respeto por los héroes anónimos. A veces tenemos la fortuna de reconocerlos, siempre en contra de su voluntad. Cuando ello sucede, si es posible, y tratando de incomodarles lo menos posible, hay que escucharles si tienen a bien hablar. Digo esto porque todavía estoy saboreando una frase escrita por Pablo D'Ors en su versión de "El peregrino ruso", incluida en su último libro, "Devoción": "Una buena palabra es plata -dije para terminar, sellando mis labios-, pero el silencio es oro puro".

miércoles, 30 de abril de 2025

Mustang, Kelme y Álvaro Moreno

Apuntaba en entradas recientes que, ante los aranceles impuestos por Trump, los ciudadanos deberíamos boicotear los productos provenientes de los Estados Unidos. Personalmente, me tomo muy en serio mi comportamiento como consumidor y rechazo esa frivolidad consumista del “ir de compras”. Pienso en qué es lo que verdaderamente necesito sin sucumbir a caprichos estúpidos y luego examino -sin necesidad de hacer una tesis doctoral- los productos a adquirir teniendo en cuenta sus características y origen. Hace pocas semanas he hecho algunas compras de las que estoy muy satisfecho y voy a compartir con ustedes mis elecciones por si les resultan útiles.

Necesitaba unos zapatos deportivos negros, unas zapatillas de deporte y una cazadora larga de entretiempo. Estaba muy decepcionado con el resultado que me habían dado tanto los zapatos como las zapatillas, unas John Smith. Mi prioridad era que el calzado fuera cómodo, resistente, bonito y con un precio razonable. Los zapatos deportivos que elegí son de la marca española Mustang y no puedo estar más contento. Son comodísimos y su precio en la tienda Mustang del outlet de San Vicente del Raspeig me parece muy razonable, menos de cuarenta euros según creo recordar. 

En cuanto a las zapatillas de deporte, tenía muy claro que debía primar la calidad, porque caminar es la base de mi ejercicio físico. En la búsqueda di prioridad al producto español con marcas como Paredes, Joma, J’Haiber y Kelme. Empecé por Kelme y no me hizo falta seguir. No sabía si todavía existía esta marca, puesto que no la he visto anunciada y las tiendas de deporte suelen estar copadas por Nike y Adidas. Sin embargo, existe y tengo la suerte de que vivo cerca del outlet de Kelme en el parque empresarial de Elche. La dependienta me aconsejó un determinado modelo y puedo decir que son las zapatillas más cómodas que jamás he calzado, y que su calidad se percibe en cada detalle. El precio, inferior a 50 euros. Sencillamente, espectacular.  

La prenda de entretiempo para estos días ventosos de primavera debía sustituir a una McGregor que compré hace años y que me había dado un sensacional resultado. No lo tenía fácil. Igual se ríen de mi ignorancia, pero mi mujer y yo entramos en una tienda desconocida de la avenida Maisonave de Alicante llamada “Álvaro Moreno”. Enseguida encontré lo que estaba buscando: una cazadora larga (lo llaman “cortavientos”) perfecta para esta estación. No entraré en detalles, pero todo lo que vimos nos pareció de buena calidad y también a un precio razonable. Antes de decidirme a comprar quise indagar de dónde venía esta empresa. Resulta que se fundó en Osuna (Sevilla) y está en proceso de expansión. Fantástico, también producto español.

Ya saben, Mustang, Kelme y Álvaro Moreno, tres marcas españolas que recomiendo sin reservas. 

martes, 29 de abril de 2025

Saltaron los plomos

Es de suponer que pronto sepamos con certeza las causas del apagón de ayer. Desde hace unos años, en asuntos relacionados con la energía suelo prestar atención a las opiniones de Carlos Gagigal, un experto en esta materia. Antonio García Ferreras le entrevistó en directo en su programa de televisión y dijo que muy probablemente España no había padecido ningún ciberataque y que, como se venía advirtiendo, lo más lógico era que el apagón fuera causado por un exceso de oferta de energía, debido a la alta producción de las renovables. La desproporción entre la oferta y la demanda causó unos desajustes en los nudos que transmiten la energía que hizo “saltar los plomos”, como puede suceder en cualquiera de nuestras casas. Como todavía no estamos en disposición de almacenar toda la electricidad que generamos, es posible -seguía diciendo Cagigal- que lo de ayer no sea un incidente aislado y pueda volver a suceder.

Espero que pronto sepamos si esta teoría es acertada, pero da la impresión de que ha habido una mala o nula planificación para evitar este desajuste que ha causado pérdidas millonarias y graves problemas a muchas personas. Habrá que depurar responsabilidades, pero tiendo a pensar que nos puede haber venido muy bien este apagón no sólo para buscar soluciones técnicas para garantizar el suministro eléctrico, sino sobre todo para mostrarnos que nuestra “instalación” en esta sociedad técnica no es tan segura. Somos frágiles, dependientes los unos de los otros, barro en definitiva, como suele decirse. Queremos dominar el entorno y un sopapo en forma de apagón nos viene de maravilla para ponernos en nuestro sitio.

viernes, 25 de abril de 2025

El coste de la desconfianza y el miedo

A la hora de relacionarnos con otras personas podemos tener una actitud confiada o desconfiada. La cuestión de la confianza y, dando un paso más, el miedo está también presente en la forma de organizar la sociedad. Es impresionante ver en los aeropuertos las largas colas que se forman para controlar los objetos que los pasajeros pretenden introducir en los aviones. Probablemente ninguna de las personas que un día pasa por allí desea cometer un atentado, pero la sola posibilidad de que alguien pueda hacerlo genera una desconfianza que altera por completo la organización de la vida colectiva. En un caso como este creo que todos estaremos de acuerdo en que el riesgo de que mueran inocentes justifica que nos protejamos con esas medidas de seguridad. Sin embargo, hay situaciones en que es preferible confiar y asumir el riesgo que ello pueda entrañar. Es más, diría que siempre habría que partir de la confianza y de la buena fe como principio lógico de actuación, puesto que la desconfianza y el miedo pueden deteriorar gravemente las relaciones e instituciones humanas. Pondré un ejemplo que considero bastante significativo.

En la enseñanza me parece esencial que el estudiante confíe en el maestro o profesor. La película “Karate Kid” lo muestra con claridad. El señor Miyagi y Daniel se comprometen a enseñar y a aprender Karate respectivamente. Además, Daniel debe obedecer sin hacer preguntas. Esta exigencia podría resultar sorprendente, pero con ello el señor Miyagi pretende fomentar esa imprescindible confianza en el maestro. La primera lección consiste en que Daniel lave coches y pinte las vallas de una cerca realizando esas tareas con unos movimientos pautados que vigila el señor Miyagi. Daniel no sabe qué puede aprender con esas tareas, pero obedece. Como no recibe ninguna explicación se va hartando y llega a pensar que el señor Miyagi lo tiene de “machaca” para beneficio propio. Al final, ante el conato de rebelión del muchacho, el señor Miyagi le muestra que esas tareas son excelentes ejercicios para dominar movimientos clave del karate.

Si en la relación entre estudiante y profesor se pierde esa confianza -y eso está sucediendo-, el profesor puede sentirse amenazado ante la posibilidad de que se le cuestione su forma de evaluar o los criterios de corrección que utiliza. Al final, la relación se juridifica para convertirse en un haz de derechos y obligaciones por ambas partes que responden una desconfianza verdaderamente corrosiva. Si se parte de la confianza, el estudiante deberá aceptar que el profesor decida examinarle oralmente, por ejemplo, y tener libertad para valorar el grado de asimilación de la asignatura. Naturalmente, podría pedir que le explicara en qué se ha equivocado, pero sería muy pernicioso que interpusiera una reclamación para protestar contra el criterio del profesor. Sé que hay profesores que pueden actuar arbitrariamente, pero no es lo habitual. Lo que importa destacar es que si la relación se basa en un garantismo fundado en la desconfianza es poco lo que se gana y mucho lo que se pierde. En definitiva, pensemos muy detenidamente en el coste que entraña relacionarnos desde la desconfianza y el miedo.

jueves, 10 de abril de 2025

Donald, el histrión

Las decisiones del histrión que lidera Estados Unidos ya se puede decir que solo tienen una explicación lógica: forrarse especulando en bolsa. Pone los aranceles y hunde las bolsas, compra gangas, cambia de decisión y provoca un rebote en las bolsas que le enriquece. Así de simple y es obvio que todo a través de testaferros. No hay más, porque la crisis de la deuda pública estadounidense hasta yo mismo podía verla sin ser ningún experto. Si eres un país con una elevada deuda pública (parte de la cual está en manos de China), una política arancelaria que haga previsible una recesión va a afectar a tu credibilidad como nación y, por tanto, encarecerá los títulos de tu deuda, es decir, deberás pagar más intereses para financiarte. Si eso no lo tenía previsto, es porque el histrión es un listo que mira solo por su bolsillo. Parece mentira que una persona de casi 79 años tenga objetivos tan mundanos. Lo mejor de Trump es su senectud, aunque él no se dé cuenta y nadie se atreva a decírselo.

lunes, 7 de abril de 2025

¿Ha medido bien Trump el daño reputacional que va a sufrir Estados Unidos?

José García Domínguez escribe en Libertad Digital un breve articulillo titulado “Trump no es nuestro enemigo”. Este columnista es economista y nada afín a Vox, como alguno podría pensar. Yo diría que es más socialdemócrata que liberal, pero esto no es lo que interesa. Lo llamativo es que no tilda a Trump de insensato y, sin citarlo, señala el mismo problema que identifica Stephen Miran para proponer la política arancelaria -se dice que este economista es el cerebro en la sombra- que está siguiendo Trump: la fortaleza del dólar. No he tenido tiempo para leer el informe de cuarenta páginas de Miran que circula por internet, pero desde luego parece que la idea es que los aranceles compensen la fortaleza del dólar y puedan equilibrar la deficitaria balanza comercial de los Estados Unidos. Una moneda fuerte dificulta las exportaciones y facilita las importaciones, todo lo cual se traduce en una deslocalización industrial que Trump pretende combatir. 

No estoy en condiciones de valorar adecuadamente las medidas de Trump. Hay que leer y estudiar, especialmente el problema de Estados Unidos con su elevadísima deuda pública (eso explica los despidos de empleados públicos) y el impacto que los aranceles puedan tener en la deuda. Ahora bien, una cosa sí tengo clara: el coste reputacional que para Estados Unidos va a tener Trump será muy elevado. Mucha gente, yo entre ellos, va a dejar de comprar productos de allí. Otros, además, cancelarán sus proyectos y no visitarán el país. Muchos aranceles van a tener que poner para compensar el inmenso coste que tiene poner a buena parte del mundo en su contra. Parece que Trump quiere emular a John Dutton, el protagonista de la serie Yellowstone que estoy siguiendo con el único propósito de comprender mejor la mentalidad de la América profunda. Y, créanme, ayuda, vaya que sí.

lunes, 10 de marzo de 2025

La amnistía y el principio de proporcionalidad

He publicado un breve artículo titulado "La amnistía y el principio de proporcionalidad" en las páginas 173-183 del libro Retos actuales de la Filosofía del Derecho, obra publicada en la editorial Reus y dirigida por los profesores de la Universidad de Santiago de Compostela Milagros Otero, Manuel Segura y Sonia Esperanza Rodríguez. Pongo el trabajo (con ligerísimos retoques) a disposición de los lectores del blog por si fuera de su interés. 

La amnistía y el principio de proporcionalidad

La proposición de ley de amnistía presentada por el Grupo Parlamentario Socialista ha generado enorme polémica. Desde que el PSOE cambió de posición política y se mostró favorable a amnistiar al movimiento independentista se ha abierto el debate sobre si nuestra Constitución admite la amnistía. El análisis de los argumentos que exponen los diferentes autores que se han ocupado del asunto es interesante y me gustaría sumarme a él para destacar una idea: la aprobación de la amnistía ahonda en la crisis del Estado constitucional de Derecho nacido en 1978, y la razón última de que esto se vaya a producir radica en la apuesta que la doctrina mayoritaria y el propio Tribunal Constitucional han realizado en favor del principio de proporcionalidad a lo largo de las últimas décadas. Podría decirse que la admisión del principio de proporcionalidad ha desarmado al Estado constitucional.

 

I

 

Los defensores de la amnistía centran sus esfuerzos en mostrar que no hay argumentos concluyentes para afirmar que la Constitución ha vedado la posibilidad de aprobar leyes de amnistía[1]. Su razonamiento se basa en la ausencia de prohibición expresa de la amnistía en el texto constitucional, sin que esta pueda verse afectada por la prohibición constitucional de los indultos generales prevista en el art. 62i CE. A partir de ahí se esgrimen otros argumentos en apoyo de la constitucionalidad de la amnistía: la propia proposición de ley del Grupo Parlamentario Socialista destaca que se trata de una institución muy presente en nuestra tradición jurídica; también se alude al reconocimiento explícito de la amnistía en países como Italia, o su admisión en otros como Alemania, pese a no estar reconocida en su Constitución (Pérez del Valle, 2001, pp. 191-192).

Comenzaré refiriéndome a la presencia de la institución de la amnistía en nuestra tradición jurídica. Es cierto que en el último siglo se han aprobado amnistías en España, no sólo la de 1977. En concreto, estando vigente la Constitución de 1876, que a diferencia de la Constitución de 1869 y de la de 1931 no reconocía explícitamente la amnistía, se aprobaron varias leyes de amnistía, entre las que destaca la de 8 de mayo de 1918. También cabe recordar que el 21 de febrero de 1936, tras la llegada al poder del Frente Popular, por iniciativa de Azaña, la Diputación Permanente de las Cortes amnistió a los condenados por la insurrección revolucionaria de octubre de 1934. Ni la Constitución de 1876 ni la de 1931 tenían un carácter normativo ni instauraban un Estado constitucional de Derecho a diferencia de la Constitución de 1978 (Aragón, M., 2023). Si algo ponen de relieve las amnistías aprobadas a principios del siglo XX es el exorbitante poder del que disponía el poder legislativo y, por tanto, no constituyen un antecedente válido para justificar la amnistía en nuestro Estado constitucional de Derecho en el que los poderes públicos están sujetos a la Constitución.

Mención aparte merece la Ley de Amnistía 46/1977, de 15 de octubre, que no sólo borró delitos cometidos con intencionalidad política, sino que también amnistió conductas delictivas -incluso en el ordenamiento jurídico franquista- de funcionarios y agentes del orden público. Se trataba de favorecer la reconciliación y con ella la concordia sin adentrarse en un proceso de rendición de cuentas que en aquel contexto se pensó que podría haber generado una espiral de revanchismo y odio que dificultara el éxito del proceso de Transición a la democracia. Por otra parte, algunos delitos amnistiados eran conductas que con la llegada de la democracia constituían el ejercicio legítimo de derechos humanos, tales como la libre expresión en relación con la libertad ideológica. Por consiguiente, era comprensible que estas conductas se tuvieran por no delictivas, al ser coherentes con los fundamentos axiológicos de la democracia. La amnistía del año 1977 fue una reivindicación de la oposición política al franquismo y gozó de una amplísima aceptación popular, pese a que en aquel momento pudieran haber sido excarcelados algunos miembros de organizaciones terroristas como el GRAPO o ETA, o también consagrara la impunidad de agentes del franquismo responsables de actos de tortura.  Tras la entrada en vigor de la Constitución de 1978 no se ha aprobado ninguna amnistía (Peña Freire, A., 2023)[2]. Por consiguiente, la apelación a la tradición jurídica española es un argumento muy débil en defensa de la constitucionalidad de la amnistía.

Las referencias a su presencia en los textos constitucionales de otros países o su admisión en otros me parece un argumento secundario, debido a que el reconocimiento y utilización de la amnistía puede responder a situaciones particulares de cada nación (que es el sujeto político que subyace al Estado).

La ausencia de una prohibición explícita de la amnistía constituye el núcleo del debate. En el ámbito del Derecho privado tiene cierto sentido la máxima kelseniana según la cual lo no prohibido está permitido; sin embargo, como recuerda Manuel Aragón, los poderes públicos -también, por tanto, el poder legislativo- actúan de acuerdo con el principio de sujeción, es decir, sólo pueden hacer aquello que la ley les permite. Por tanto, la ausencia de referencias a la amnistía en la Constitución está muy lejos de poder interpretarse como una posibilidad abierta al poder legislativo, ya que, como afirma este autor, “de la Constitución pueden derivarse prohibiciones implícitas” (Aragón, M., 2023). La prohibición implícita de la amnistía se desprende, a su juicio, de varios argumentos entre los que debe analizarse en primer lugar si la proscripción de los indultos generales no afecta a la amnistía. El argumento es el clásico “a minori ad maius”, es decir, si están prohibidos los indultos generales, con mayor motivo debe entenderse que lo esté también la amnistía, por ser una medida más amplia, ya que no sólo borra la pena, sino también la conducta delictiva. Frente al argumento de que el indulto lo otorga el ejecutivo mientras que la amnistía corresponde aprobarla al legislativo, Gimbernat observa que sólo el indulto individual es otorgado por el ejecutivo de acuerdo con la ley de indulto de 1870, hoy todavía vigente. Ahora bien, como dicha ley no regula los indultos generales, estos “sólo se podrían acordar -si la CE no los hubiera prohibido, e igual que una amnistía- mediante una Ley Orgánica aprobada por el Parlamento. Por ello carece de toda fuerza de convicción ese argumento de que indultos generales y amnistía emanarían de dos poderes distintos del Estado, siendo así que tanto el uno como la otra tendrían que ser aprobados -si la CE lo hubiera permitido- por el Legislativo” (Gimbernat, E., 2023).

Para los defensores de la constitucionalidad de la amnistía resulta esencial mostrar que entre la amnistía y el indulto hay diferencias sustanciales que conducen a rechazar que la prohibición de los indultos generales afecte a la amnistía. En esta tarea encuentran un punto de apoyo sólido en la STC 147/1986, de 25 de noviembre, que destaca “que es erróneo razonar sobre el indulto y la amnistía como figuras cuya diferencia es meramente cuantitativa, pues se hallan entre sí en una relación de diferenciación cualitativa” (fundamento jurídico 2º). Precisamente la proposición de ley de amnistía cita este pasaje para mostrar que la amnistía y el indulto son instituciones diferentes en tanto responden a diferentes fines. La amnistía es una medida que pretende utilizarse para afrontar problemas políticos y por ello se adopta por el poder legislativo. No sería una medida de gracia como el indulto, que se orienta a perdonar una pena y que se adopta por el poder ejecutivo, sino un instrumento político que, más que el perdón, pretende el olvido (de ahí la raíz común de “amnistía” y “amnesia”) con el fin de favorecer la reconciliación, la concordia.

Obviamente, desde la perspectiva de quien ha cometido la acción delictiva, es mucho más beneficioso que su delito se tenga por no cometido -máxime cuando ni siquiera ha sido juzgado- que el perdón de la pena que entraña el indulto. Pero como la finalidad de ambas medidas es distinta, la diferencia cualitativa existe y, por consiguiente, la prohibición de los indultos generales no es concluyente para descartar la constitucionalidad de la amnistía. Y aquí llegamos al punto decisivo. Podría pensarse que hay otros argumentos para sostener la prohibición implícita de la amnistía por resultar incompatible con el Estado constitucional de Derecho. En efecto, Manuel Aragón destaca cómo la amnistía afecta a la separación de poderes, al principio de seguridad jurídica y también a la igualdad de los españoles ante la ley consagrada por el art. 14 CE. Los argumentos de Peña Freire mostrando cómo la amnistía atenta contra los principios del Estado de Derecho son impecables, al igual que las referencias atinadísimas de García Figueroa al error que supone “desjudicializar” la política (García Figueroa, A., 2023), por poner sólo algunos ejemplos (cfr., también, Atienza, M., 2023, García Amado, J.A., 2023, De Lora, P., 2023 o Martínez Zorrilla, D., 2023)[3], pero la praxis constitucional que se lleva desarrollando por el Tribunal Constitucional, con el apoyo casi unánime de la doctrina, ha dado al poder legislativo el instrumento decisivo para que imponga sus razones. Se trata, en mi opinión, de la mayor amenaza para el Estado constitucional de Derecho desde la aprobación de la Constitución.

 

II

 

Durante décadas se viene admitiendo que los derechos fundamentales pueden ser lesionados o restringidos siempre que haya buenas razones para ello. Para examinar esas buenas razones se contaría con un instrumento que encauza el proceso argumentativo y ofrece parámetros para valorar racionalmente los argumentos que se planteen: el principio de proporcionalidad. Parece que estamos ante la institucionalización de la razón por la que aboga Alexy (Alexy, R., 2000). Sin embargo, algunos venimos advirtiendo hace mucho tiempo del riesgo que entraña la generalización del recurso al principio de proporcionalidad por amenazar los fundamentos filosófico políticos del Estado constitucional (De Domingo, T., 2007, pp. 245-280).

El Estado constitucional de Derecho encuentra su razón de ser en limitar la acción de los poderes públicos -en especial el legislativo- para preservar los derechos fundamentales. El principio de proporcionalidad permite que los derechos fundamentales puedan ser lesionados o restringidos, aunque sólo por causas muy justificadas. El último paso del principio de proporcionalidad, la ponderación -perfeccionada con precisión de relojero prusiano por Alexy con su “fórmula del peso”- representa ese momento final en el que la argumentación jurídica alcanza su esplendor con un juego de razones y contra razones. Ahora bien, ¿quién está legitimado para introducir esas excepciones que representan la lesión o restricción de los derechos fundamentales? Naturalmente, el poder legislativo. Recordemos el artículo 53.1 CE en su segundo inciso: “Sólo por ley, que en todo caso deberá respetar su contenido esencial podrá regularse el ejercicio…”. Es decir, con el principio de proporcionalidad se está abriendo la puerta a que el poder legislativo introduzca restricciones a los derechos fundamentales, pero se confía en que el Tribunal Constitucional, como último garante de la Constitución, tiene en su mano valorar si las decisiones del legislador han respetado el principio de proporcionalidad. Podría pensarse que contamos con un instrumento para protegernos de los excesos del poder legislativo pero esta es una impresión sumamente equivocada, y no sólo por la evidente politización de este órgano.

Vaya por delante que cualquier Estado democrático, no solo un Estado constitucional, requiere para su correcto funcionamiento que los ciudadanos y los servidores públicos se conduzcan con lealtad al proyecto común de convivencia política del que se forma parte. Pero la organización institucional del Estado es muy importante a la hora de atajar cualquier desviación de la responsabilidad que corresponde a cada cual. Quiero decir con ello que ciertamente el principio de proporcionalidad podría ser una herramienta que funcionara contando con que el legislador actúa de buena fe buscando el interés general y respetando el control del Tribunal Constitucional, que por su parte debería conducirse con independencia en su labor de interpretar la Constitución y protegerla de las actuaciones que resultan contrarias a la misma. Ahora bien, esta es una situación ideal y no se debe desconocer que la vida política nos presenta ejemplos palmarios de un ejercicio del poder político completamente ajeno al interés general. En este contexto, que es el que estamos viviendo hoy en España, el principio de proporcionalidad abre la puerta a que el poder legislativo carezca de límites.

En efecto, el recurso al principio de proporcionalidad refuerza el papel del poder legislativo frente al Tribunal Constitucional por una razón bastante evidente, pero que suele pasar desapercibida: si se admite la posibilidad de que el poder legislativo pueda restringir los derechos fundamentales, se amplía notablemente su margen estructural de actuación y se desdibuja el papel del Tribunal Constitucional como garante último de los derechos fundamentales. Es cierto que el Tribunal Constitucional puede revisar en última instancia si son admisibles las razones del legislador y valorar si ha habido un sacrificio desproporcionado del derecho restringido; pero ¿por qué la valoración del Tribunal Constitucional debe imponerse a la del poder legislativo cuando de lo que se trata es de decidir la oportunidad de introducir unas restricciones que, según el propio Tribunal Constitucional, la Constitución no estaría vedando? La situación es muy distinta si se es fiel al fundamento axiológico del Estado constitucional y se afirma que los derechos fundamentales no admiten restricciones. Aquí sí tiene auténtico sentido la labor del Tribunal Constitucional como garante último de unos derechos que se aspira a preservar por encima de la voluntad coyuntural de los representantes políticos de los ciudadanos, porque son fruto de la decisión soberana de la nación plasmada en la Constitución. Y, por ello, cuando se estime que las circunstancias exigen restringir tales derechos, la vía adecuada sería constitucionalizar tales restricciones a través de una reforma constitucional respaldada explícitamente por los ciudadanos.

Si nuestra praxis constitucional hubiera consagrado la tesis de que los derechos fundamentales no admiten restricciones, la evidencia de que una amnistía contraviene de manera flagrante tanto el principio de sujeción de ciudadanos y poderes públicos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico (art. 9.1CE) como el principio de igualdad establecido en el art. 14 CE, debería haber bastado para declarar su inconstitucionalidad. Como afirma Manuel Aragón, el grado de excepcionalidad de la amnistía es tal que “para que pueda haber amnistía, esta tenía que estar autorizada expresamente por la propia Constitución como excepción a las reglas y principios generales antes examinados [separación de poderes, seguridad jurídica e igualdad ante la ley]” (Aragón, M., 2023). Evidentemente, no puedo estar más de acuerdo con esta afirmación. Sin embargo, como el principio de proporcionalidad admite la posibilidad de introducir “excepciones” siempre que con ellas se contribuya al “interés general”, el poder legislativo ha encontrado la puerta abierta para atacar el fundamento del Estado constitucional, habida cuenta de que el Tribunal Constitucional le ha reconocido la competencia para decidir sobre qué es aquello que afecta a los intereses generales. La situación no puede ser más dramática. Esto se hace patente en unas frases de la exposición de motivos de la proposición de ley que nos dan la clave de todo lo que está sucediendo. Tras hacer una interpretación absolutamente tendenciosa de los acontecimientos vividos en Cataluña desde el año 2010, la proposición de ley lanza el ataque frontal al Estado constitucional de Derecho arrogándose en exclusiva la “competencia” de las Cortes Generales, como representantes de la soberanía popular, para decidir cuál es la solución que más conviene al interés general. Ahí está la clave: el deseo del poder legislativo de desligarse de cualquier atadura. Me permito reproducir el siguiente texto:

“En este tiempo [tras haber realizado el repaso de los acontecimientos ligados al proceso independentista], las Cortes Generales han tenido un papel preponderante a la hora de configurar la respuesta de la soberanía popular a ese proceso independentista. Un papel que esta ley orgánica reafirma al reconocer su competencia y legitimidad para hacer una evaluación de la situación política y promover una serie de soluciones que deben ofrecerse en cada contexto, de acuerdo con el interés general[4]. Así, con esta ley orgánica de amnistía las Cortes Generales acuden de nuevo a un mecanismo constitucional que refuerza el Estado de derecho para dar una respuesta adecuada más de diez años después del comienzo del proceso independentista, cuando ya se han superado los momentos más acusados de la crisis y toca establecer las bases para garantizar la convivencia de cara al futuro. De esta manera, al asumir las Cortes Generales esta decisión de política legislativa, no solo no invaden otros espacios, sino que, muy al contrario y en uso de sus competencias, asumen la mejor vía de las posibles para abordar, desde la política, un conflicto político. La aprobación de esta ley orgánica se entiende, por tanto, como un paso necesario para superar las tensiones referidas y eliminar algunas de las circunstancias que provocan la desafección que mantiene alejada de las instituciones estatales a una parte de la población (…). Con la aprobación de esta ley orgánica, por tanto, lo que el legislador pretende es excepcionar la aplicación de normas vigentes a unos hechos acontecidos en el contexto del proceso independentista catalán en aras del interés general, consistente en garantizar la convivencia dentro del Estado de derecho, y generar un contexto social, político e institucional que fomente la estabilidad económica y el progreso cultural y social tanto de Cataluña como del conjunto de España, sirviendo al mismo tiempo de base para la superación de un conflicto político”. 

Es evidente que si el Tribunal Constitucional decidiera entrar a valorar esas razones de “interés general” en las que se apoya la amnistía inmediatamente sería acusado de invadir las competencias de las Cortes Generales, legítimo representante de la soberanía popular. No lo hará no sólo por temor al choque institucional -que recordemos que ya se vivió en diciembre de 2022-, sino sencillamente porque reiterados pronunciamientos acreditan su “autolimitación”, es decir, la dimisión de la función que constitucionalmente le corresponde rechazando entrar a fiscalizar esas razones. La propia proposición de ley recuerda un pasaje de la STC 42/2012, de 24 de marzo, en el que se afirma que “la Constitución no aborda ni puede abordar expresamente todos los problemas que se pueden suscitar en el orden constitucional […]. Por ello, los poderes públicos y muy especialmente los poderes territoriales que conforman nuestro Estado autonómico son quienes están llamados a resolver mediante el diálogo y la cooperación los problemas que se desenvuelven en este ámbito”. Ciertamente, la Constitución no puede abordar todos los problemas, pero si es incapaz de fiscalizar la existencia de un “interés general” real que justifique semejante ataque a los principios en los que se sustenta nuestra Constitución, me sumo a la pregunta de García Figueroa, “¿para qué tenemos una Constitución?” y, añado, ¿para qué sirve entonces el Tribunal Constitucional?

 

III

 

Para finalizar, me gustaría apuntar una última idea importante. La proposición de ley se presenta como “ley de amnistía”, pero en realidad se trata de una amnistía que lógicamente es aprobada mediante una ley -además, por el procedimiento de urgencia-. Una auténtica ley de amnistía sería aquella que regulara con carácter general los requisitos que deben darse para la concesión de una amnistía y el procedimiento a seguir[5]. En buena lógica dicha ley de amnistía habría sido recurrida ante el Tribunal Constitucional habida cuenta de su más que difícil encaje constitucional, y quizá de este modo se podría haber abierto un debate sobre si en supuestos excepcionales, incluso sin hallarnos en situaciones de transición política, es adecuado recurrir a la amnistía para recuperar la concordia. Ese es el procedimiento que debería haberse seguido si realmente se cree de buena fe que la amnistía puede ser un instrumento de concordia, más allá de que resulte útil al Gobierno y a sus aliados independentistas.

Sobre la regulación de la amnistía con carácter general, hay que recordar que la constitución de 1869, que fue aprobada tras la revolución de 1868 y estuvo vigente bajo el reinado de Amadeo I, reconocía la posibilidad de que el Rey concediera amnistías e indultos generales en su art. 74. Ahora bien, el propio artículo establecía que para ello el Rey necesitaba estar autorizado por una ley especial. Lo mismo que en la actualidad los indultos sólo pueden ser concedidos de acuerdo con el procedimiento legalmente previsto. Muy diferente fue el tratamiento de la amnistía en la Constitución republicana de 1931. En este caso el art. 102 otorgaba al Parlamento la posibilidad de conceder una amnistía en los siguientes términos: “Las amnistías sólo podrán ser acordadas por el Parlamento. No se concederán indultos generales”. La diferencia con relación a la constitución de 1869 es palmaria: por una parte, la competencia para conceder una amnistía se atribuye al poder legislativo y, además, no se requiere la habilitación previa de una ley que regule la amnistía. Se trata del mismo proceder que se está siguiendo actualmente con la proposición de ley de amnistía presentada por el Grupo Parlamentario Socialista, es decir, se está actuando conforme a lo previsto en la constitución de 1931 con la diferencia de que esta constitución sí habilitaba al Parlamento explícitamente para otorgar amnistías. La praxis política nos devuelve a los tiempos de la II República.

BIBLIOGRAFÍA CITADA:

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Aragón, M. (2023). “La Constitución no permite la amnistía”. Iustel. 29 de agosto de 2023. En https://www.iustel.com/diario_del_derecho/noticia.asp?ref_iustel=1236494 (fecha de última consulta 8 de marzo de 2024).

 

Atienza, M. (2023). “La falacia de la amnistía”. Diario Información. 10 de octubre de 2023.

 

De Domingo Pérez, T. (2007). “Neoconstitucionalismo, justicia y principio de proporcionalidad”. Persona y Derecho, núm. 56, pp. 245-280.

 

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García Amado, J.A. (2023). “Sobre amnistías y embudos”. ABC. 30 de agosto de 2023.

 

García Figueroa, A. (2023). “Notas sobre la proposición de ley de amnistía (I): la exposición de motivos” (https://almacendederecho.org/notas-sobre-la-proposicion-de-ley-de-amnistia-i-la-exposicion-de-motivos, fecha de última consulta 8 de marzo de 2024).

 

Gimbernat, E. (2023). “Indultos generales y amnistías”. Iustel. 25 de septiembre de 2023. En https://www.iustel.com/diario_del_derecho/noticia.asp?ref_iustel=1237213 (fecha de última consulta 8 de marzo de 2024).

 

Martínez Zorrilla, D. (2023). “La amnistía y el principio de proporcionalidad” (https://almacendederecho.org/la-amnistia-y-el-principio-de-proporcionalidad, fecha de última consulta 8 de marzo de 2024).

 

Peña Freire, A. (2023). “Amnistías, indultos y estado de derecho” (https://almacendederecho.org/amnistias-indultos-y-estado-de-derecho, fecha de última consulta 8 de marzo de 2024).

Pérez del Valle, C. (2001). “Amnistía, Constitución y justicia material”. Revista española de Derecho Constitucional, núm. 61, pp. 187-206. 

 

 

 



[1]. Los principales argumentos a favor de la amnistía se recogen en el “Dictamen sobre una propuesta de ley de amnistía” encargado por la formación política Sumar (https://theobjective.com/espana/politica/2023-10-10/propuesta-amnistia-sumar/, fecha de última consulta el 8 de marzo de 2024).

[2]. Como argumenta este autor, la conocida como “amnistía fiscal” aprobada por el PP en 2012 no constituye una amnistía, sino un proceso de regularización fiscal que no borra ilícitos ni excluye sanciones.

[3]. Todos ellos muestran la ausencia de razones que puedan justificar la amnistía que se va a otorgar a los independentistas catalanes por los delitos de los que deben responder.

[4]. Énfasis añadido.

[5]. Incluso los juristas que han elaborado el Dictamen para la proposición de una ley de amnistía identifican con carácter general (pp. 15-17) cuáles deberían ser los requisitos constitucionales de una ley de amnistía.